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Relato de un sofá italiano

28/06/2012 12:22 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Tenía 10 años cuando quedó cautivado por el fútbol. Encendió el televisor y se sentó en el sofá de la sala. Él simplemente quería ver ese partido por cumplir con el trámite de apoyar a la selección nacional. Pero nunca imaginó que los jugadores que se movían adentro de la caja chica le cambiarían la vida.

Sintiéndose traidor a la patria por un instante, a pesar de ser solamente un niño, admiró al enemigo, a uno de sus adversarios. "¡Está loco! ¡Tiene el hombro destrozado y así va a jugar!", gritó al sillón. Acompañado del mueble inerte no sabía cómo expresar que Beckenbauer era su nuevo ídolo. Pero así como lo encumbró con rapidez lo sepultó en un abrir y cerrar de ojos. Sin saber que estaba viendo el llamado juego del siglo estalló en júbilo y rompió en llanto alegre cuando Gianni Rivera marcaba el 4-3 en favor de Italia en contra de Alemania. "¡Ganamos, estamos en la final! ¡Te amo Rivera!", entonó hasta que se le secó la garganta. Después de haber idolatrado a Franz por unos minutos, le pidió perdón y se abrazó al televisor para decirle a Rivera "mi ídolo", "mi héroe".

El niño italiano no se derrumbó cuando la Azzurra perdió la final frente Brasil en el Azteca. Para él todo sucedió en la semifinal ante Alemania. Descubrió que el fútbol era algo más que una pelota encerrada en el televisor y encontró en Rivera al guía espiritual que lo motivó a tomar la decisión más importante, la más placentera de su existencia: ser futbolista.

Ni él mismo soñó que diez años después de su hallazgo en la sala de la casa formaría parte del plantel italiano que disputó la final de la Copa del Mundo de 1982. Mucho menos pensó que se toparía con la nación de Franz, Alemania. No jugó, se quedó en la banca. Pero su nombre estaba en la lista del equipo campeón. "El Mundial lo gané, pero no como protagonista y la verdad que no es lo mismo", confesó en 2007 a El País.

No obstante esa final del '82 le permitió ilusionarse antes de que iniciara el partido. "¿Será que nos tocará revivir el partido del siglo? ¿Jugaremos uno igual?". Todo quedó en eso, en una ilusión. La misma emoción tuvo un contrincante, un joven alemán que se acercó a él finalizado el encuentro para darle ánimo: "En las listas dice que fui campeón de la Eurocopa en 1980 y que soy subcampeón de este Mundial. Tampoco jugué. Un día seremos leyendas, ya verás. Beckenbauer lo hizo con 35 años y Rivera con 37. Lleguemos a viejos, suerte".

Razón tuvo el alemán. Pasaron los años y el germano volvería a sortear dos finales de Copa del Mundo, aunque ahora sí como protagonista. Una la perdió en el ´86 y otra la ganó en el '90. Además hizo historia al vestir la camiseta de Alemania en cinco Mundiales, al igual que la Tota Carbajal. Su nombre Lothar Matthaüs.

En tanto, el italiano marcó un antes y un después en el Calcio con Milan. Formó parte del equipo revolucionario dirigido por Arrigo Sacchi. Rompió el esquema del defensa destructor de juego para convertirse en un defensor encargado de construir la ofensiva. Sin embargo, la Copa del Mundo le pasaría una mala jugada, lo convirtió en leyenda trágica cuando en Estados Unidos '94 falló un penalti en la serie decisiva de la final ante Brasil. Su nombre Franco Baresi.

Pero Baresi no le da cabida a la amargura del último recuerdo. Prefiere, ya en el retiro, ya a la distancia, volver al fragmento de tiempo en que el futbol le cambió la vida. En 2009 dio unas palabras a El País para enfatizar cuál fue el momento clave para definirse en el balompié:

"El Mundial de 1970. Italia-Alemania. 4-3. Lo vi por la televisión y fue mi primera gran emoción. Después me hice milanista y admirador de Rivera".

La niñez, la infancia es la etapa que para Baresi marca y ve nacer a los apasionados del fútbol. Tanto que para él es importante mantener al niño vigente a pesar de las canas o la calvicie: "Al Milan me gusta ir a verlo al estadio. Pero bueno, los sillones son tan cómodos que muchas veces me quedo en casa". Le es fiel a su sofá, al mueble que estuvo con él cuando vio el juego del siglo.


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elbuenfutbol.com
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