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Rescatan escultura “sobreviviente” de naufragio en el siglo XVI

11/07/2011 09:31 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

(Material con apoyo fotográfico) (Ampliación) * Investigadores del INAH y colegas estadounidenses hallaron un “Perro de Fo” en la costa del Océano Pacífico Mexicali, 11 Jul. (Notimex).- Una escultura en bronce que representa un “Perro de Fo”, quimera de la tradición budista destinada a la protección, fue encontrada por expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y colegas de Estados Unidos, luego de permanecer oculta durante más de 430 años bajo la arena, en el estado de Baja California. En un comunicado, el INAH detalló que el “sobreviviente” del naufragio es una pieza, de aproximadamente 12 centímetros de alto, e igual de ancho, que formó parte de la mercancía oriental que llevaba uno de los primeros galeones de Manila o naos de China, con destino a Acapulco. Señaló que la escultura fue descubierta hace un par de semanas y representa una pieza única dentro del conjunto de materiales recuperados a lo largo de 12 años por el Proyecto Galeón de Manila en Baja California. Se suma a los cerca de mil 500 fragmentos de porcelana china de la Dinastía Ming —correspondientes al reinado del emperador Wanli (1563-1620 d.C.)—; monedas que circularon durante el mando del rey de España Felipe II (1556-1598 d.C.); y láminas de plomo que forraban el casco de la embarcación, rescatados hasta la fecha. De acuerdo con el arqueólogo Roberto Junco, de la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS) del INAH, esta variedad de materiales encontrados, apunta a que corresponden a uno de los primeros galeones del siglo XVI que zarparon de Manila, Filipinas, con rumbo al puerto de Acapulco, en la Nueva España, toda vez que esta ruta comercial de más de 16 mil kilómetros quedó establecida en 1565 por el monje y marino Fray Andrés de Urdaneta. “La ruta de la Nao de China era la de mayor trayecto en altamar y solía pasar que la tripulación era diezmada por el escorbuto. Se tomaba la corriente del Kuro-Shivo, en el norte del Océano Pacífico, y una vez que se avistaba América, era cuestión de cabotear; sin embargo, en este caso la embarcación pudo verse arrastrada en un área de las Californias donde confluían varias corrientes, sin que quedaran sobrevivientes para continuar la travesía”, explicó Roberto Junco. Al respecto, el historiador náutico Edward Von der Porten refiere que los restos materiales que han encontrado probablemente pertenecieron al galeón “San Felipe”, que zarpó llevando consigo un importante cargamento de porcelana china de la Dinastía Ming —destinado a conocer los gustos de novohispanos y europeos—, y que desapareció sin dejar rastro en 1576. Sobre el objeto descubierto, Roberto Junco explicó que el “Perro de Fo” se encontró a 20 centímetros de profundidad, a partir de una señal emitida por un detector de metales, y se procedió a realizar un pozo de sondeo, con las dificultades que conlleva trabajar en un contexto arenoso. Esto derivó en el hallazgo de la pieza, la cual se registró mediante fotografía y dibujo arqueológico, para después poder recuperarla con fines de estudio. El investigador destacó que este objeto asiático coincide con las descripciones que algunos misioneros jesuitas dejaron a manera de testimonios en el siglo XVIII, como las del padre Fernando Consag, en un primer momento, y posteriormente el padre Miguel del Barco. Ambos evangelizadores relataron que durante sus incursiones en la costa de Baja California, indígenas del lugar acudieron a ellos llevándoles platos de porcelana china, monedas, frágiles objetos de hierro como clavos, láminas de plomo y figurillas de bronce. “El jesuita Miguel del Barco supo del sitio y los materiales que estamos investigando coinciden con sus anotaciones, por ejemplo, en sus crónicas narra que los indígenas llevaron a una de las misiones un candelero de bronce con la forma de un perro. El objeto que encontramos probablemente sea similar al que refirió el religioso, y quizás se trate de la tapa de un incensario. Esto se definirá luego de que la pieza —que tiene una concreción— sea restaurada por especialistas del INAH”, señaló el doctor Roberto Junco. Los llamados “Perros de Fo” (“Fo” es un término que se utiliza para referirse a Buda) son en realidad representaciones de un león y se les considera protectores de lugares sagrados, de ahí que comúnmente adornen la entrada de templos y palacios. Se les denomina en plural debido a que se elaboran en pareja: macho y hembra; en el caso del objeto descubierto en Baja California, se trata de un macho y su atributo es una esfera que representa al orbe, bajo la garra derecha. Las exploraciones del Proyecto Galeón de Manila se han llevado a cabo por los investigadores estadounidenses Jack Hunter y Edward Von der Porten, y arqueólogos de la Subdirección de Arqueología Subacuática del INAH, con apoyo del Centro INAH-BC, de la National Geographic Society, de la Universidad de San José y del Museo Marítimo de San Diego, estos últimos en California, Estados Unidos. Este equipo realiza prospecciones arqueológicas en un área de aproximadamente 11 kilómetros, siendo la línea de costa donde se ha localizado la mayor variedad de materiales. En sendas que se abren entre dunas altas y bajas, los arqueólogos con “ojo entrenado” logran ubicar fragmentos —a veces minúsculos— de porcelana china, que bien pueden ser confundidos con conchas y galletas de mar, o bien, pasar desapercibidos entre botellas, focos, y demás basura, que arriban como “náufragos” provenientes de varias partes del mundo. Las 12 temporadas de campo en el lugar, han permitido al historiador náutico Edward Von der Porten forjarse una hipótesis respecto a la identidad del Galeón de Manila que encalló en esta solitaria playa del estado de Baja California, a partir de diversos elementos, entre ellos de la datación de la porcelana china. De los más de mil 500 fragmentos de platos de porcelana de la Dinastía Ming, correspondientes al reinado del emperador Wanli, de acuerdo con Von der Porten, 55 por ciento de los tipos cerámicos se dividen en tres conjuntos de diseños: figuras de ave fénix (27 por ciento), de plantas, flores y dragones (28 por ciento), y el 45 restante corresponde a 110 diseños distintos. A estos fragmentos de porcelana se suman trozos de una cerámica más burda, que pertenecían a contenedores fabricados en el sureste asiático, comúnmente llamados martabanes, y que servían para transportar provisiones, como especias y líquidos, en los viajes marítimos. También se han descubierto láminas de plomo con las que se forraba la cubierta del barco para evitar que ciertos organismos carcomieran la madera del casco. En el siglo XVIII, para esta protección, el plomo fue sustituido por el cobre y posteriormente por aleaciones. Asimismo, se localizó parte de un plato de cloissoné (artesanía típica de Beijing), del cual se pueden observar todavía los colores del esmalte, así como gran cantidad de bloques de cera, otro de los productos que viajaban tradicionalmente en la embarcación. Las investigaciones del Proyecto Galeón de Manila en Baja California continuarán con una fase de estudios de gabinete, con el propósito de comprender mejor la distribución de ciertos materiales y realizar un catálogo de la porcelana; asimismo, se proyecta una nueva temporada de exploraciones para 2012, con excavaciones más exhaustivas.


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