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Reforma Energética Fast-track, colmo de la desvergüenza

26/12/2013 12:09 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Aprobada luego de un corto debate sin debate, tanto en la Cámara de Senadores como en la de Diputados y por la misma vía Super Fast-track en los Congresos de los estados, la Reforma Energética de Peña Nieto finalmente se promulgó, asestándole un duro golpe a México

La Comisión Permanente realizó la declaratoria de aprobación de reformas constitucionales en materia energética. Las turnó Ejecutivo federal para sus efectos constitucionales.Aprobada luego de un corto debate sin debate, tanto en la Cámara de Senadores como en la de Diputados y por la misma vía Super Fast-track en los Congresos de los estados, la Reforma Energética de Peña Nieto finalmente se promulgó, asestándole un duro golpe a México, al ceder la propiedad de los hidrocarburos a petroleras extranjeras.

Para lograrlo, al gobierno de la República le bastó hacerse con los servicios de un Congreso de la Unión convertido en infame broma legislativa, conformado en su mayoría por legisladores pusilánimes, quienes en vez de actuar en defensa de los intereses de sus electores, decidieron comportarse de forma servil ante el poder presidencial, recibiendo a cambio quién sabe qué prebendas monetarias y políticas.

Víctimas de la disciplina partidaria y la sumisión a ultranza, a excepción de los senadores por Baja California y Chihuahua, Ernesto Ruffo y Javier Corral, y la diputada por Nuevo león, Verónica Sada, el común de los legisladores de los partidos Revolucionario Institucional y Acción Nacional, pasarán a la historia como los mejores ejemplos de aquello que no deben ser ni hacer los diputados y senadores, en tanto representantes del pueblo que son.

Convertidos en omisos defensores del pueblo, en la lista negra también se encuentran diputados de 26 legislaturas estatales que decidieron allanarse ante la iniciativa propuesta por Enrique Peña Nieto en materia de política energética, aprobándola incluso sin leerla, para así, sin pudor político de por medio, pasar a perjudicar con su inacción al pueblo que les mantiene su costoso tren de vida.

El servilismo de los legisladores blanquiazules y tricolores que votaron a favor de la Reforma Energética, no tiene parangón en la historia política del México moderno, quedando como evidencia fiel del nivel de rapacidad con el que se comporta la oportunista clase política mexicana, que al medio día del pasado viernes 20 de diciembre, convirtió a la nación en un triste remedo de democracia representativa.

Muerto el debate antes de empezar, la cobardía de priístas y panistas para discutir con argumentos serios y coherentes sus acciones en torno a por qué votarían a favor del dictamen aprobado en comisiones del Senado, demostró la incapacidad de los representantes del pueblo para asumir su responsabilidad sobre el destino de las industrias petrolera y eléctrica, acción que los viste como los borregos levantadedos que son. O que siempre han sido.

La sumisa actitud que tuvieron los senadores y diputados del PRI y el PAN ante el Pleno de las cámaras Alta y Baja, con sus tres honrosas excepciones, ubicó a México en el triste papel de una República Bananera, ya que dejaron de funcionar los poderes Judicial y Legislativo, sólo para hacernos saber que ésta es una dictadura de facto, sujeta a lo que tras bambalinas decide un consejo de notables, a cargo de Emilio Gamboa Patrón, Manlio Fabio Beltrones y el director de la orquesta, Carlos Salinas de Gortari, la mano que mece la cuna de Enrique Peña Nieto.

Después de ver cómo se desarrolló la aprobación de la Reforma Energética, tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados y en los Congresos estatales, debe quedarnos bien claro que intentar debatir con una piedra sería más productivo que hacerlo con diputados y senadores priístas, pero también con los panistas, quienes como integrantes del actual Congreso de la Unión, al pueblo le han resultado terriblemente costosos.

El nivel de hartazgo ante la ausencia de debate que nos dejó la imposición de la Reforma Energética, se puede sintetizar con el discurso de la senadora por Campeche, Layda Sansores, quien al ponerse a mentar madres a diestra y siniestra, auspiciada por los consejos literarios del buen José Saramago, Premio Nobel de Literatura, hizo exactamente lo que habría hecho el pueblo y se quedó corta.

