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Regresa el “Paseo de cantinas” al Centro Histórico de esta capital

07/01/2011 01:52 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

A bordo del tranvía “Virrey Baltazar Zúñiga”, Francisco Ibarlucea, historiador especialista en el devenir histórico de esta ciudad, con sus habitantes, comercios y leyendas, dio la bienvenida al “Paseo de cantinas” en su nueva temporada. El tranvía inició a las 20:00 horas su leve marcha. El joven historiador tomó el micrófono e instruyó a los paseantes. “Vamos a conocer conventos y templos, calles y monumentos, pero sobre todo, tabernas y cantinas”. Y en ese momento inició el periplo por los últimos 685 años de venta y consumo de tanguarniz aquí. La primera parada fue en la cantina “Tío Pepe”, establecida en el hoy Barrio Chino en el año 1874. “Nació con el nombre de ‘Salón Habana´, pero en el año de dios de 1890 cambió al que ostenta hasta hoy día”, dijo el espigado guía con voz clara, fuerte y serena, más no por ello menos amable y elocuente. Como en avanzada, estaban en el sitio no más de 12 devotos. Unos tomaban, otros cantaban; felices todos. “Tío pepe” tiene la particularidad de mostrar, todavía, la barra y contrabarra en las mismas irreprochables condiciones como cuando fue inaugurada. Luego de abandonar esa primera estación, considerada la cantina más antigua del país, luego de que fuera cerrada “El Nivel” hace pocos años, el tranvía se dirigió a “La bota”, hostería que tiene la característica única y encomiable de ser, además de punto de reunión, un centro de apoyo a noveles artistas locales. El tercer acto del paseo tuvo lugar en “La faena”, cantina-museo-galería que se ha consagrado a la tauromaquia. En su interior, entre copa y copa, quien va allí puede ver los trajes originales usados por glorias de la fiesta brava como “El Soldado” y “El Cordobés”, amén de otras figuras de los ruedos del mundo. Finalmente, el vehículo de época se detuvo frente a la tequilería “Salón España”, cuya monería descansa en las 230 marcas de tequila que enlista en su carta. Un “caballito” puede costar ahí entre 35 y 230 y tantos pesos. La sangrita es preparada diariamente en su cocina por su propio personal. De acuerdo con Ibarlucea, los paseos se realizarán todos los jueves de este año de las 20:00 a las 22:00 horas; tranvías tradicionales llevarán a los asistentes a visitar cantinas emblemáticas de la Ciudad de México, como las mencionadas y otras de abolengo o nueva fama, como “El Nuevo León”. Estos espacios son parte de la memoria y el patrimonio colectivos de la Ciudad de México y el país. Son lugar de encuentro y de recuerdo, de euforia y lamentación, de abrazo y rechazo, de grito y silencio, de contacto con otros y consigo mismo, de fuga y búsqueda, de meditación y para que salga el albur. Eso lo saben muy bien los asiduos a “La Faena”, en Venustiano Carranza casi esquina con Bolívar. Y los que prefieren el bar “Nuevo León”, de la calle de Pino Suárez, a unos pasos del Zócalo, centro de salud en el que Juan de la Granja realizó en el siglo XIX sus primeros experimentos sobre el telégrafo. Por supuesto que también lo saben quienes van al “Salón España” localizado en la calle República de Argentina, esquina Luis González Obregón, sitio preferido por trabajadores del Templo Mayor y de la Secretaría de Educación Pública, puesto en los terrenos donde estuvo el Convento de la Enseñanza. Y ese es el otro gran elemento de las cantinas, la buena botana, la calidad de los caldos, los tacos, los guisados o los platillos exóticos. Nada como quitarse las penas, reencontrar la alegría o reconciliarse con la vida mediante un buen consomé de camarón picoso, tacos de chicharrón o unas tostadas de pata. “Paseo de cantinas” es un programa de la Coordinación de Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural de la Secretaría de Cultura capitalina que recupera y difunde la historia de estos espacios, desde el siglo XVI hasta nuestros días. Hay tres rutas diferentes, todas ellas placenteras. Se trata de una serie de recorridos por las cantinas típicas y emblemáticas del Centro Histórico, en los cuales han participado ya más de 6 mil 700 personas. En el paseo se narran aspectos relevantes sobre los usos y costumbres del alcohol, desde la época de los aztecas hasta la actualidad. El paseo cuesta 106 pesos por persona e incluye una copa de vino de cortesía. Las salidas son en la calle Ángela Peralta, a un costado del Palacio de Bellas Artes. Los interesados pueden solicitar más información en el teléfono 5491 1615 o en el correo electrónico paseosculturalesdf@yahoo.com.mx.


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