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Robots, impuestos y Estado del Bienestar

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05/07/2017 20:21 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La creación de un "impuesto a los robots "o de un dividendo básico universal (DBU) permitiría salvar el Estado del Bienestar y aliviar la desigualdad, compensando los costos sociales por los efectos de la automatización en las estructuras laborales

Robots, impuestos y Estado del Bienestar 

Por Teresa  Da Cunha Lopes

 

Los cambios tecnológicos distintivos de la economía del conocimiento, no sólo inciden en las formas de producir los bienes de consumo masivo y en la redefinición de los modelos organizacionales empresariales para la competitividad en el mercado; también transforman el comportamiento de los individuos, de sus relaciones de trabajo, del papel del Estado como regulador y del mundo laboral en su conjunto. (Da Cunha Lopes et alli:2013). Actualmente estamos asistiendo a una revolución de los sistemas de producción que viene como una consecuencia de la masificación de la automatización y, en particular de la presencia de robots autónomos y de la A.I (inteligencia artificial) en todos los sectores productivos y en todos los niveles sociales.

Ahora bien, en el proceso de la automatización se pierden puestos humanos de trabajo que son ocupados por robots. El "patrón" continuará teniendo ganancias y las empresas producto para vender en el mercado o continuarán asegurando servicios, pero dejaran de celebrar contratos de trabajo y el robot no recibirá ni salario ni prestaciones y, no podrá negociar sus condiciones laborales. De hecho, el robot no va a recibir ninguna renta. En los últimos años, este proceso de automatización ya en marcha ha llevado muchos economistas y otros especialistas a colocar la cuestión de la supervivencia del Estado del Bienestar y de qué hacer con los millones de Humanos que quedarán sin trabajo y sin ocupación. Así que han surgido algunas ideas y propuestas, una de ellas la de Bill Gates (Microsoft) que propone un "impuesto a los robots".

Este "impuesto a los robots" permitiría "aliviar la desigualdad y compensar los costos sociales implícitos por los efectos de desplazamiento que conlleva la automatización". Según la propuesta de Gates, el robot debería pagar impuestos sobre la renta, o bien el dueño del robot tendría que pagar un fuerte impuesto por reemplazar un trabajador humano con un robot. Y, se debería usar este “impuesto a los robots” para financiar algo que sería como una renta básica universal (RBI). Confieso que en principio me agrada sumamente esta propuesta. Sin embargo, existen algunos problemas tanto impositivos como legales que tenemos que abordar, analizar y responder. 

El enfoque " natural" que de hecho es que algunos economistas como Yanis Varoufakis han usado para analizar esta cuestión es el de " simular un impuesto sobre la renta a nombre de un robot es usar la cifra de los ingresos anuales del último año " en el que el Humano trabajó, usándola como "salario de referencia, y extraer de los ingresos del empleador el equivalente a los impuestos sobre la renta que el trabajador" Humano pagaba y los cargos por seguridad social que pagaba.

Es evidente, que esto acarrea de inmediato problemas dado que la renta del trabajador humano hubiera sido cambiante y no fija como, eventualmente, sería la "renta "de referencia del robot; que estaríamos ante la introducción de nuevas tareas y trabajos para los cuales no habría renta de referencia porque ningún humano los ha desempeñado antes y, por último, sería esencial establecer un estatuto jurídico para el robot con AI que lo diferencie de una "cosa", o sea que establezca que existe una diferencia entre un robot y una licuadora, por ejemplo. Esto, para justificar que exista un impuesto sobre el trabajo del robot y no sobre la licuadora.

Aunque este es antes de más nada un problema filosófico. Es evidente que, por ejemplo, una " doctora cíborg que podría realizar operaciones quirúrgicas de emergencia en Tokio, en Chicago y en una estación espacial en Marte, sin salir de su despacho de Estocolmo" (Hararí:2017) podría considerarse, no solamente autónoma, pero también colocaría la cuestión de la frontera entre el humano, el trashumano y el ciborg (Da Cunha Lopes:2017) y, por ende, el de la definición jurídica de persona. Pero, existe otra solución posible que no pas

O sea, gravar los mercados financieros cuyas empresas que cotizan en bolsa serían las primeras beneficiadas con la automatización.

Esta última propuesta empieza a circular y, se encuentra, tal como la relativa a un " impuesto de los robots" sujeta a un amplio debate. Su mecanismo de implementación implica el desarrollo de un fideicomiso público, un poco bajo el modelo que Noruega aplicó a las ganancias sobre el petróleo, para financiar un fondo de ahorro nacional para el desarrollo.

¿Cómo funcionaría, entonces? Imaginen " que una parte fija de las ofertas públicas iniciales (OPI) de venta de acciones vaya a un fideicomiso público que, a su vez, genere una corriente de ingresos a partir de la cual se paguen los DBU". (Varoufakis:2016).

En los hechos, la sociedad se convierte en accionista en cada corporación, y los dividendos se distribuyen uniformemente a todos los ciudadanos.

En la medida en que la automatización mejore la productividad y la rentabilidad empresarial, la sociedad en su conjunto comenzará a compartir los beneficios. No habrá necesidad de ningún nuevo impuesto, de ninguna complicación en el código tributario, y no se tendría ningún efecto sobre la financiación ya existente para el Estado de bienestar

 


Sobre esta noticia

Autor:
Teresa Da Cunha Lopes (227 noticias)
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Tipo:
Opinión
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