Lo anterior es una explicación, no una justificación. Y es que hay que ubicar las acciones de Layda Sansores dentro del siguiente contexto: es difícil ser legislador opositor en el Senado de la República y en la Cámara de Diputados, pues aunque se tenga la razón, los argumentos siempre se estamparán contra un imperturbable muro tricolor y también blanquiazul, que se niega a debatir. Esa fue la realidad decembrina, la de todo el primer año y lo será también entrando el 2014, cuando se lleven al Pleno del Congreso de la Unión, las leyes secundarias con las que acabarán de darles la puntilla a las paraestatales PEMEX y CFE.

Para no morirse de un coraje, los legisladores opositores al proyecto desnacionalizador de Peña Nieto, solamente tienen dos caminos: echar madres y lastimar los castos oídos de las buenas conciencias o ponerse a jugar Diamond Dash en el iPad, tal y como lo hizo Layda Sansores, a finales del 2012, convertido como está el Congreso de la Unión en una vulgar oficialía de partes de la Presidencia, vía el Pacto por México, lo que nos da una idea del grado de putrefacción de las instituciones nacionales.

De la negativa mecánica del priísmo y el panismo, partícipes a ultranza de la entrega del sector energético a las empresas extranjeras, nos fuimos al soliloquio de la izquierda, quedando en plan de incomprensibles los motivos que llevaron a senadores y diputados federales, y también a los locales de 26 legislaturas, a realizar el reparto de la riqueza que representan los hidrocarburos, acción que aprobaron sin antes preguntarle a los dueños del pastel.

En ese tono fue la exigencia de Daniel Vázquez Aguilar, el mismo día de la promulgación de la Reforma Energética. "Oye, ¿por qué no nos consultaste la reforma energética?", le espetó en su cara a Peña Nieto y afines que lo acompañaban. Y es que eso era lo que procedía, si como dice y presume el Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, la de México es una democracia imperfecta y no la dictadura perfecta que evidentemente es, esa en la que no se le ha preguntado al pueblo sobre un asunto que afectará a las generaciones presentes y futuras.

Promulgación de la Reforma Constitucional en Materia EnergéticaLa Reforma Energética es un asunto de pesos y centavos. O más bien, de muchos millones de dólares, hoy perdidos gracias a las políticas privatizadoras del viejo PRI, quien vuelto por sus fueros al escenario político, nos entregó una reforma estructural que va a salir bastante cara, en términos financieros, pero eso, a final de cuentas, será el menos grave de los problemas al que se habrán de enfrentar las generaciones futuras, metidas en camisa de once veras por la rapacidad de la insufrible y testaruda clase política mexicana.

Realidad puesta en evidencia, pero menospreciada por el impasible muro pripanista, cuando las petroleras extranjeras empiecen a extraer el gas shale, por ejemplo, le van a dar en la torre al medio ambiente y, con esto, se va a incrementar la propensión a padecimientos como el cáncer y la diabetes, por mencionar dos enfermedades degenerativas, incapacitantes y costosas, cuya vinculación con este hidrocarburo está siendo puntualmente investigada por los Servicios de Salud de Pensylvania, Estados Unidos.

La contaminación ambiental que llegará con el gas natural, no es un asunto menor y, sin embargo, al ser expuesto por el PRD ante el Pleno del Senado y de la Cámara de Diputados, los maiceados legisladores del PRI y el PAN cerraron ojos y oídos, fieles a la línea de la bancada; se enteraron sobre lo riesgosas que son las técnicas de “fracking” que utilizan las petroleras para extraer gas natural y, subordinados a la “línea” recibida, no les importaron las consecuencias.

Con la regla que usó el PRD para medir al PAN, aprobando a ciegas la reforma hacendaria, también fue medido él, mediante la imposición de la energética; patética parodia del estado fallido, lo que el país ha estado viendo y viviendo es un kafkiano diálogo con y entre sordomudos, que ha dejado en evidencia a las bancadas del PAN, el PRI y el PRD, las que, cuando se quedan sin argumentos, se hunden en el mutismo discursivo y no debaten, declarándose incapaces para defender su voto a favor de las reformas estructurales propuestas por el Gobierno de la República.

