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Salario presidencial

20/11/2010 19:16 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Si Felipe Calderón Hinojosa, de pronto se viera imbuido por el espíritu literario de Augusto Monterroso, seguramente gritaría: ¡Y al despertar la bonanza estaba ahí!

Por Roberto Díaz Ramírez

Si Felipe Calderón Hinojosa, presidente de la República, de pronto se viera imbuido por el espíritu literario del escritor guatemalteco, Augusto Monterroso, seguramente gritaría a voz en cuello, desde el balcón central de Palacio Nacional: ¡Y al despertar la bonanza estaba ahí…! Y cabría esperar: ¡Lista para derramarse sobre la faz de la tierra mexicana…!

A las oportunidades las pintas calvas. Quizás por eso, cabría pensar que el jefe de jefes de la burocracia nacional, para el año 2011, ha contemplado que en el Presupuesto Federal haya un generoso aumento salarial para sí mismo que, bajita la mano, le llevará a embolsarse 208 mil pesillos mensuales o casi casi dos millones y medio de pesos anuales, que para el caso es lo mismo.

<a href="http://www.flickr.com/photos/26887863@N00/2682526319/" mce_href="http://www.flickr.com/photos/26887863@N00/2682526319/" target="_blank">Davichi</a> via Flickr

Lástima que a contrapelo de la pobreza que se vive en su reino, al presidente no le importe gran cosa que su sueldo se eleve en un 24%, por inmerecido y porque el horno que él atiza no está para bollos, pues el desempleo sigue siendo, aunque lo nieguen los titulares del Instituto Mexicano del Seguro Social, Daniel Murillo Karam y de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Ernesto Cordero Arroyo.

Este aumento salarial raya en la burla, porque de las promesas de campaña de Calderón, a casi cuatro años de distancia, pues nomás no hay nada de nada, quedando para lo anecdótico la promesa de ser un Presidente del Empleo, de la que nada más no se ve su cumplimiento, dejando entrever que los políticos nacieron, tan embusteros ellos, bajo el Síndrome Pinocho.

Esto es así o quizás lo que en realidad nos prometió Calderón, puesto en letras chiquitas en sus ofertas de gobierno, expuestas en la campaña electoral del 2006, es que sería el Presidente del Empleo Mejor Pagado, situación en la que ya quisieran ubicarse, así fuera por un mes, varios millones de mexicanos.

En el México de lo absurdo, ese que es kafkiano hasta decir basta, Felipe Calderón se lleva las trompetillas del 2010, demostrando así que a pesar de la derrota sufrida por su partido en las elecciones estatales de julio pasado y las federales del 2009, no aprendió la lección e insiste hacer lo que conviene a sus muy personales intereses y no lo que beneficia al pueblo.

Con la crisis económica atosigando a 60 millones de mexicanos, cortesía del aumento mensual sufrido por los precios de la gasolina y el diesel, ciudadanos que a esto deben agregar el estrés que causa la inseguridad prevaleciente en esta suerte de Estado Fallido que es México, la decisión de embolsarse en el año 2011 un 24% extra, respecto al salario recibido en 2010, cae dentro del rubro “cinismo político”.

<a href="http://www.flickr.com/photos/27735730@N00/434035699/" mce_href="http://www.flickr.com/photos/27735730@N00/434035699/" target="_blank">abbynormy</a> via Flickr

Y es que, lo acepten o no en la Presidencia de la República, concederse un regalo navideño de ese tamaño, no tiene perdón de Dios, no cuando el aumento al salario del común de los mexicanos que autorizará a finales del presente año la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, será tan ínfimo que seguramente no pasará del 4%, lo cual no alcanzará ni para comprarse un bolillo diario.

Después de todo, el lema del gobierno calderonista se resume en dos palabras: Vivir mejor. ¿Vivir mejor quién y con qué aumento salarial? ¿La alta burocracia política, incluyendo a Calderón y, por extensión, toda su familia, con su incremento del 24%? ¿O los 18 millones de mexicanos que viven en condiciones de extrema pobreza, quienes apenas verán 2.50 pesos de aumento a su salario diario, si bien les va, a partir del primero de enero del 2011?

Y ni que decir del resto de los mexicanos que, si bien no están tan mal, tampoco están tan bien, como Calderón y su séquito, quienes sí pueden darse el lujo de vivir bien.


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Autor:
Roberto Díaz Ramírez (122 noticias)
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