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Revolucionarios Nescafé

10/11/2014 17:17 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

image Por Luid David Niño Segura

La necesidad de la creación, de la inventiva y de la imaginaria es un ejercicio que requiere esfuerzo. Las artes desvariadas y la esquizofrenia de la muerte. Los nidos de ratas que se acumulan en las versiones diferidas de la microintelectualidad de saber poco de mucho que equivale a saber nada de todo al estilo Loret de Mola (hijo [y padre también]).

La estética como un arma de defensa frente a la época del consumismo y de la velocidad rampante. El microcosmos de la insensibilidad ante las realidades olvidadas dentro del marco de la imaginaria construida para cegar la incapacidad intelectual. El arte como herramienta de empoderamiento y emancipación y por qué no, la muerte de lo estático y enajenante.

Universitarios de cartón e intelectuales de escritorio donde la inventiva creativa se refugia en pies de páginas y criterios repetitivos. La muerte de la imaginación y su resguardo en el cajón de lo santificado por el miedo a la crítica insensata ¿A qué llamamos bellas artes, a qué nos referimos cuando hablamos de la estética en la vida? ¿A lo bello solamente o a lo aceptable socialmente? La sinrazón y la incapacidad de saber leer, el analfabetismo funcional vinculado con el intelectualismo mediocre. Universitarios de papel enfrascados en las versiones modernas del telegrama: "140 caracteres de un tweet" que resumen entre pésima ortografía, errores gramaticales y deficiencia semántica una vida depositada en los pensamientos a velocidad luz. ¿Es acaso el arte aburrimiento y fetiche snobista, o es también empoderamiento y emancipación individual? La estética es una herramienta de progreso así como de apreciación.

Simplismos de una generación que se desarrolla frente a ordenadores que les corrigen el lenguaje y que les ayudan a seguir hundiéndose en el analfabetismo cultural. Intelectuales a-estéticos dedicados a la copia y a la reproducción. Intelectuales universitarios detenidos en los pies de página y en el rigorismo de la técnica metodológica que van perdiendo el sentido de la apreciación y la capacidad de asombro. ¿A dónde vamos a parar si continuamos enfrascados en lecturas tan inservibles como desechables, de Robert Alexy a Dworkin o de Fix-Zamudio a Mac-Gregor? peor aún, ¿qué supo Pierre Bourdieu del Tobias Wolff o qué escrito con rigidez metodológica podrá publicar ?i?ek sobre el metalenguaje, depravado y atrevido utilizado por Carlos Velázquez en The Cowgirl Bible? Nada, porque para los círculos académicos del campo jurídico, sociológico, antropológico, etc., la estética se centra en facilidad de lectura.

¿Sabrá Bodieu apreciar un novela de John Fante, entenderá José Bengoa la semántica y la semiótica de César Silva Márquez? Me pregunto, y aquí solo aventuro, si Angela Merkel podrá apreciar el movimiento de cámara que utiliza Stanley Kubrick en 2001: A Space Odyssey ¿Por qué nos estancamos ante las visiones cuadradas de la cultura y el arte del mainstream? ¿Es acaso el realismo mágico de García Márquez the soul of an age? Y dónde queda todo el movimiento underground, todas las formas de expresión soterradas por la deliberada involuntariedad de cerrar los espacios.

Más sobre

Universitarios y profesionistas de caricatura. Doctores en egocentrismo y Maestros en pedantería. Especialistas en microsaberes y macroignorancias. Científicos de la inmoralidad artística que estudian para transformar los títulos académicos en títulos nobiliarios que presumen frente a amistades. Títulos académicosnobiliarios que resaltan un curriculum pero entierran el conocimiento. Cómo dijo el Buki, a dónde vamos a parar con esta hiriente y absurda actitud, con los universitarios de cartón y los profesionistas de mundos imaginarios que no leen aunque conozcan el alfabeto. Mierda acumulada en los espacios privados de apertura estética. Y no es la mierda que describe Rubem Fonseca porque a final de cuentas ¿qué culpa tiene la mierda?

Doctores, maestros, licenciados y especialistas en soluciones impracticables que terminan en simples revolucionarios de café, en neomarxistas encarcelados en 250 ml de Nescafé. ¿Acaso es intelectual quien dice y conoce el número de libros que ha leído? ¿A acaso es intelectual quien se jacta de conocer determinada teoría u obra completa de determinado autor, en determinado momento y en determinado espacio por alguna determinada razón? Por supuesto que no, eso no es conocimiento, eso es solo memoria. La intelectualidad no consiste en la cantidad de libros leídos sino en la calidad de los libros que se adquieren y por supuesto se leen. Leer no consiste en un acto de superioridad, sino en un acto de humildad para sabernos sensibles, ¿acaso Lacan sabía de la capacidad intelectual de Juan García Ponce o tenía la capacidad para entender el simbolismo en la novela El Gato sin usar su asqueroso psicoanálisis?

Intelectuales de la supresión, analfabetos, aculturizados, científicos de la basura literaria y enemigos de las artes. ¿En qué momento pasamos a desconocer términos tan simples como género road movie? ¿Es capaz Barak Obama de tener una opinión sobre las implicaciones que tiene el juego de luces que utiliza Jim Jarmusch en Stranger Than Paradise para expresar la decadencia de los sectores menos favorecidos en la sociedad norteamericana? ¿Podrá Wolkmer escribir un artículo en la revista Moho sobre la contraposición del pictoralismo con el Grupo f.64, y si éstos tuvieron una influencia en la fotografía latinoamericana? El arte indolente del profesionista estancado en (sub)literatura de la argumentación y de la teoría del desconocimiento, ¿podrá Murillo Karam resolver el enigma que se esconde tras los Fantasmas de Paul Auster?

Preguntemos si el rockstar y pseudo (también)poeta Boaven(esponja)tura puede entender cuál es la importancia del cuerpo en la fotografía de John Coplans o si pueden los groupies del judiciary review determinar en su vida diaria en qué consiste el movimiento de la "Nueva Topografía." Intelectuales de tercera, cuarta o quién sabe qué mano que lanzan sus pensamientos en una burbuja de humo y para quienes en palabras del Ex Sub Comandante Marcos no queda más que decirles: "si van a criticar algo, primero investiguen bien. La ignorancia bien redactada es como una idiotez bien pronunciada: igual de inútil."

Así, parafraseando a Fadanelli, con la estética lo único que se pretende es educar a los topos. O terminar como León Lárregui, entambado veinticuatro horas por mentar madres en un café, en mi caso en un Starbucks por no haberme dado mi mocha latte venti...

Luis David Niño Segura

Tw:@ld_nio

[email protected]


Sobre esta noticia

Autor:
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Fuente:
grupocronicasrevista.org
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Tipo:
Reportaje
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