Es una vergüenza tener como representantes populares a diputados y senadores que rehúyen el debate, sumisos y cobardes ante los deseos de la autocracia priísta, fieles a la disciplina partidaria antes que a su deber ser como funcionarios electos por el pueblo, más preocupados por la cacería de su próximo hueso, que por los resultados que acarreará una reforma energética que no reforma lo que debe y como debe.

No puede haber diálogo y acuerdos, ni presumir que los hay, cuando no se debate con seriedad y se opta por votar por consigna, por disciplina partidaria o por maiceo, como es el caso de la mayoría PRI-PAN que votó a favor de la Reforma Energética, o de la mayoría PRI-PRD que hizo lo propio al impulsar la Reforma Hacendaria, para cuyas dirigencias no valieron los argumentos, por más acertados, congruentes y racionales que éstos eran.

Para el común de los legisladores mexicanos, el negro es negro, aún siendo blanco y el blanco es blanco, aún siendo negro. Sí, en esa tónica, si fuere menester y el Gobierno Federal les llegara al precio, los senadores afirmarían que Santa Claus es lampiño y de traje azul y verde, no rojo y blanco, porque con ellos cualquier razonamiento lógico es letra muerta, a menos que se les instruya en contrario. Y si se les bonifica en oro y plata, mejor.

Aprobada y promulgada la Reforma Energética, la realidad es simple y llana, pero no por ello menos ominosa: tenemos un Congreso de la Unión de caricatura, conformado por un grupo de vándalos de cuello blanco; en resumen: nos gobierna la mafia, el crimen organizado, la insensatez que a mansalva ha optado por legislar a favor de los intereses de las petroleras extranjeras, antes que por el bienestar de 118 millones de mexicanos, incluidos ellos, los senadores y diputados que no leyeron la iniciativa.

Sesión de 21 horas en el auditorio Aurora Jiménez de Palacios, ubicado en el edificio "E", del Palacio Legislativo de San Lázaro, para aprobar la minuta de la Reforma Energética enviada por el Senado de la República.La ceguera con la que se aprobó la Reforma Energética, da cuenta del nivel de razonamiento con el que se conduce la clase política del país, caótico escenario en el que participaron el Senado, la Cámara de Diputados y la Presidencia, pero también 26 congresos estatales que, por mayoría, le dieron el visto bueno a una reforma constitucional sin siquiera leerla y, por lo tanto, sin entender mínimamente los alcances legales, económicos, sociales, medioambientales y de salud que ésta tendrá.

Si la forma en la que diputados y senadores aprobaron los cambios a los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución, fue burda y grotesca, rayando en el descaro, dada la ausencia de debate, en los Congresos estatales, el servilismo y la carencia de recato político de los legisladores, los llevó a aprobar en sesiones de dos, cinco o diez minutos, una reforma que le cambiará la vida a 118 millones de mexicanos y que merecía, requería ser puesta a discusión.

En una democracia real, funcional, consecuente con el mejor interés de los ciudadanos, este tipo de desfiguros legislativos no se presentarían, en el entendido de que no se trataba de votar a favor o en contra de la iniciativa por el simple hecho de hacerlo, sino de razonar las decisiones que se tomaron, preferentemente sustentadas por argumentos técnicos que no dejen lugar a dudas sobre los beneficios o perjuicios que acarrearía tomar decisiones en uno u otro sentido.

Ese es el nivel de la clase política mexicana, la cual no se encuentra a la altura de las circunstancias actuales del país, ni mucho menos a la de los opulentos sueldos que se auto paga, sobre todo cuando al momento de legislar, sus decisiones corren en sentido contrario a sus promesas de campaña y a los intereses de sus electores, que está visto y comprobado, se encuentran en estado de indefensión, en manos de diputados y senadores que no rebuznan porque no se saben la tonada o, peor tantito, ya les dieron su maicito millonario.

La reforma energética se aprobó, para bien o para mal, dijo con cinismo el líder del Partido Acción Nacional, Gustavo Madero, quien jactándose así de su participación como coadyuvante en esta involución histórica, llenó de fango la herencia moral de su tío, Francisco I. Madero, que ha de estar retorciéndose en su tumba, ante el impulso y aprobación de semejante despropósito legaloide y antidemocrático.

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Roberto Díaz Ramírez (122 noticias)
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