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Representarán el ballet “Don Quijote”, original de Marius Petipa

13/07/2010 03:58 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La Compañía Ballet de Santa Coloma de Gramenet, Barcelona, reestrenará del 16 de julio al 1 de agosto próximos en el Teatro Condal de Barcelona su revisión del ballet clásico "Don Quijote", con música compuesta por Ludwig Minkus y coreografía original de Marius Petipa, quien falleció hace un siglo, el 14 de julio de 1910. Bajo la dirección del coreógrafo David Campos, quien ya estrenó este espectáculo en 2005, al coincidir con el IV Centenario de la edición de la obra de Cervantes, ofrece ahora una revisión de la obra clásica presentada por primera vez en 1869 en Moscú, de Petipa y Minkus. "Don Quijote" es uno de los mayores retos para las compañías de ballet clásico, por la dificultad de las coreografías y la coordinación de un gran número de bailarines, que era del agrado especial del coreógrafo francés Marius Petipa. El bailarín y coreógrafo Marius Petipa fue el genio creador e imaginativo que realizó obras como "El lago de los cisnes", "El cascanueces", "La hija del faraón" y "Don Quijote", por mencionar algunas, en las cuales plasmó su talento, ingenio y creatividad dancística. Nacido el 11 de marzo de 1818 en Marsella, Francia, perteneció a una familia de artistas, pues su padre fue el reconocido bailarín y coreógrafo Jean Petipa y su hermano Lucien también destacó en este arte. Al inicio de su carrera fue primer bailarín en París y Burdeos; realizó giras por Estados Unidos con su padre; bailó e ideó coreografías en Madrid, España, donde aprendió danza española y actuó frecuentemente con la bailarina austriaca Fanny Elssler. Una inventiva inagotable, un olfato aguzado y un diplomático oportunismo fueron los aspectos de su personalidad, que le aseguraron una larga y afortunada carrera al servicio de los Teatros Imperiales Rusos. Todo ello también le sirvió para anticiparse o amoldarse a las tendencias en boga y lidiar con las demandas caprichosas de las sucesivas y numerosas primeras bailarinas que le tocaron en suerte, una de las cuales fue su propia esposa. Los cerca de 50 ballets originales que legó al Teatro Mariynski de San Petersburgo y al Bolshoi de Moscú son testimonio de la creatividad del artista, quien destacó por tener una pródiga imaginación dancística, que puso a disposición de los dictados del gusto de la época, el público y sus superiores jerárquicos. Sus creaciones procedieron de distintas fuentes, que van desde los cuentos de hadas, leyendas de la antigüedad griega o romana y episodios históricos, hasta las fantasías de diferente tipo y danzas nacionales de distintos países. En la diversidad temática de Petipa persisten ciertos rasgos constantes, como el carácter multitudinario de sus obras y la profusa utilización de "divertissements", variaciones dancísticas que se intercalan en la trama sin tener una vinculación precisa con ella. Mención aparte merecer su gusto por los ingredientes exóticos, por los temas de procedencias remotas en el tiempo o en el espacio y hacia los que los espectadores rusos de su época se sentían especialmente inclinados. Acción, colorido, primeras figuras muy brillantes y numerosos bailarines en el escenario parecen haber sido los imperativos a los que el coreógrafo marsellés supo responder con habilidad. Así, su obra "La bayadera" (1877) fue inspirada en el viaje que hizo alrededor del mundo el príncipe de Gales y su estancia en la India, mientras que "Roxane" (1878) gira en torno a un conflicto étnico en los territorios eslavos del sur. En tanto, "La hija de las nieves" (1879) es una expedición al Polo Norte y "Zoraya" (1881) transcurre en la España medieval y responde a la fascinación de sus contemporáneos por lo ibérico. Hasta 1862 Petipa había sido primer bailarín y asistente de otros coreógrafos, como sus compatriotas Arthur Saint-Léon y Jules Perrot; también había creado algunas obras propias, pero ese año fue de gran significado para el artista, pues en apenas seis semanas completó la elaboración de "La hija del faraón". Dicha pieza, inspirada en un libro de Théophile Gautier, fue una superproducción en la que aplicó conceptos actuales, por lo que no solamente fue muy exitosa sino que estableció también los elementos de espectacularidad y exotismo sui generis a los que Petipa recurriría luego con mucha frecuencia. Gracias al éxito de la obra, el director general de los Teatros Imperiales sugirió a Marius Petipa, quien comenzaba a imponerse sobre su ahora rival Saint-Léon, que creara un ballet en la misma línea y le nombró Primer Maestro de Ballet del Teatro Imperial. Así, debido a su disciplina y su imaginación fue el creador más importante de la escuela rusa de ballet. Subordinó la música, el decorado y el argumento a la coreografía, además de que colaboró muy de cerca con compositores, libretistas y diseñadores. Junto al genial compositor ruso Piotr Ilich Tchaikovsky, en 1892 planeó a detalle la producción de "El cascanueces", pero cuando Petipa enfermó la coreografía fue completada por su asistente, el coreógrafo ruso Lev Ivanov. Otras obras importantes en su carrera fueron "Don Quijote" (1869) y "Raymonda" (1898), y con música de Tchaikovsky "El lago de los cisnes" (1877) y "La bella durmiente" (1890). Marius Petipa, quien antes de enfermar y retirarse en 1903 había creado más de 60 grandes ballets que representan la culminación del ballet clásico en su exacta dimensión, falleció el 14 de julio de 1910, en Gurzuf, Crimea, Rusia.

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