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Revalora Conaculta la obra de Efrén Hernández, muerto hace 54 años

28/01/2012 09:04 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Como un escritor con una producción literaria abundante y centrada sobre todo en el cuento y la poesía, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) recordó a Efrén Hernández, quien murió el 28 de enero de 1958. El autor conocido sobre todo por su libro “Tachas” nació el 1 de septiembre de 1904 en Guanajuato, y durante su trayectoria también incursionó en el teatro y el cine, como guionista de una película con Mario Moreno “Cantinflas”, añadió. De Hernández, el ensayista y crítico literario Alejandro Toledo se ha especializado en su obra, además de que ha coordinado los dos tomos de “Obras completas” dedicados a este autor, editados por el Fondo de Cultura Económica. Hernández es reconocido como una de las principales influencias literarias que tuvo Juan Rulfo. El escritor jalisciense siguió los pasos de Hernández al apropiarse del lenguaje cotidiano y combinarlo con el habla culta, algo que se percibe en las obras “Pedro Páramo” y “El llano en llamas”. Sobre la próxima aparición del tomo dos de las “Obras completas” de Efrén Hernández, que estará disponible en marzo de este año editado igualmente por el Fondo de Cultura Económica, Toledo detalló que contendrá el texto de una obra de teatro y un guión cinematográfico. A ellos se incorporan otros materiales nuevos o desconocidos, como la serie fragmentaria “Manojo de aventuras”, y un apartado crítico con textos sobre Hernández, explicó el experto. Recordó que como editor en la revista “América”, “mucha gente se acercó a Efrén Hernández y ejerció así cierto magisterio de un modo informal, sin tomarse muy en serio. “Se iniciaron con Efrén en las letras Dolores Castro y Rosario Castellanos, entre otros; el grupo de los ‘poetas católicos’ lo asumió como un maestro. Su mayor descubrimiento fue Juan Rulfo, al que guió también en sus lecturas, y por el que descubrió a Knut Hamsun”. Recordó que la revista “América” no tenía una idea de grupo literario uniforme, aceptaban a quienes eran rechazados en otras publicaciones, eran generosos y plurales, Hernández también. El interés de Alejandro Toledo por Hernández inició cuando conoció a Marco Antonio Millán, que fue director de la revista “América”; “un tiempo tuvo como subdirector a Efrén, y la amistad de ellos fue larga y profunda. “De escuchar a Millán hablar sobre Hernández, o recitar su poesía, me surgió la inquietud por leerlo, y lo que me interesó fue ese modo tan dúctil de manejar la prosa, esa total libertad en la escritura que es fruto de un conocimiento profundo de nuestra lengua”, dijo. Añadió que como poeta y narrador, seguía dos escuelas. En el primer caso, la del Siglo de Oro. Mientras que para el segundo, tomó el camino más libre de los prosistas modernos. Podía, así, ser relativamente conservador en los versos y con gran audacia en los relatos, en donde juega con la divagación y la búsqueda de lo inesperado, destacó. Y acotó: “No se si sea necesario revalorar su obra. Hay que leerlo, quien lo haga obtiene recompensas de esa experiencia. Creo que se entiende más de Rulfo a través de su obra, es una de las escuelas que él siguió. Un cuento como ´Macario´ es hijo de los cuentos de Hernández”. De la vigencia de la obra de Hernández, Toledo dijo que esa pregunta “se hace siempre que se trata de recodar a alguien cuyo nombre no se menciona todos los días, como si la vigencia consistiera en eso: en estar presente todo el tiempo. “Efrén Hernández tiene sus lectores, que no serán tantos como los de un best seller pero que le son fieles. Con un buen lector que tenga debería bastar para mantenerlo vigente. Hay una anécdota: Salvador Elizondo, que fue amigo de Rulfo, descubrió la obra narrativa de Hernández muy tarde, fue uno de sus últimos descubrimientos, y quedó maravillado”, refirió. Además, los recursos tecnológicos actuales son un interesante aporte de difusión de la obra de cualquier escritor, y “las redes sociales ayudan a que la apreciación del paisaje literario se abra un poco. “Si alguien se declara fiel lector de Efrén Hernández o de Francisco Tario, le entra a otro la curiosidad por el nombre y busca en la red o en las librerías. Se pueden conseguir cosas de ambos tanto en la ´web´ como en impresos, y seguirán editándose los dos, lo que garantiza su permanencia”, concluyó.

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