Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Cultura escriba una noticia?

Reúne libro memoria de coloquio dedicado a Alfonso Reyes

16/05/2011 03:15 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) presentará este martes en la Capilla Alfonsina de esta ciudad el libro “Alfonso Reyes y las Ciencias Sociales”, que recopila las ponencias que participaron en el coloquio “Alfonso Reyes y las Ciencias Sociales”. En ellas, Fernando Castañeda, Lucía Rivadeneyra, Alicia Reyes y Alberto Enríquez Perea, coordinador del libro, analizaron en 2009, a 120 años del nacimiento y 50 de su muerte, que se cumplían entonces, las aportaciones hechas por Reyes a diversos campos de las ciencias sociales. Los intereses de Alfonso Reyes, quien nació el 17 de mayo de 1889, abarcaron diferentes rubros, siempre encaminados al ámbito humanista y cultural, de ahí que en 1909 fuera uno de los fundadores del “Ateneo de la Juventud”, asociación integrada por intelectuales de la época, como Pedro Henríquez Ureña, Antonio Caso y José Vasconcelos. En ella se discutió y reflexionó sobre el determinismo y mecanicismo que representaba el positivismo de Auguste Comte, en el cual se basó el modelo educativo del porfiriato. Sus primeros estudios los realizó en Monterrey, su lugar de origen, en el Liceo Francés de México, en el Colegio de Monterrey. Posteriormente, instalado en la Ciudad de México, ocupó un espacio en los recintos de la Escuela Nacional Preparatoria y la Escuela Nacional de Jurisprudencia, graduándose como abogado el 16 de julio de 1913. Sus labores como prócer de la cultura abarcaron la docencia en la Escuela Nacional de Altos Estudios, lo que hoy es la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, donde impartió la cátedra de Historia de la Lengua y Literatura Española. Luego de la muerte de su padre, el general Bernardo Reyes, Alfonso se incorporó a la Legación de México en Francia, ocupando ese cargo hasta 1914. Residió es España entre 1914 y 1924, periodo durante el cual manifestó su parte más creativa como literato, no obstante los problemas económicos que enfrentó en la llamada madre patria. Trabajó como periodista y en el Centro de Estudios Históricos de Madrid. Colaboró en las revistas de Filología Española, de Occidente y de la Revue Hispanique. Sus dotes como literato empezaban a sobresalir, de esta forma, escribió sobre literatura española, literatura clásica antigua y sobre estética, destacando “Cuestiones estéticas” (1911). En su obra, integrada por ensayos y narrativa, destacan “Cuestiones gongorinas” (1927), “Capítulos de literatura española” (1939-1945), “Discurso por Virgilio” (1931), “Cartones de Madrid" (1917), “Visión de Anáhuac” (1917), “El suicida” (1917) y “El cazador” (1921), entre otras que conforman su amplio legado. También escribió poesía, como “Ifigenia cruel” (1924), “Pausa” (1926), “5 casi sonetos” (1931), “Otra voz” (1936) y “Cantata en la tumba de Federico García Lorca” (1937). La diplomacia fue uno de los cargos que desempeñó con gran pasión. En 1920 fue nombrado segundo secretario e la Legación de México en España. Luego encargado de negocios en España (1922-1924), ministro en Francia (1924-1927) y embajador en Argentina (1927-1930). De 1936 a 1937 fue titular de la Embajada en Brasil. En 1939 presidió la Casa de España en México, una institución fundada principalmente por refugiados de la Guerra Civil Española y que después se convertiría en el prestigiado Colegio de México. También fue uno de los fundadores y catedrático de El Colegio Nacional. En Argentina, durante el periodo de fungió como embajador, se relacionó con los literatos más prominentes del país sudamericano. Así, conoció Xul Solar, Leopoldo Lugones, Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Paul Groussac. El 19 de abril de 1940 fue nombrado miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua, la cual dirigió de 1957 a 1959, ocupando la silla XVII. Reconocido por sus aportes a las letras, obtuvo el Premio Nacional de Ciencias y Artes en Literatura y Lingüística en México, en 1945. Fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad La Sorbona de París, Francia, en 1958, y por la Universidad de California, en Berkeley, Estados Unidos. Aunque nunca recibió el Premio Nobel de Literatura su figura fue una de las de mayor autoridad en las letras hispanas. El Fondo Cultura Económica ha publicado 27 volúmenes de sus obras completas. Alfonso Reyes, “el regiomontano universal” que vivió el periodo de la Revolución Mexicana, murió el 27 de diciembre de 1959, a causa de una afección cardiaca. Sus restos descansan en la Rotonda de las Personas Ilustres.


Sobre esta noticia

Autor:
Cultura (17131 noticias)
Visitas:
215
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Copyright autor
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.