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Renueva INAH Museo de Artes e Industrias Populares de Pátzcuaro

06/01/2011 10:07 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Tras un arduo proceso de remodelación, el Museo de Artes e Industrias Populares de Pátzcuaro ofrece un nuevo guión museográfico que aborda las distintas formas de trabajo y oficios de la etnia purepecha, integrada por cerca de 50 comunidades. La actualización de este recinto, realizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), tuvo como propósito restaurar y rehabilitar los espacios que se habían deteriorado con el paso del tiempo, para albergar nuevas colecciones e incorporar temáticas que faltaban en el anterior guión museístico. En el inmueble histórico que ocupa el recinto —que en el siglo XVI fue el Primitivo Colegio de San Nicolás, institución de educación superior fundada por Vasco de Quiroga—, están representados el medio centenar de pueblos de la región purépecha, que se subdivide en cuatro áreas: la Sierra, la Laguna, la Ciénega y la Cañada de los Once Pueblos. La nueva curaduría, a cargo de Aída Castilleja, investigadora del Centro INAH-Michoacán, y Catalina Rodríguez Lazcano, de la Subdirección de Etnografía del Museo Nacional de Antropología y curadora de la Sala Puréecherio del mismo recinto, ofrece un recorrido por las distintas formas de trabajo en esta etnia, a través de 17 unidades temáticas, distribuidas en 12 salas. El objetivo es mostrar el trabajo como un factor que dinamiza la vida social y dota de identidad a los pobladores, de tal suerte que se detallan formas de trabajo que datan desde la época prehispánica hasta nuevos sistemas y oficios que se incorporaron durante la Colonia (1521-1821). De esta manera, se representan actividades como la cacería, recolección, pesca, agricultura, elaboración de alimentos, alfarería, trabajo en cobre, labrado de piedra, madera, el maque de Uruapan, las lacas de Quiroga y el perfilado de oro de Pátzcuaro. Además de los sistemas constructivos, la indumentaria (telar de cintura, de pedal y bordado), y música, dividida en dos subtemas: laudería y creación musical. La restauración arquitectónica contempló la rehabilitación y mantenimiento del inmueble colonial, mediante la renovación de infraestructura, instalación de pisos, restauración de vestíbulos, trabajos de resanes, pintura y mantenimiento de viguería y sanitarios, además de la dotación de equipo especializado. Con esta renovación de espacios interiores y exteriores, el inmueble ofrece un mejor servicio y nueva imagen, luego de tener diversos usos: cuartel militar, prisión y oficinas agrarias; en 1938 por órdenes del presidente Lázaro Cárdenas fue destinado como recinto museístico, y en 1942 se integró a la red de museos del INAH. Aída Castilleja, quien trabaja desde hace 10 años en el proyecto Etnografía de las regiones indígenas de México, recordó que el museo se creó a partir de una colección muy importante que tenían varias personas de la ciudad de Pátzcuaro, compuesta por piezas de maque y lacas. Al pasar bajo la custodia del INAH, el museo se fue nutriendo de adquisiciones que hacía el Instituto y donaciones de los propios artesanos. A partir de una reestructuración profunda en la década de los 70, se le dotó de una rica colección de alfarería de varios pueblos de la región purépecha de los años 50 y 60. “Consideramos importante darle mayor visibilidad a la gente que está detrás de estos productos, mostrar las formas de transmitir conocimientos y habilidades que le dan un sostén diario y le posibilitan entrar en un sistema de intercambio, a través de la venta de sus productos”, señaló Aída Castilleja. Destaca, dijo, la tecnología empleada para la elaboración de diversos instrumentos, como las canoas, redes o anzuelos. “Es importante mostrar la habilidad de estas comunidades indígenas para la creación de estas herramientas y el intercambio que se daba entre distintos pueblos, con códigos culturales comunes”, comentó. La curadora señaló que algunas de las actividades productivas del periodo prehispánico que se abordan en las salas de exposición, son la plumaria, el cobre, la metalurgia, el labrado de piedra y la agricultura. Para la sala relacionada con los sistemas constructivos, se aprovechó uno de los patios traseros del museo donde hay una plataforma prehispánica y unos muros coloniales de una etapa anterior a la del edificio actual. “Podemos hablar con mucha claridad del tema con los elementos construidos ahí, ilustrando el cambio y la permanencia de ciertas técnicas para la construcción de viviendas”, opinó. En la sala dedicada a la alfarería se aborda el tema de la identidad, es decir, cómo a partir de los diseños, las formas y los colores, los pueblos se identifican entre sí. En otro módulo, como el de fibras vegetales, se habla de la obtención de materia prima; en el apartado alusivo al trabajo en madera se resalta la problemática ambiental, y en el dedicado a la indumentaria, se aborda la manera en que confluyen diferentes formas de organización social. Como parte de la reestructuración del museo, también se ofrece una visión histórica del edificio y se da cuenta de sus cambios arquitectónicos, en los que se adaptaron distintos estilos y usos. “La arquitectura, la organización del espacio, los elementos constructivos centrales, son básicamente del siglo XVIII, aunque hay algunos elementos que han quedado en el edificio como testimonio de etapas previas”, concluyó la curadora.

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