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Síndrome del bebé sacudido, causa de daño neuronal

28/07/2013 15:48 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Síndrome del bebé sacudido, causa de daño neuronal SyM - María Elena Moura

Cuando un lactante o niño pequeño es agitado con violencia, su cabeza se mueve rápidamente de atrás hacia delante, ocasionando que el cerebro se golpee contra el cráneo. El resultado: problemas de aprendizaje, deficiencias visuales e, incluso, la muerte.

El maltrato infantil es un problema que se combate mediante diversas iniciativas, muchas de ellas de tipo internacional, pero a pesar de ello continúa arrojando cifras alarmantes. De acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), en América Latina no menos de 6 millones de niños, niñas y adolescentes son objeto de agresiones cada año, y 80, 000 de ellos fallecen por la violencia que se presenta al interior de sus familias.

En el caso de México, el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) reportó que, sólo en 2002, el Programa de Prevención al Maltrato Infantil del Sistema Nacional de Desarrollo Integral de la Familia (DIF-Prenam) recibió 23, 585 denuncias sobre maltrato a menores, brindando atención directa a 22, 463 niños y comprobando las acusaciones en 13, 332 casos. Sin embargo, cabe señalar que estos indicadores son sólo aproximaciones, pues los adultos agresores tratan de ocultar los hechos, niegan su culpa y hasta llegan a asegurar que las lesiones que generaron se debieron a un accidente.

Una de las formas de violencia más frecuentes y difíciles de comprobar a simple vista es el síndrome del bebé sacudido o del latigazo, el cual ocurre cuando alguien sujeta a un niño de los hombros, brazos, pies o tronco, y lo agita vigorosamente porque "es la única forma que encontró" para que el pequeño dejara de llorar. Aunque no lo parezca, este hecho puede causar derrames de sangre alrededor y dentro del cerebro a causa del movimiento abrupto de la cabeza, dando como resultado daños neuronales y hasta el deceso del infante.

Estudios obtenidos en distintos países indican que, en los casos reportados, 1 de cada 4 bebés sacudidos mueren como resultado de la agresión, a la vez que sólo del 10 al 15% de los infantes se recuperan por completo. Asimismo, aunque se sabe que la gravedad del problema dependerá de la fuerza ejercida por el adulto y la edad del niño (entre más pequeño es más vulnerable), se ha comprobado que este acto violento puede causar daño incluso cuando dura poco tiempo.

Cabe mencionar que los lactantes y niños pequeños son susceptibles al síndrome del bebé sacudido porque su cabeza es mucho más grande que su cuerpo, además de que sus músculos del cuello y hombros todavía son débiles y no se han desarrollado por completo (no son capaces de absorber o contrarrestar la fuerza a la que son sometidos).

Dolorosa realidad

Las observaciones de especialistas en atención a menores indican que en más del 60% de los casos es un hombre quien sacude al bebé; siendo más específicos, casi siempre se trata de adultos mayores de 20 años que pueden ser la pareja de una madre soltera e incluso el padre del menor. Por lo que respecta a las mujeres agresoras, es más común que se trate de una persona a la que se encargó el cuidado del pequeño, ya que este tipo de violencia raramente es practicada por la madre.

Las evidencias muestran que el maltrato infantil se observa con más frecuencia en hogares disfuncionales (donde hay mala comunicación y priva un ambiente de violencia), pero también se ha encontrado que no siempre hace falta que el agresor tenga antecedentes de problemas emocionales evidentes: una persona que no ha dormido bien o que pasa por momentos de estrés, y que se encuentra con un bebé que no deja de llorar, puede sentir el impulso de sacudir al pequeño para callarlo.

En la mayoría de los casos, el daño generado por una sacudida violenta tiene como resultado las siguientes manifestaciones en el menor:

  • Irritabilidad.
  • Cambios marcados en el estado de ánimo.
  • Sueño inexplicable.
  • Náuseas y vómito.
  • Sacudidas involuntarias.
  • A mediano plazo se observan incapacidad para aprender, desarrollo lento, problemas de conducta, pérdida parcial de la vista y dificultad para alimentarse.

Por su parte, en casos más severos pueden presentarse:

  • Convulsiones similares a las de un ataque epiléptico.
  • Estado de inconsciencia o letargo extremo.
  • Problemas para respirar.
  • Mirada fija.
  • Fracturas en el cráneo (cuando hubo un impacto en la cabeza con algún mueble o superficie dura), costillas o extremidades (a causa de la manera en que fue sujetado o cuando se le deja caer al suelo).
  • Desprendimiento de retina (tejido interno que se separa del resto del globo ocular) que genera pérdida de la visión.
  • Estado vegetativo.
  • Muerte del menor.

