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Es Sigmar Polke de los artistas alemanes más interesantes del s. XX

09/06/2011 02:47 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Llamado “el gran alquimista del arte”, el pintor alemán Sigmar Polke será recordado no sólo por ser uno de los artistas contemporáneos más importantes del siglo XX, sino por haber experimentado sin descanso hasta lograr, por ejemplo, que sus cuadros cambiaran de color ante la contaminación ambiental. Cuentan que su estudio en realidad era un laboratorio químico en el que experimentaba con distintos colores y materiales, tradicionales o radicalmente innovadores, exponiéndolos a determinadas temperaturas y condiciones que derivaban en un efecto u otro. Polke murió el 10 de junio del año pasado, tras varios años de lidiar con el cáncer, enfermedad que no logró que dejara de llevar una vida normal, en la que, no obstante la fama, se podía concentrar en él mismo y conservar a resguardo su vida privada. El artista, de quien la Akademie der Kunste de Berlín exhibió en enero pasado una colección de emblemáticos dibujos, nació en Oels, Baja Silesia, el 13 de febrero de 1941. Descubrió sus atributos como artista del pincel cuando formó parte del estudio de pintura de la Academia de Arte de Dusseldorf, bajo la instrucción de Gerhard Hoehme y Karl Otto Götz. Aunque ya tenía ciertas nociones del arte plástico, fue con Hoehme que aprendió los fundamentos de la pintura que más tarde lo convertirían en un artífice multifacético, que trabajaba fuera de parámetros estéticos clásicos y académicos. Según sus biografías, fue en la década de 1960 cuando se dio a conocer como uno de los fundadores del “Realismo capitalista”, una tendencia pictórica dentro del “pop art” que, basándose en aspectos de la publicidad, el cine o los cómics, buscaba caricaturizar distintos aspectos de la sociedad de posguerra. Sin embargo, destacan, nunca se encasilló en ninguna tendencia, pues no paró de probar diferentes estilos. Con mucho humor y distancia crítica observaba la realidad marcada por un capitalismo voraz, y detectaba con perspicacia los “slogans” políticos vacíos y las oscuras tentaciones que se yacían en las profundidades sociedad represiva y burguesa. En la década de 1970 viajó a México, Australia y Pakistán, países en los que encontró nuevos elementos de inspiración que guardó para siempre gracias a su cámara fotográfica. Casi todas sus obras estuvieron marcadas por temas políticos e históricos y en ellas intentó denunciar la manipulación de los medios de comunicación. En cuanto a su técnica, se valió de elementos de la pintura moderna pero también otros de la cultura de masas, como lo “kirtsch” o la publicidad. El empleo de distintos soportes fue otra característica que hace único a su legado. La trama fotográfica es uno de ellos, la exageración pictórica, como representación de lo real, imprimen ese carácter a desviarse de lo establecido, de los cánones de la pintura tradicional; así es como el uso de puntos pictóricos se vuelve parte de su esencia. En cuanto al color, Polke buscó el contraste uniendo los pigmentos primarios estableciendo un equilibrio entre los mismos, al que agregó el elemento espiritual. Por ello es que su pintura puede apreciarse manchas, luces y sombras, que atenúan el entorno descrito. Su composición no sólo demostró el conocimiento de una sociedad cautiva en el consumo, también transitó en los tópicos de la espiritualidad y lo material, sin embargo, siempre encontró alguna forma para exagerar su arte, al considerar que la pintura es una gran mentira que parte de fragmentos tomados de la realidad. En su faceta viajera, pisó diversos territorios que fotografía como Pakistán, París, Nueva York, Afganistán y Brasil. También impartió cátedra en la Escuela de Bellas Artes de Hamburgo en 1970. Su nombre figuró entonces en los primeros lugares en todas las listas internacionales y sus obras se hacían de los principales premios del mercado artístico, vendiéndose a precios millonarios. Por sus trabajos recibió diversos galardones como Premio Will Grohmann (1982), Premio Lichtwark de Hamburgo (1987), Premio Erasmus en Ámsterdam (1994), Premio Imperial de Pintura de la Asociación de Arte de Japón (2002), entre otros. La crítica coincide en que, sin duda, Polke era por todo esto uno de los artistas alemanes más interesantes, ya que era capaz de poner en evidencia las contradicciones éticas en la sociedad posmoderna.

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