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Rinden homenaje a Guillermo Enrique Hudson, precursor de la ecología

17/08/2010 01:59 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Con una extensa agenda de actividades, este mes La Reserva Natural y Museo Histórico Providencial rinden tributo al escritor y naturalista argentino Guillermo Enrique Hudson, considerado precursor de la ecología moderna y quien murió el 18 de agosto de 1922. Como parte de las actividades se han presentado ofrendas florales en el Monumento a Hudson, del artista Santiago Parodi, colocadas en la Plaza del Bicentenario del partido de Quilmes, en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, y se ha realizado un homenaje a su memoria en el Solar Natal de Florencio Varela, según un diario local. También se ha llevado a cabo un acto por el 169 aniversario del nacimiento del naturalista, y se han exhibido objetos e información acerca de la vida y la obra de la profesora Violeta Shinya, sobrina nieta del naturalista y primera directora del Museo Histórico Providencial Guillermo Enrique Hudson. La programación incluye visitas guiadas y excursiones. Hijo de padres estadounidenses, descendientes a su vez de británicos, Guillermo Enrique Hudson nació en Quilmes, partido de Buenos Aires, Argentina, el 4 de agosto de 1841 y creció en las provincias argentinas y en Uruguay. De acuerdo con sus biógrafos, durante su niñez y adolescencia realizó viajes de observación alrededor de estas provincias, donde se interesó por las costumbres, historia, clima y vegetación de estos lugares. Recogía muestras de diferentes especies de animales, que junto con minuciosas notas, se convirtieron tiempo después en las bases de sus trabajos de investigación. Sus descubrimientos quedaron plasmados obras como “Aves británicas” y “Allí a lo lejos y hace tiempo”, cuyos trabajos le valieron ser considerado precursor de la ecología moderna. Cuando contaba con 24 años, Hudson pudo contactar, gracias a la ayuda de Germán Burmeister, director del Museo de Ciencias Naturales de Buenos Aires, a los ornitólogos (especialistas en aves) Spencer Fullerton Baird y Phillip Lutley Sclater, quien era secretario de la Zoological Society de Londres. Este vínculo fue determinante para que el escritor argentino comenzara a enviar parte de sus colecciones al Instituto Smithsoniano de Washington: más de 600 pieles, correspondientes a 143 variedades autóctonas que desde allí fueron transferidas a la Zoological Society de Inglaterra. Años más tarde, Hudson conocería -también por intermedio de Burmeister- a Francisco Moreno, quien llegaría a ser un gran paleontólogo y geógrafo. Sin embrago, estos fueron los únicos vínculos que tuvo con el mundo académico, ya que no fue un científico de formación erudita, su obra se basó en las observaciones directas, como las que realizó en el Valle de Río Negro a las aves patagónicas, o en Buenos Aires a las golondrinas y churrinches. Los trabajos de este naturalista abarcaron otras importantes especies ornitológicas, así fue como nació su trabajo “On the pipits of the Argentine Republic”, uno de sus últimos trabajos realizados en el país sudamericano. Muertos sus padres, Hudson se trasladó en 1874 a la ciudad de Londres, Inglaterra, para no volver a su país natal; al año siguiente contrajo matrimonio con Emily Wingrave. En 1841 ingresó a la recién creada Sociedad Protectora de Pájaros, destinada a unificar los esfuerzos realizados anteriormente para combatir la matanza de garzas, aves del paraíso y otras especies, cuyo plumaje se utilizaba para adornar vestidos. Entre sus trabajos de orden científico pueden enumerarse “Argentine Ornithology”, “Aves británicas” y “El naturalista en el Plata”, entre otros. En cuanto a su producción editorial, se pueden encontrar obras con temas relativos al naturalismo argentino y británico, como “Un naturalista en Río de la Plata” (1892) y “Los pájaros y el hombre” (1901). Dentro de sus obras más importantes se encuentra también su autobiografía “La tierra purpúrea que Inglaterra perdió” y "Días de ocio en la Patagonia", relato de su viaje al valle de Río Negro, y “La selva maravillosa"”, su novela más afamada. Guillermo Enrique Hudson murió el 18 de agosto de 1922, pero dejó al mundo un valioso legado científico y literario.


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