Ante la presencia de estos síntomas, se requiere acudir o llamar a la brevedad al servicio de emergencias o, en su defecto, hablar al pediatra para solicitar su ayuda. En caso de que se tenga que esperar en casa hasta que lleguen los especialistas, es importante tomar en cuenta las siguientes medidas de primeros auxilios:

  • Si el niño deja de respirar, se debe comenzar a la reanimación del menor (puede consultar nuestros esquemas de masaje cardiaco y respiración boca a boca).
  • Si el niño vomita y no se sospecha de una lesión en la columna, se le debe voltear la cabeza hacia un lado para evitar que se ahogue. En cambio, cuando se sospecha de una lesión, se debe girar con mucho cuidado todo el cuerpo sobre un costado, teniendo cuidado de proteger el cuello para prevenir ahogamiento y aspiración.
  • No se debe levantar al niño ni sacudirlo para mantenerlo despierto.
  • Tampoco se debe intentar que consuma algún medicamento por vía oral.
Difícil diagnóstico

No es sencillo reconocer o comprobar a simple vista el síndrome del bebé sacudido, ya sea porque los niños no siempre muestran señales visibles de agresión o porque la gran mayoría de los episodios ocurren sin que haya testigos.

Empero, es indispensable que el pequeño sea revisado por especialistas del servicio de urgencias, ya que sólo a través de resonancia magnética (obtención de imágenes del interior del organismo a través de la acción de campos magnéticos) o tomografía (sistema especial de rayos X que sirve para tener gráficos "en rebanadas") es posible detectar lesiones como hematoma subdural (acumulación de sangre entre el cerebro y el cráneo) y edema cerebral (hinchazón de la masa encefálica).

Asimismo, una radiografía puede revelar la presencia de fracturas en el cráneo, en tanto que la observación del ojo puede revelar la presencia de hemorragia de retina (sangrado en la parte interna del globo ocular). Ambos hechos son también indicadores de que un niño ha sido víctima de agresión.

Vale la pena subrayar que el diagnóstico certero no sólo ayudará a los servicios médicos a dar la mejor atención posible al niño, sino que permitirá diferenciar un hecho accidental de otro intencional, y en este último caso hará posible la toma de acciones legales para castigar al infractor.

¿Es posible la prevención?

El llanto del bebé es molesto porque sirve para llamar la atención del adulto, a fin de que éste ayude al infante a satisfacer sus necesidades de alimento, sueño y afecto, así como para manifestar incomodidad por un cólico (dolor abdominal por la presencia de gases intestinales) o una enfermedad.

Es muy importante que quien vigile a un niño tome esto en cuenta, ya que es un primer paso para tener paciencia en la atención del bebé. Así, cuando un pequeño llora es muy importante:

  • Mantener la calma.
  • Cerciorarse de que el bebé no tiene calor o frío.
  • Revisar el pañal.
  • Comprobar si tiene hambre y hay que alimentarlo.
  • Ayudarle a sacar el aire que genera cólicos e indigestión.
  • Entretenerlo con un juguete.

Cuando esto no resulta y el llanto del niño persiste, puede ser útil llevar al bebé aun sitio tranquilo, arrullarlo delicadamente, pasearlo en su carriola o ponerlo en un columpio para bebé.

En caso de que el llanto persista y comience a generar irritación, lo mejor que se puede hacer es recostar al bebé de espaldas, en su cuna, e ir a otra habitación para tomar un descanso y despejar la mente. Puede oír un poco de música, respirar profundamente, llamar a un familiar o amigo por teléfono para conversar o leer un diario o libro.

Luego de 5 a 10 minutos se debe regresar a ver al bebé, teniendo en cuenta que hay veces en que los pequeños lloran sin importar todas las medidas que se tomen. De cualquier forma, si el llanto persiste, el infante debe ser revisado por el médico para estar seguro de que no padece alguna enfermedad (muchas de ellas se manifiestan con fiebre).

Finalmente, es muy aconsejable dar a conocer estas medidas de prevención a toda aquella persona a la que se encargue el cuidado del bebé, haciendo hincapié en que nunca se debe sacudir a un lactante o niño pequeño, sin importar el cansancio, enojo o estrés que se tenga. Como se ha visto, esta forma de violencia, aparentemente inofensiva, puede ocasionar daños severos o la muerte, y no debe ignorarse incluso cuando se sospeche que el agresor es un familiar o alguien conocido.

SyM

Última actualización: 07-2013


Sobre esta noticia

Autor:
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Fuente:
saludymedicinas.com.mx
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