Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Cultura escriba una noticia?

Representan “La Traviata”, de Verdi, en teatro de Alicante

26/01/2011 03:06 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La ópera del ilustre compositor italiano Giuseppe Verdi, fallecido hace 110 años, el 27 de enero de 1901, “La Traviata”, estrenada sin éxito en el teatro La Fenice de Venecia en 1853, se representó la víspera en el Teatro Principal de Alicante, España, con gran éxito. La pieza de tres actos de Verdi, con un libreto original de Francesco Maria Piave, está basada en la novela “La dama de las camelias”, del escritor francés Alejandro Dumas (hijo). Cuenta la historia de pasión y traición de “Violeta Valery”, una cortesana de París, y “Alfredo Germont”, un joven de la nobleza. La música corrió a cargo de la Orquesta Lírica del Mediterráneo, dirigida por Javier Victorio, mientras que la coreografía fue elaborada por Unodanza. La Coral Crevillentina y el Orfeón Voces Crevillentinas se encargaron de poner voz a la obra operística, dirigidos por Isabel Puig, todos ellos bajo la dirección de escena a cargo de Esperanza Sempere. El músico italiano Giuseppe Verdi, considerado el más grande compositor de óperas de todos los tiempos, por obras como "Nabucco", "Un baile de máscaras", "Aída" y "Otello", entre otras, murió hace 110 años. Giuseppe Fortunio Francesco Verdi, su nombre completo, nació el 10 de octubre de 1813, en Rocole, Busseto. Sus padres, quienes tenían una posada que hacía las veces de un establecimiento que vendía bebidas y ultramarinos, confiaron la educación de su hijo al cura del pueblo. Pietro Baistrocchi, titular de órgano de la Iglesia, le tomó afecto y le enseñó sus primeras lecciones de solfeo, le adiestró a tocar ese instrumento y lo hizo tan bien, que a los 11 años de edad Giuseppe se convirtió a su vez en organista de su lugar de origen. Su ejecución era tan buena que el municipio le otorgó una subvención para que fuera a estudiar al Conservatorio de Milán, pero lo rechazaron y decidió convertirse en autodidacta, es por ello que, habiendo trabajado hasta el final de sus días en perfeccionar su técnica, se considera que nunca dejó de progresar. Luego de avanzar en sus empeños musicales, Verdi hizo su debut en teatro en 1839 con "Oberto", que tuvo un verdadero éxito en el famoso escenario de la Scala de Milán. Su siguiente ópera, "Un día de reinado", fue un fracaso, pero "Nabucco", de 1842, le valió un triunfo tanto musical como político. El principal personaje en esta obra es el pueblo judío en exilio en Babilonia, que canta a su patria perdida en términos que bien podían convenir a la situación del "milanesado", sometido al dominio austriaco. El coro "Va, pensiero sull´ali dorate", fue cantado en toda Italia y el nombre de Verdi, militante activo de la Independencia de esa nación, "un músico luciendo un casco", según la expresión del también músico Gioacchino Rossini, se convirtió en una especie de símbolo. Su nombre se grababa sobre los muros de las casas y en los monumentos públicos, ya que V.E.R.D.I. podía traducirse como "Vittorio Emmanuele, rey de Italia". El éxito de "Los Lombardos" en 1843 confirmó el de "Nabucco" en toda Italia; el público aplaudió "Hernani", "Atila", "I due foscari", "Juana de Arco", "Macbeth" y "El corsario", en ciudades como Venecia, Milán, Roma y Trieste; en tanto que en Londres "I masnadieri" y en París "Jerusalen" (una nueva versión de "I Lombardi"). "Luisa Miller", en 1849, fue un éxito en Nápoles, y sobre todo "Rigoletto", en 1851, en Venecia, que precedieron a "El Trovador", de 1853, y a “La Traviata", del mismo año, que aseguraron a Verdi la fama por toda Europa. Vendrían éxitos como "Las vísperas sicilianas", en 1855, en París: "Simón Boccanegra", en 1857; "Aroldo", en 1857; "Un baile de máscaras", en 1859, en Italia; "La fuerza del destino", en 1862, en San Petersburgo, y "Don Carlo", en 1867, en París, donde también lució su ópera “Simón Bocanegra”. Partiendo de la ópera, del bel canto (incluso en "La Traviata" se encuentran todavía, en la gran aria del primer acto, repeticiones que, primitivamente, daban lugar a los ornamentos de la cantante), Verdi no dejó de progresar y de ampliar su estilo, sin aceptar en absoluto las teorías y la estética del compositor alemán Richard Wagner. Según los críticos, tomó nota de sus aportaciones en materia de orquestación, tal como se advierte en "Aída", de 1871, y más todavía en "Otello" y en "Falstaff", los cuales, aparte de su volumen sonoro y el abandono de la división, en arias y recitativos, no deben nada a Wagner. El magno compositor al perder a su gran amigo el poeta Manzoni, compuso un bello "Requiem" (1874), al cual le siguieron cuatro piezas sacras, en 1889, que serían las últimas obras de su inspiración, toda vez que la muerte lo sorprendió hace 110 años, el 27 de enero de 1901, en Milán, Italia, a los 88 años de edad.


Sobre esta noticia

Autor:
Cultura (17131 noticias)
Visitas:
211
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Copyright autor
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.