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No ha sabido aprovechar la literatura mexicana la gran vena popular

01/06/2009 13:07 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La literatura mexicana no ha sabido aprovechar la gran vena popular que existe de la sátira política aseguró hoy aquí el reconocido escritor Armando Ramírez (1952), nacido en el barrio de Tepito donde desde muy joven fomentó un modo de hacer literatura y periodismo que revitaliza el habla popular. Entrevistado a propósito de su más reciente publicación titulada "Y cuando despertaron_ El PRInosaurio seguía ahí", el cronista y fotógrafo literario de una urbe que ha visto crecer desde las entrañas del `Barrio bravo", afirmó que la literatura mexicana es seria. No se atreve a tocar el humor porque piensan que eso no es serio, dijo Ramírez, quien ha recreado personajes entrañables, como el de su más famosa obra "Chin chin el teporocho". Destacó que autores como Carlos Fuentes o Héctor Aguilar Camín, "no disparan un chiste, excepto Carlos Monsiváis y Jorge Ibarguengoitia". En el caso del teatro, se refirió a personajes como Jesús Martínez "Palillo", hasta "Brozo", pasando por cartonistas de la talla de Eduardo del Rio "Rius", donde la sátira está presente a cada momento. Con su lenguaje popular que habla del arraigado sentido de pertenencia que tiene hacia su ciudad, y que es, a su vez, el de la gente a la que le da voz, comentó que a diferencia de los autores mexicanos, en otros países existen grandes satíricos que se burlan de la realidad. Tal es caso de Jonathan Suit, hasta escritores contemporáneos como Kurt Vonnegut o Karl Buchholz, "quienes son capaces de novelizar y satirizar a personajes como el ex presidente de los Estados Unidos Richard Nixon". "Lo mismo sucede con maestros como William Shakespeare, Oscar Wilde, Salvador Novo o Louis Berman, quienes hacían de la realidad una burla", subrayó. Ramírez, cuyo primer acercamiento a las letras se lo dio su abuelo, un anciano carrancista que le enseñó a él y a sus hermanos a leer y escribir, sostuvo que el mejor modo de criticar, es burlándose. Sigue No ha sabido aprovechar/dos/burlándose. . "En el caso de México, la gente no se ríe de sucesos como aquel cuando Andrés Manuel López Obrador llego al Zócalo y se coronó como rey de chocolate con su banda presidencial y su silla de cartolandía como si fueran cuentos de Cachirulo", recordó. "El asunto es buscarle y nos daremos cuenta que todo causa risa, como el caso del ex presidente Miguel de la Madrid, a quien se le resbala el patín y al otro día resulta que es lucido e intelectual", expresó. El autor. de 57 años, cuyo lenguaje es el que se escucha todos los días en la Ciudad de México, abundó que la risa es una severa crítica a la realidad. "De qué otra manera se puede soportar tanta realidad si no es burlándose de ella. Y así es Armando, la critico y muy duro", agregó. "Hay que revalorizar el español que se habla en México" afirmó Ramírez, al justificar su modo de contar historias. "En España, la forma de ofender a la gente es muy religiosa. El mexicano ofende agrediendo a la mujer, porque su cultura es matriarcal, en los barrios populares se habla cantadito y ese tono es el mismo de las culturas prehispánicas", refirió. A sus 57 años de edad, cuenta que su incursión en el mundo de las letras, nació mientras era estudiante de la Vocacional 7, cuando publicó pequeños cuentos en `Jueves de Excélsior", dirigido por Manuel Horta. Recordó que en esa época se familiarizó con el suplemento de la revista Siempre!, que dirigía Carlos Monsiváis, donde descubrió un texto de Ricardo Garibay que lo animó a intentar escribir una novela. Dijo que en 1971, cuando escribio "Chin chin el teporocho", una historia de un borracho que cuenta las desventuras de vida que lo han llevado a terminar en las calles, continuó su gusto por la escritura. Posteriormente, comentó que estuvo en un concurso de cuentos realizado en Tepito, donde obtuvo el primer lugar por el cuento "Ratero". "Ratero" fue incluido en su siguiente libro de cuentos "Crónica de los Chorrocientos mil días del barrio de Tepito", en donde un obrero, un ratero, una prostituta y un comerciante juegan a las pipis y gañas. "Mis obras, escritas en lenguaje coloquial, no tratan de agredir, sino de rescatar una forma de hablar que tiene giros propios y una gran riqueza de lenguaje", indicó. Sobre "Y cuando despertaron. El PRInosaurio seguía ahí", texto editado por Grijalbo, Ramírez presenta una parodia sobre lo que está ocurriendo en el México actual, desde que el presidente Felipe Calderón asumió la Presidencia, el 1 de diciembre de 2006. En el `PRInosaurio", este autor, cuya forma de escribir lo confronta con los críticos literarios que buscan en las letras la depuración de un lenguaje perfecto y preciso de acuerdo a los cánones tradicionales, practica la sátira siguiendo la grilla diaria como reportero de nota roja o bien, como maestro consumado del sketch. Como siempre ha sucedido con su propuesta narrativa, poniendo la escritura al servicio del habla popular, trastocando la gramática y haciendo "chillar" a los vocablos, como exigió en su momento el poeta Octavio Paz, Nobel de Literatura.


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