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Se refugiaban en el arte miles de judíos que estaban en Terezín

29/07/2011 10:47 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Miles de judíos que se encontraban en el campo de concentración y tránsito de Terezín, República Checa, se refugiaban en el arte como una esperanza hacia el futuro, señaló la antropóloga, traductora y ensayista de origen checo Irena Chytrá. Entrevistada por Notimex, con relación a la conferencia “Las metáforas de Terezín: En el ghetto no existen las mariposas”, que dictó la víspera en el Centro Cultural Universitario, explicó que el título recuerda una frase de la poesía del joven Pavel Friedmann, quien falleció a los 23 años en el campo de concentración de Auchswitz y quien dijo que “en el ghetto no existen las mariposas”. Recordó que durante la ocupación nazi, en el territorio que constituye la actual República Checa, Terezín fue un campo de concentración y tránsito principalmente para los judíos en la ruta a los campos de exterminio; una ciudad fortificada del siglo XVIII, de la cual una parte fue dedicada al ghetto judío (1940). También era de tránsito porque llegaban unos transportes y se llevaban a las personas a otros campos de exterminio. La otra parte de la urbe recibía a los presos checos miembros de la resistencia. “Los nazis querían proyectar hacia el exterior a esa ciudad como un asentamiento ejemplar para los judíos, querían crear esa ilusión, que no existían condiciones que correspondían a un campo de concentración”, refirió. Dijo que “con esa finalidad, se prepararon para una visita de representantes del Comité de la Cruz Roja Internacional, que se realizó el 23 de junio de 1943, pero un año antes embellecieron el ghetto”. La antropóloga que se ha interesado en la problemática del Holocausto precisó que “remodelaron los edificios y embellecieron las fachadas, decoraron con flores y plantas y adaptaron salas de concierto, cafeterías, tiendas, establecieron una biblioteca, con la idea de mistificar, de confundir a los visitantes que realizaron la inspección, por lo que no se percataron de las condiciones reales. “A raíz de esta visita se propició una vida cultural en el ghetto, se llevaron a cabo conciertos, para aproximadamente 60 mil reclusos, y en esa vida cultural participaron músicos profesionales y también otros que no tenían una formación formal en la música, pues conformaron también un coro”, relató. También se llevó a cabo la escenificación de la ópera infantil “Brundibár“, de Hans Krása (deportado en 1942), quien pertenecía a los reclusos, obra en la que participaron niños y que se presentó en 55 ocasiones, a cargo de artistas e intelectuales checos y durante aproximadamente un año. El estreno fue el 23 de septiembre de 1943. “Las personas se refugiaron en el arte y la música, que les nutrió, les dio la esperanza y les dio la ilusión hacia un futuro factible, ellos a través del arte vislumbraron un futuro en aquel Este imaginario, ellos desconocían la finalidad exacta de aquellos campos”, enfatizó. “Luego de que se fueron los visitantes y se llevaron a los judíos a los campos de concentración, quienes se quedaron pedían que se volviera a interpretar la ópera, pero ya no estaba el elenco, por lo que se desintegró la vida cultural de Terezín”, dijo la ensayista. Y añadió que “algunos de los protagonistas sobrevivieron y posteriormente escribieron sus memorias en libros. ´Brundibár´ fue como una terapia para olvidarse de todo y sentirse felices, para los que participaron en este proyecto”, puntualizó. Acotó que “esta situación puede representar para nosotros un gran ejemplo, pero sin duda, exclamó, nosotros estamos para impedir otro Holocausto, pues como decía Theodor Adorno, ´después de Auchswitz no se puede escribir la poesía´. ¡Es algo tan estremecedor, que la humanidad tiene que aprender de esta experiencia!”, subrayó La charla a cargo de la investigadora fue ofrecida en la Sala Carlos Chávez, del Centro Cultural Universitario, como parte del ciclo Teatro de Voces del Centro Nacional de las Artes. Irena Chytrá cuenta con estudios de maestría, doctorado y estancias de investigación en la Universidad Masaryk de Brno (República Checa); Royal Holloway (University of London); Institute of Latin American Studies (University of London); Universidad Complutense de Madrid, Universidad de Barcelona y la Universidad Nacional Autónoma de México. Se ha desempeñado como docente en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) y la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Es autora de artículos y ensayos sobre antropología, teatro, ópera, literatura y arquitectura. Ha colaborado con medios como “Letras libres”, “Paso de gato”, “México desconocido”, Canal 22, Pro Ópera, Bienal Internacional del Cartel y Festival de México en el Centro Histórico.


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