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Rindió INBA homenaje a la coreógrafa Guillermina Bravo por sus 90 años

20/02/2011 05:44 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Durante el homenaje que el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) ofreció a la coreógrafa Guillermina Bravo (Chacaltianguis, Veracruz, 1920), la directora de esa institución, Teresa Vicencio Alvarez, apuntó que “sin ella, la danza moderna y contemporánea de México sería inexplicable”. La ceremonia, que tuvo lugar en la sala principal del Palacio de Bellas Artes la noche de este sábado, resultó emotiva, sobre todo, por los cientos de personas que asistieron para hacer patente el amor, admiración, respeto y agradecimiento a la maestra, entre familiares, amigos, alumnos y gente conectada con la danza. Ante una recién remodelada sala, ocupada hasta su última butaca, apareció la maestra, erguida, lúcida y sonriente a sus 90 años de edad. Una cerrada ovación le dio la bienvenida, misma que ella agradeció, también de pie, al tiempo que con la mirada recorría el recinto. Lo miró con insistencia y evidente satisfacción. “Estoy un poco anonadada por los cambios que veo en esta sala que pensé que nunca volvería a ver”, dijo con voz clara la coreógrafa y bailarina emblemática del México del siglo pasado. Vicencio Alvarez le entregó un reconocimiento y sus alumnos un ramo de flores, muchos plausos y muchas palabras amables. Antes, la titular del INBA había señalado, en su breve pero hondo discurso, que “sobre Guillermina Bravo parece estar escrito todo. La crítica y los biógrafos no podían dejar de ocuparse de ella”. Fue cuando alzó la voz y subrayó que “sin Guillermina, la danza moderna y contemporánea de México sería inexplicable”. Consideró que una figura como Guillermina nos acontece sólo de cuando en cuando. “De ella se tiene, como lección invaluable, su carácter, sus convicciones y su fe en sí misma y en el México para el que danzó y del que nutrió sus memorables coreografías”. En tanto, el público asentía cada frase de Vicencio. Recordó que la patria debe a Guillermina Bravo la creación, con Ana Mérida (ya fallecida), de la Academia de la Danza Mexicana; con Josefina Lavalle, del Ballet Nacional de México; y con toda su gente, del Centro Nacional de Danza Contemporánea. De todas esas instituciones llegaron sus integrantes para felicitar a la homenajeada. Como en otras ocasiones en que el INBA ha reconocido la labor de creadores artísticos y culturales, anoche se proyectó un video sobre el personaje objeto del homenaje. En la pantalla, coreógrafos, fotógrafos, críticos, maestros y gente cercana a la maestra expresaron su sentir sobre su obra dancística y su persona. El homenaje se completó con la participación de cuatro coreógrafas, quienes fueron alumnas de la maestra Bravo, quienes presentaron obras de estreno, especialmente creadas para la ocasión. Abrió la función Claudia Lavista y su compañía Delfos Danza Contemporánea con la coreografía “Memoria Ciega”. Posteriormente, Rossana Filomarino interpretó un solo de su autoría titulado “Guillerma, memorias del corazón”. Luego, Bárbara Alvarado presentó “Sol, a ciegas”, con su compañía Aletheia Cuerpo Escénico, y finalmente, se presentó “Manga corta”, de Lidya Romero, interpretada por su compañía El Cuerpo Mutable. De acuerdo con el cuadernillo de sala, Guillermina Bravo se trasladó con su familia a la Ciudad de México a finales de los años 20. En 1936 ingresó al Conservatorio Nacional de Música, y fue alumna distinguida de los maestros Manuel M. Ponce y Candelario Huízar, compositores de música nacionalista. Simultáneamente ingresó a la única escuela oficial de danza de esa época, la Escuela Nacional de Danza (END, bajo la dirección de Nellie Campobello), del Departamento de Bellas Artes, dependiente de la Secretaría de Educación Pública. Sus maestros fueron las hermanas Nellie y Gloria Campobello. Participó en el “Ballet de masas 30-30”, obra fundamental de la danza mexicana. A lo largo de seis décadas y a pesar de los vaivenes oficiales, los cambios de políticas culturales y las transformaciones en modas y gustos, Bravo y el Ballet Nacional de México se mantuvieron vigentes hasta su desaparición en 2006.


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