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Fue Santa María La Ribera el sueño habitable en el Porfiriato

27/05/2012 05:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La colonia Santa María la Ribera era el punto de referencia de la elite del Porfiriato, donde vivía la burguesía acomodada de la época, era un lugar donde se vivía ese sueño de construir una ciudad ideal, aseguró hoy aquí la escritora Gabriela Damián Miravete (1979). Entrevistada previo a un recorrido que ofreció por esa colonia, la también periodista, editora y locutora subrayó que tras la trifulca revolucionaria de 1910, la Santa María la Ribera decayó y se convirtió en el hogar de familias de clase baja. “Decayó porque comenzó la urbanización en otros puntos de la ciudad como la Condesa, la Roma, Polanco, etcétera. Aquí se hizo más popular, se mudaron las clases más bajas, mientras que las clases más pudientes se fueron mudando a las casas más nuevas en otras colonias de la ciudad”, dijo. Insistió en que esta zona de la ciudad era el sueño de una colonia habitable dentro de los estándares del Porfiriato y agregó que la Revolución Mexicana provocó que varias familias quedaran en el exilio, además de que varios revolucionarios tomaron casas que no estaban ocupadas, lo que orillo aún más a su declive. Como parte del ciclo “Lecturas de la ciudad: Paseos literarios”, Damián Miravete hizo el recorrido denominado “Olor a vainilla en Santa María la Ribera: el México de los 1920 en la obra de Cristina Rivera Garza”. La escritora tomó como punto de partida la novela “Nadie me verá llorar”, de Rivera Garza, en la que su autora se centra antes, durante y después de la Revolución mexicana en uno de los primeros y más grandes manicomios de México: “La Castañeda”; además de que su principal protagonista Joaquín Buitrago, vive en la colonia Santa María la Ribera. “Joaquín Buitrago, personaje central de la novela, vive y crece en la referida colonia aunque la vida activa y bulliciosa se ubica en el centro de la ciudad; pero cuando Joaquín y Matilda Burgos se encuentran regresan a la casa del propio Joaquín en la Santa María y hacen un recuento de la vida de ambos, hasta darse cuenta del por qué regresaron a esta colonia y recordar su infancia”, señaló Damián. De acuerdo con la obra de Rivera Garza, las primeras décadas del siglo XX es desde donde se sitúa “Nadie me verá llorar”, novela que retrata la Ciudad de México desde las entonces villas de Mixcoac, Tacubaya, San Ángel y la colonia Santa María la Ribera, “una de las más antiguas del Distrito Federal, construida fuera del centro de la Ciudad de México y que conserva toda la intención de ser un reflejo del régimen porfiriano. En el recorrido se comentaron pasajes de esta novela que, entre otras cosas, hace énfasis en la definición de locura y el rol de la mujer en aquella época. “El estereotipo de la mujer y de la locura se nos desbarata, vemos la microhistoria de estos estereotipos en la historia, así como en la historia de la narrativa mexicana; aquí acudimos a un verdadero relato de esa época, de cómo se abrían camino las mujeres”, comentó. El teatro Bernardo García, antiguamente Cine Las Flores, así como la casa del entonces famoso torero Vicente Segura, ambos recintos con fachadas que resguardan el estilo ecléctico en su arquitectura, propio de la época, son algunos de los lugares emblemáticos que se visitaron hoy. Además de la estación de trenes Buenavista, que es un punto significativo en la novela. Aquí, Damián Miravete y un pequeño grupo de asistentes hicieron una escala para conocer a fondo esta historia que presenta además a Matilda Burgos, paciente recluida en el manicomio de “La Castañeda”, que encuentra en las jacarandas un símil con la vainilla, pues dice: “La vainilla, aunque se alimenta de su raíz, necesita, como las mujeres, de un árbol sostén para enredarse en él y no morir”. La Casa de los Mascarones, lugar construida a finales del siglo XVIII por el conde don José Vivero Hurtado de Mendoza; uno de los edificios emblemáticos de la zona, al igual que el Templo de la Sagrada Familia o también conocido como de Los Josefinos, son otros de los recintos visitados durante el paseo.

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