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De la Responsabilidad en Tiempos de Huracanes /Teresa da Cunha Lopes

23/09/2013 15:36 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

imagePor Teresa Da Cunha Lopes

En los tiempos que corren, los mexicanos (y los michoacanos) no paran de oír sermones sobre la urgente necesidad de implementar los programas de austeridad y de recortes.

Esa obsesión en sí misma es el reflejo de unas prioridades distorsionadas, ya que nuestra preocupación inmediata debería ser la creación de empleo. Y cuando digo empleo, me refiero a empleo formal. Pero supongamos que dejamos de lado, sólo por el día de hoy, esta cuestión y este debate sobre políticas públicas económico-sociales y que nos limitamos a hablar de la mítica fortaleza macroeconómica de la Federación y preguntamos: ¿qué ha sido del superávit presupuestario que el Gobierno federal tenía? Porque lo que nos dicen es que no existen fondos para la actual emergencia ambiental y que por los daños que se han observado en varias entidades federativas, el FONDEN será insuficiente, el crecimiento previsto para el 2014 evaporado y los ajustes presupuestarios del ‘Paquete’ inevitables.

Ahora bien, las pérdidas, tanto en vidas humanas como materiales, no fueron creadas solamente por el doble ataque de Manuel y de Ingrid, si no también por la decidía, la ineficiencia y la corrupción de décadas que potenciaron y maximizaron las consecuencias trágicas del desastre natural.

¿Y quién es responsable de estos destrozos presupuestarios que ahora se vienen a sumar a los destrozos materiales de Ingrid y de Manuel? La gente de la calle, NO. La clase política aliada a grandes grupos financieros, SÍ.

Fueron los desaciertos de las " élites", y no la avaricia de la gente de a pie, los que causaron el déficit en el Estado, en los Estados, y la falta de recursos en áreas tan esenciales para financiar el regreso a la normalidad después de las tormentas, como el FONDEN.

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Ahora bien, no es eso lo que uno oye decir a los responsables políticos. En México, cada vez que hay una tragedia (sea el temblor de la Ciudad de México en el 1985; o Ingrid y Manuel en el 2013) la historia oficial es que los Gobiernos de las entidades federativas con problemas, escuchan a las masas, son solidarios con los votantes (los damnificados), rápidos en llegar a las comunidades, mientras recaudan ayuda del Gobierno Federal, pero impotentes ante la furia de la Naturaleza . Y para ser justos, esa historia es parcialmente cierta en el caso de Michoacán. Pero no es en absoluto lo que pasó en Guerrero.

La verdadera historia de la crisis generada por Ingrid y Manuel es que durante décadas los dirigentes crearon condiciones de ineficiencia endémica;construyeron infraestructuras podridas ejecutadas para satisfacer las berrinchadas o las ocurrencias de los políticos en el poder; otorgaron permisos de construcción en áreas de riesgo y para lo cual nunca exigieron estudios técnicos serios; expandieron una cultura de corrupción administrativa generalizada.

Claro, sin crear las instituciones que se necesitaban para hacer frente a las dificultades dentro de las zonas afectadas, ni protocolos de respuesta ante situaciones que esa corrupción y decidia multiplicaron, como fue visible, por ejemplo cuando ciudades enteras como Acapulco o Lázaro Cárdenas quedaron incomunicadas porque vías de comunicación importantes y puentes ‘modernos’, obras caras y que en su momento fueron cacareadas como logros de la innovación y visión de ejecutivos anteriores, se hicieron pedazos .

¿Tiene alguna importancia todo esto? ¿Por qué debería preocuparnos el esfuerzo por achacar la culpa de las malas políticas a la ciudadanía?

Una posible respuesta es la responsabilidad simple y llana. No deberíamos permitir que quienes defendieron políticas que destrozaron el país durante décadas pretendan hacerse pasar por Madres Teresa De Calcuta en período de emergencia nacional ; aquellos que elogiaron sistematicamente el sistema, porque el mismo era (es) la grande úbere del presupuesto de la cual maman la leche de la riqueza nacional, no deberían darnos sermones sobre el gobierno responsable.

Pero yo diría que la principal respuesta es que al inventar historias sobre nuestras dificultades actuales que absuelven a quienes nos han puesto en esta situación, eliminamos toda posibilidad de aprender de la crisis. Tenemos que culpar a quien corresponde, para dar una lección a nuestras élites políticas. De lo contrario, harán todavía más daño en años venideros.


Sobre esta noticia

Autor:
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Fuente:
grupocronicasrevista.org
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207
Tipo:
Reportaje
Licencia:
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