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Rinden homenaje a Eliseo Alberto en el Palacio de Bellas Artes

11/09/2011 08:15 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Como un buen jugador de ajedrez, un gran columnista y cocinero, pero sobre todo como un narrador de amaneceres más que navegante de madrugadas, familiares, amigos y colegas rindieron hoy aquí un pequeño homenaje al escritor cubano Eliseo Alberto (1951-2011), mejor conocido como “Lichi”. En la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, su hija María José de Diego, los escritores Jorge F. Hernández, Rafael Rojas y Juan Carlos García Álvarez (Dr. Bolavsky) recordaron con cariño a quien es considerado como uno de los mejores escritores cubanos de los últimos tiempos, y a quien dijeron extrañar. En presencia de la directora del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), Teresa Vicencio, el también escritor Rafael Rojas recordó a “Lichi” como un gran jugador de ajedrez y partida tras partida, “siempre me vencía”. Dijo que previo a la muerte del autor de “El retablo del conde Eros”, se encontraba escribiendo una novela titulada “Retrato de tres reyes”, donde abordaría a tres figuras del deporte cubano: un esgrimista, un boxeador y un ajedrecista. Indicó que en una pequeña parte de la citada obra abordó brevemente la vida de José Raúl Capablanca, campeón del ajedrez cubano de principios de siglo XX en La Habana, Cuba. Enseguida, Rojas leyó un fragmento de esta novela donde “Lichi” dedicó unas palabras a Capablanca, jugador que le apasionaba por su forma de jugar. Al respecto, el escritor Jorge F. Hernández celebró el presente homenaje y dio lectura a una carta de la hermana de “Lichi”, Josefina y también llamada cariñosamente “Fe-fe”, quien no pudo asistir al evento. En la misiva, según Hernández, “Fe-fe” expresó su sentir por la muerte de su hermano y habló sobre una serie de poemas de su padre, mismos que Eliseo Alberto rescató y en los que se da cuenta “de todos esos momentos entrañables de nuestra infancia y primera juventud”. Dijo que en México la familia de Eliseo Alberto se sentía como en su casa, pues en este país, “se le quiso a mi padre y México le proporcionó una de las alegrías más grandes de su vida al concederle el Premio “Juan Rulfo”. “Fe-fe” pugnó también porque se recuerde a su hermano “como el nos enseñó, con pasión, entrega, pero sin olvidar ese sentido del humor tan criollo con el que siempre matizaba cualquier situación por muy dramática que fuera”. En su oportunidad, el propio Hernández evocó la vida de su entrañable amigo y dio lectura a una breve cuartilla sobre el día en que falleció el homenajeado. Dijo que aquella tarde de domingo, día que murió Eliseo Alberto, un pequeño pájaro posó en la ventana de su casa; “parecía una de las típicas historias de “Lichi” volvía verdad cualquier mentira: la pura suspensión de temporal de la incredulidad”. “Ahí estuvo ese pájaro llorando conmigo buena parte del día, hasta que se dio la hora en que sedado y vestido como hoy, intenté en vano despedirme de ´Lichi´, sin entender nada de nada”, expresó. A manera poética, dijo que desde el día en que se fue su amigo, “algo le paso a la tinta que se volvió salina y se me nublan los párpados”. En voz alta y como si estuviera dialogando aún con su amigo, Hernández continuó su lectura enalteciendo, recordando y negándose a creer que su “hermano” Eliseo Alberto esté muerto. “Hoy quiero celebrar tu prosa perfecta, tus crónicas precisas y tu piel de poeta que cada jueves, desde hace varios años, ponía imposible la guinda para cualquiera que escribía columnas que han de volver papel amarillo y otoño instantáneo”, expresó Hernández al tiempo que el escritor Rafael Rojas y María José de Diego, hija del escritor cubano, se conmovían en lágrimas. Hernández expresó su solidaridad y apoyo a la hija del escritor cubano y le aseguró “que nunca le faltara nada ni nadie, porque papá se encargó de ir sembrando amigos incondicionales por este mundo y entre ellos, los que somos sus hermanos y cómplices en esa genética inquebrantable que él amasaba con saliva de café en los labios”. “Te dije que hoy, hoy le pasa algo a la tinta y no puedo dejar de llorar, se me sale el corazón, parece que ahora entiendo todo, te marchaste al atardecer de ese domingo y que se siento como hoy mismo, domingo a domingo eres el mismo. “Te marchaste en domingo porque la cantidad de amaneceres que pueblan tus párrafos confirman que lo tuyo era romper la tiniebla de cada noche. Ahora entiendo porque nació un pájaro en mi ventana, el mismo amanecer en que te fuiste, pues parece ser que te fuiste en domingo y al amanecer, porque tu eternidad por fin comienza cualquier lunes, cada lunes. Hasta mañana”, expresó. En su oportunidad, Juan Carlos García Álvarez (Dr. Bolavsky), amigo del novelista agradeció a autoridades del INBA por prestar la sala Manuel M. Ponce, al tiempo que felicitó a “Lichi” porque ayer hubiera cumplido 60 años de vida.

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