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Nuestra Señora de Monserrate, Patrona de Orihuela, España

10/09/2010 19:44 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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La estancia este año de la Patrona de Orihuela en la primera iglesia de la Diócesis durante su novena, coincide con el hecho singular del quinto centenario de la primera erección de la misma como catedral. Pero, tradicionalmente año tras año, dentro de estas mismas fechas, o bien con motivo de rogativas en periodos más largos, o durante la ejecución de obras en su santuario la presencia de Nuestra Señora de Monserrate ha sido siempre bien acogida por los oriolanos, aunque algunos sectores de su barrio del Rabaloche acuciaban su regreso.

Esto último ocurrió en enero de 1988, cuando un grupo de vecinos de dicho barrio se manifestó por las calles de la ciudad pidiendo su regreso, ya que el santuario permanecía cerrado desde hacía cinco meses, ante el riesgo de derrumbamiento de la bóveda central y al estar pendiente de su restauración. La imagen de la Patrona permanecía desde el mes de septiembre del año anterior en la catedral y en ese tiempo acaeció un hecho insólito: en la noche del viernes 15 de enero de 1988, un desconocido que se había ocultado en la catedral procedió a robar el Niño coronado que la Virgen porta en su mano izquierda.

A la mañana siguiente dos feligresas, una de ellas la hermana del canónigo Vicente Alba Villar, echaron en falta al Niño y alertaron del suceso. La fortuna hizo que una joven de la calle Timor encontrara la pequeña imagen del Niño junto a un contenedor de basura, habiendo desaparecido tres cadenitas de oro que portaba, no así su corona y el orbe que lleva en su mano izquierda. Por suerte, no fueron hurtadas ninguna de las joyas que adornaban a la Virgen.

Pero, no era la primera vez que a ésta le sustraían las alhajas, pues durante la Guerra Civil, además de haber sido destruida desapareció la corona que fue puesta en sus sienes por el obispo Ramón Plaza y Blanco, en 1920. Con anterioridad, a mediados de septiembre de 1934 se produjo el robo de las alhajas que llevaba puesta la Patrona, y aunque los ladrones pretendieron robar las coronas, no les fue posible. Se valoró en cuarenta mil pesetas (aproximadamente 240 euros de ahora) lo robado. Con motivo de este hecho, el Centro de Fomento y Cultura de Orihuela y el Círculo Tradicionalista se plantearon personarse en el sumario e invitaron a los abogados y procuradores oriolanos que quisieran llevar el pleito, para elegir entre ellos por sorteo. Así mismo, se abrieron dos suscripciones, una para premiar a quien descubriera a los malhechores y otra para crear un servicio de vigilancia que llevaría por nombre, Guardia de Honor de Ntra. Sra. de Monserrate.

Pero, no todo se refiere a hechos delictivos como los anteriores. Hemos de recordar el prodigio de la detención de las aguas del Segura al arrojar el ramo de la Virgen cuando se producía una avenida, o el hecho milagroso de la sofocación del incendio de las casas de la Mancebería por el mismo procedimiento, en 1749. Así como, en la primera década del siglo XVIII, cuando se llevaba a la imagen en procesión de rogativa hasta las Eras de San Sebastián "llamadas extramuros de Orihuela", para el conjuro que debía hacer el obispo.

Y un siglo después, encontrándose la Patrona depositada en la catedral, ante las noticias del brote epidémico de fiebre amarilla en el mes de septiembre de 1804 en Alicante y Cartagena, se sacaba a la imagen en procesión junto con la de San Roque, abogado contra la peste. Debido a las medidas sanitarias adoptadas, esta epidemia pasó de largo por Orihuela, acordándose por el Cabildo Catedral que se celebrase una función en acción de gracias el 19 de mayo de 1805, "por comprenderse, que nuestra Patrona la Virgen de Monserrate ha sido la intercesora de este beneficio". Para dicha función se ubicó la imagen en el altar mayor, pues, en principio, estaba entronizaba en la capilla de San Vicente. Por otro lado, para proteger a la ciudad de la epidemia se colocó uno de los mantos usados de la Virgen en lo alto de la torre de la catedral, al cual se le desprendió la puntilla, acordándose fundirla, tal como lo hizo el platero Nicolás Martínez.

Con los 75 reales de vellón recaudados por este procedimiento, se imprimieron estampas que fueron distribuidas entre los enfermos devotos. Estampas que eran utilizadas para otros menesteres, como el caso de aquél joven oriolano que, en junio de 1843, iba embarcado hacia Orán, siendo sorprendido por una gran tempestad durante la travesía. Él, recordando la tradición que había de arrojar el ramo de la Virgen a las embravecidas aguas del Segura, cogiendo una estampa de la Patrona que le había entregado su madre antes de partir, la arrojó al mar, apaciguándose las aguas.

Así podríamos continuar, recordando los innumerables favores con que Nuestra Señora de Monserrate ha distinguido a los oriolanos, pero el mayor de ellos, fue su invención como sinónimo de hallazgo en los albores del siglo XIV, cuando como "tesoro escondido, debajo de una campana" la encontró "fe oriolana, atraída del sonido".

Fuente|La Verdad.


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