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Revelan especialistas cautiverio ritual de aves en Paquimé

12/06/2012 11:52 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Investigadores de arqueofauna revelaron tras estudios iconográficos de cerámica e indagaciones arqueológicas, que el cautiverio y crianza de animales como guacamayas rojas y guajolotes, tenía fines religiosos para los habitantes de la antigua ciudad de Paquimé, Chihuahua. Los especialistas, dedicados al estudio de vestigios de animales recuperados con contexto cultural, señalaron que el cautiverio de animales con fines rituales, no sólo se practicó en México-Tenochtitlan, y otras urbes de Mesoamérica, sino también en Aridoamérica, en territorios desérticos y al norte de México, informó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en un comunicado. De esta forma, ahora se sabe que además del famoso zoológico de Moctezuma, referido por cronistas de la Colonia como Andrés Tapia, los habitantes de Paquimé, en Casas Grandes, Chihuahua, practicaron la avicultura y usaron casas para cuidar guacamayas y guajalotes, pero no para el consumo, sino para que formaran parte de ofrendas a las deidades. El arqueólogo del INAH, Arturo Guevara Sánchez, explicó que a partir de algunos diseños, representados en objetos de cerámica y de restos de fauna localizados en las ruinas de la antigua ciudad, centro de una cultura que habitó la zona entre 1200 y 1450 d.C., que los guajolotes fueron particularmente importantes para los sacerdotes de Paquimé. Los integrantes de la antigua cultura construyeron edificaciones que se han denominado el Montículo del Ave, donde debió realizarse un tipo de ceremonia, en la que los sacerdotes solicitaban indulgencia a las deidades de la muerte, y ofrendaban uno o más de estos animales, lo cual pudo haber tenido lugar en vísperas de una guerra. Las excavaciones dirigidas por Charles Di Peso, entre 1958 y 1961, llevaron al hallazgo de una gran cantidad de esqueletos, que dan cuenta de la variedad de fauna, especialmente de diversas especies de aves, sometidas al cautiverio en Paquimé, refirió Guevara en el Seminario de Relaciones Hombre-Fauna, en la Subdirección de Laboratorios y Apoyo Académico del INAH. En la urbe se crearon instalaciones adecuadas para ayudar a que la gran guacamaya roja se pudiera reproducir en cautiverio, a pesar de que Paquimé se ubica en medio del desierto y la especie es propia de la selva tropical. Por su parte Nawa Sugiyama, del posgrado de Antropología de la Universidad de Harvard, Estados Unidos, señaló que entre las ruinas, se descubrieron, además de restos de cuatro psitaciformes, aves de pico robustos y extremo ganchudo; guacamayas verdes, cotorras pico de tijeras y dos tipos de loros. También se suman 11 especies de falconiformes, desde águilas reales hasta zopilotes; cuatro de strigidos, búhos y lechuzas; 11 de aves de hábitat lacustre, dos de rodos y diversos tipos de mamíferos. Sugiyama añadió que la diversidad de animales, sumado al nivel de manejo de las guacamayas rojas, dejan abierta la posibilidad de que en el sitio, muchos otros animales llegaron a mantenerse en cautiverio, aunque su interés principal fueron las aves. En este sentido, Arturo Guevara abundó que la relevancia de las guacamayas, también está representada en piezas de cerámica de carácter suntuario; para cuando la ciudad de Paquimé fue intervenida por sus enemigos, posiblemente la población huyó y las aves murieron, algunas encerradas en sus jaulas. Algunos estudios, han referido la caída e Paquimé hacia el año 1450 d.C., aunque tal vez empezó antes, alrededor de 1340 d.C., comentó Guevara, probablemente por sus opositores ópatas. La ciudad fue sitiada y destruida cuando todavía no llegaban los europeos, por lo que no se contó con el auxilio de algún cronista que escribiera la información etnográfica, como ocurrió por ejemplo en el centro de México, después de la caída de Tenochtitlan. Los sobrevivientes al ataque de Paquimé huyeron en diferentes direcciones, un grupo de ellos creó pequeños asentamientos en Tres Ríos, cerca de la frontera entre Chihuahua y Sonora, otros más escaparon hacia el suroeste de Estados Unidos. La avicultura también se practicó en sitios menores influenciados por Paquimé, entre ellos Buena Fe, en Nuevo Casas Grandes, Chihuahua, y en otros más lejanos, como La Ferrería, en Durango, donde se ha podido constatar la práctica por medio de la excavación, abundó Guevara. Finalmente, la arqueóloga Sugiyama, mencionó al respecto que, es a través de los relatos de los europeos, que se conoce que en Tenochtitlan y Texcoco, en el centro de México, existían casas de animales, esta tradición pudo haber empezado mil años antes en Teotihuacan, aproximadamente entre 300 a 500 d.C.

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