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Se roba la noche cervantina el pianista croata Ivo Pogorelich

02/11/2010 04:58 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El reconocido pianista croata Ivo Pogorelich se llevó la noche, tras ofrecer un magno recital con obras de Frederic Chopin, Johannes Brahms y Jean Sibelius, en el Teatro Juárez, de esta ciudad. Para los conocedores de la técnica pianística, la manera de tocar de Pogorelich da lugar a encarnizados debates; para el público común, esos dedos agarfiados que parecen llegar hasta el fondo de algo que está más allá del instrumento, son en sí mismos dignos de ver y disfrutar. Pero es el resultado sonoro que emerge en una gama que va desde el más tenue toque de las teclas hasta un estallamiento virtual del encordado, lo que sobrecoge al auditorio del controvertido pianista. Lo anterior pudo ser constatado anoche durante la presentación del artista, en el marco del 38 Festival Internacional Cervantino, donde fue aplaudido por el público que de pie le solicitó un “encore” que no concedió. Eso sí, Pogorelich agradeció en repetidas ocasiones con inclinaciones de su cuerpo, el fervor de la gente que escuchó el concierto con las luces del teatro encendidas. La personalidad artística de Pogorelich ha ido cambiando a través del tiempo. Quedó atrás el jovencito contestatario y un tanto provocador que en su momento estuvo en el centro de un escándalo debido al fallo injusto del jurado del Premio Chopin que pretendía marginarlo por su indumentaria, cuando la oportuna intervención de Martha Argerich proclamando el talento excepcional del artista croata, lo catapultó al cenit de la fama internacional. El programa que el artista ofreció en el Teatro Juárez estuvo conformado por algunas de las obras más trabajadas de su repertorio, puesto que las ha grabado, y ayer refrendó su total dominio sobre ellas. La tercera sonata de Chopin resonó majestuosa en la sala, seguida de las ráfagas misteriosas del último movimiento y se alzó como la parte fuerte de la primera parte del programa. La siguieron una pieza corta de Brahms y luego el “Vals Triste” de Sibelius que casi siempre se escucha en su versión orquestal. Aquí, Pogorelich dio rienda suelta a un melancólico lirismo, que contrastó con las colosales dificultades del “Gaspard de la Nuit”, de Maurice Ravel, una de las obras más difíciles del repertorio pianístico, con la cual el concierto tuvo una gloriosa culminación. Pogorelich nació en Belgrado, en 1958. Recibió sus primeras lecciones de piano a la edad de siete años. A los 12 fue a Moscú para estudiar en la Escuela Central de Música y posteriormente en el Conservatorio Tchaikovsky. En 1976 empezó sus estudios intensivos con la renombrada pianista Aliza Kezeradze, con quien estuvo casado de 1980, hasta la prematura muerte de Aliza, en 1996. Una serie de actividades altruistas, como una asociación para músicos jóvenes en Croacia, lo llevó a ser nombrado embajador de Buena Voluntad de la UNESCO, distinción que lo convirtió en el primer músico clásico a quien se le concede este honor. Otro de sus esfuerzos por impulsar el talento es el Festival de Bad Wörishofen en Alemania, el cual lleva su nombre y brinda oportunidades de interpretación a jóvenes músicos y solistas internacionales, así como ofrecer una plataforma para artistas más conocidos.


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