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Retribuciones de hoy

24/11/2010 08:24 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Por Jorge Cortés Ancona

El otorgamiento de una beca proveniente de fondos públicos lleva consigo varios factores de tipo ético. Primero que nada, quién debe recibirlo. ¿Es válido otorgar becas y apoyos a personas con un buen nivel de ingresos por encima de quien no cuenta con los ingresos suficientes? ¿Es ético que una beca sirva para pagar el sueldo de la nana de los hijos del recipiendario, cuando ese mismo dinero sería toda una salvación para otros artistas y escritores muchísimo más necesitados?

En todo otorgamiento de becas, se debería considerar los niveles de ingreso de los aspirantes (vinculados a sus obligaciones de manutención de personas) y las posibilidades que se pueden tener por los propios medios. Y si la convocatoria no lo especifica, bien cabría asumirlo como un deber de conciencia.

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Esta injusticia hace que reciban becas y apoyos personas que pueden costearse sin problemas viajes al extranjero y gozar de sofisticados productos de la industria cultural, y que en cambio otros que tal vez nunca en su vida puedan ir más allá de los límites nacionales queden relegados. Se hace caso omiso de la obligación política de atender los contextos.

Pocas veces ha ocurrido esta consideración de las circunstancias. Hace algunos años, se comentó en algunos círculos el hecho de que un proyecto muy bien fundamentado e impecablemente presentado quedara sin apoyo por razón de pretender difundir las acciones de una institución que perfectamente hubiera podido costear el proyecto por sí misma. La consideración ética de quienes integraron ese jurado fue difícil de entender para muchos, pero quienes tienen conciencia de los altos grados de desigualdad económica que caracterizan a México saben que se tomó una decisión correcta.

Este asunto de los patrocinios ha estado ligado a la arrogancia de considerar al artista como un ser superior, que por su propia condición de creador está por encima de cualquier obstáculo legal y de que existe la obligación del Estado de mantenerlo. Se beca a artistas y escritores por ser tales, pero los técnicos, obreros y empleados bien que podrían reclamar igual derecho. Un viaje a lugares donde puedan recibir capacitación y actualizarse por supuesto que podría ser de beneficio colectivo.

Todo apoyo hace pensar en la idea de cuál es el beneficio para una sociedad, ya que por lo regular se invierte mucho, sin que ese gasto se retribuya de forma pública. Es común, que sin manifestarlo explícitamente de esa manera, se le considere dinero destinado a fondo perdido.

En determinados períodos de la política cultural yucateca se ha pensado que las becas representan dotaciones de prestigio, palabrita empleada para darle más importancia a la fama de la persona que a las obras mismas. El valor está en el personaje famoso, en un individuo que vale por su currículum. La persona es el objeto artístico o literario valioso y no su obra. Se llega a pensar que ese dinero es lo menos que el Estado puede dar a tan insignes personajes.

Ha sido un error ese énfasis en las individualidades por encima de los procesos y acciones colectivas. Parece que nuestras artes son obras de sujetos que trabajan en desiertos, en la soledad más absoluta y con una ausencia de factores e instituciones pasadas y presentes. Por ello es que se produce mucho, pero con la tristeza de que desaparezca en el remolino de lo efímero.

Por esto!, 14 de octubre de 2010.


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Autor:
Redliteraria (173 noticias)
Fuente:
redliterariadelsureste.blogspot.com
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Reportaje
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