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Sirve frase de Goethe para entender la transición a la muerte

27/08/2010 05:41 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Una frase del polifacético escritor alemán Johann Wolfgang Von Goethe, quien nació el 28 de agosto de 1749, sirve de perfecto ejemplo en una discusión política, en donde un viejo transporte ferroviario, que ya llegó al final de su vida útil, no dejan que acabe para ser sustituido por uno más moderno. “La muerte no se nos impone, consentimos”, decía Goethe. Esta feliz forma de mirar las cosas hizo del poeta alemán un amigo de toda la humanidad y es así, como debiéramos apreciar nuestras cotidianidades. El novelista, dramaturgo y científico, creador de las afamadas obras de “Fausto” y “Werther”, nació en Francfurt del Main, Alemania, y fue hijo de un funcionario del gobierno. De 1765 a 1768 estudió Derecho en la Universidad de Leipzig; allí empezó a interesarse por la literatura y la pintura y conoció las obras dramáticas de Friedrich Gottlieb Klopstok y Gotthold Ephraim Lessing. La influencia de estos autores y su enamoramiento de la hija de un comerciante de vinos en cuya taberna solía cenar, se reflejó en su poesía más temprana y en sus primeras obras dramáticas. Entre esas obras primerizas se encuentran una comedia en verso en un acto, “El capricho del enamorado” (1767), y una tragedia en verso, “Los cómplices” (1768). Goethe enfermó en Leipzig y volvió a Francfurt, donde, durante su convalecencia estudió filosofía ocultista, astrología y también alquimia. A través de la influencia de Katharina von Klettenberg, quien era miembro del movimiento de reforma luterano, Goethe se introdujo en el misticismo religioso. De 1770 a 1771 estuvo en Estrasburgo para proseguir sus estudios de Derecho; además se profundizó en los de la música, arte, anatomía y física. En Estrasburgo, Goethe hizo dos amistades importantes para su vida literaria. Una fue Friederike Brion, en quien se basó para el personaje de Gretchen en “Fausto”. La otra amistad fue la del filósofo y crítico literario Johann Gottfried von Herder. A partir de la influencia de Herder, Goethe se hizo un escéptico sobre la validez de los preceptos del clasicismo francés que prevalecían indiscutidos en la Alemania de esa época, incluidos los de las tres unidades dramáticas -lugar, tiempo y espacio- que la escuela teatral francesa había adoptado del antiguo teatro griego. Herder enseñó también a Goethe a apreciar las obras de Shakespeare, en las que las unidades clásicas se sustituyen por el placer de la expresión directa de las emociones; y a darse cuenta del valor de la poesía popular alemana y de la arquitectura gótica de ese país como fuentes de inspiración para la literatura teutona. Goethe, después de graduarse en Derecho y volver a Francfurt para ejercerlo, escribió la tragedia “Gétz von Berlichingen” (1773). La obra, inspirada en las de William Shakespeare, es una adaptación de la historia de un caballero alemán que se hizo bandido en el siglo XVI. Gétz von Berlichingen tuvo enormes consecuencias en la historia literaria alemana. Junto al panfleto “Sobre el estilo y el arte alemán” (1773), al que contribuyeron Goethe, Herder y otros. Aquel drama inauguró el importante movimiento literario alemán conocido como Sturm und Drang (Tempestad y Empuje), precursor del romanticismo en ese país. El año siguiente, como resultado de un desdichado incidente amoroso con Charlotte Buff, prometida de uno de sus amigos, Goethe escribió la romántica y trágica historia de “Las desventuras del joven Werther” (1774). Esta obra fue la primera novela representativa de la literatura alemana moderna y se convirtió en el modelo de muchísimas narraciones de “Entusiasmo”, el resultado fatal de un gusto por los absolutos, ya sea en amor, arte o pensamiento, que se escribieron a imitación suya en Alemania, Francia y en otras partes del mundo. Entre las obras de Goethe escritas entre 1772 y 1775 están los dramas “Clavijo” (1774) y “Stella” (1775) y muchos ensayos cortos sobre temas literarios y teológicos. Se comprometió con Lili Schenemann, hija de un rico banquero, pero los círculos elegantes en los que ella se movía le parecieron restrictivos para su creatividad artística. Desde ese entonces su refugio fue la naturaleza en la que se inspiraron muchos de sus poemas líricos, como “Auf dem See”. El año 1775 fue importante para Goethe y para la historia literaria alemana. Este año, Carlos Augusto, heredero del ducado de Sajonia-Weimar, invitó a Goethe a vivir y trabajar en Weimar, su capital, que entonces era uno de los centros intelectuales y literarios más importantes de Alemania. Desde 1775 y hasta su muerte, Goethe tuvo su residencia en Weimar, y desde allí su influencia como escritor se extendió por toda Alemania. Los primeros 10 años de este contacto con la corte de Weimar fueron para él un período de desarrollo intelectual más que de producción literaria. Continuó sus trabajos científicos, estudiando mineralogía, geología y osteología. Escribió poco durante los primeros 10 años de su estancia en Weimar, inspirado por Charlotte von Stein, realizó su conocida “Canción nocturna del caminante” y la balada “El rey de los elfos”. En Italia se estableció en Roma, donde, salvo para un corto viaje a Nápoles y Sicilia, permaneció hasta 1788. El periodo desde 1805 hasta su muerte en Weimar, el 22 de marzo de 1832, fue para Goethe considerablemente productivo.


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