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Sobre el FICM

08/11/2012 11:51 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El Décimo Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) dio inicio este sábado 3 de noviembre, un evento cuya dinámica es simple: se proyectan películas con la asistencia de algunos de sus colaboradores en las salas, hay conferencias, proyecciones al aire libre y estrenos. Es un evento cuya tradición data del 2003, y ha tenido una gran influencia e la zona, tal al grado que es imposible no ver alguna alegoría al festival cada 10 metros.

La dinámica y actividades son fácilmente consultables en la página http://www.moreliafilmfest.com/ lo interesante es que son las conferencias son a puerta abierta con cineastas como Abbas Kiarostami, que de seguro son una opción muy tentadora para desesperar al cineasta que se vea con alguna pregunta muy estúpida sobre su trabajo. Pero en este artículo no quiero hablar sobre las actividades del evento, si no de los alcances sociales que ha tenido el mismo dentro de la capital michoacana.

En primer momento al llegar al centro histórico de Morelia uno puede verse de repente inmerso en un bombardeo incesante de publicidad sobre el evento, las tiendas están abarrotadas de artículos diversos que son referentes al festival, desde playeras y gorras hasta posters y gomas de escritorio; innumerable cantidad de centros comerciales tienen también grandes lonas que anuncian el festival (curioso que algunos de estos centros no tengan siquiera cine), es adivinable que el Festival tiene bastante difusión.

imageLa misma presencia en el medio publicitario es proporcional a la cantidad de gente que asiste a los cines para ver las proyecciones que entran en el programa del Festival, tanto al grado de acaparar todas las entradas a proyecciones de filmes como El Sabor de las Cerezas (Kiarostami), Argo (Afflec), o The Master (Anderson); algunas clásicas ya, otras estrenos mundiales, no importando esta diferencia, la gente asiste a las salas y a veces se lleva grandes sorpresas de no encontrarse con 'lo que esperaba', si no con un cine bastante rebuscado y profundo con una cara conocida (ej. Cosmópolis), pudiese usarse esta reacción de los cinéfilos para analizar el efecto de diez años de festivales de cine, pero sería estúpido.

Aunque la ciudad Michoacana se jacte de tener un festival 'cultural' muy importante, es claro que el evento no es para 'todo público', uno debe de pagar una entrada al cine, y con ese pequeño arancel se sesga a toda una sociedad de 'no-pudientes' que no pueden acceder a las 'delicias del cine' y de la 'alta cultura' con tanta facilidad; esto se traduce: un evento cínico en un estado gobernado por la violencia. Claro, también hay proyecciones gratis al aire libre de películas 'clásicas', uno sacrifica todo el glamour de asistir al cine en pos de la cultura, pero en un Festival con estos alcances, el glamour lo es todo.

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Para justificar la opinión pasada (sí, fue una opinión, un elemento subjetivista de mí, el escritor.) simplemente veamos que las zonas adornadas con tanto esmero son el centro histórico y los centros comerciales en los que se proyectan las películas (Las Américas y no sé qué otro), incluso en algunas proyecciones se ponen alfombras rojas exprés y tarimas para fotografiar a la celebridad que asista a la proyección o conferencia, con todo el glamour de Hollywood (claro siempre con una gran camioneta negra con cristales blindados esperándola a la salida); estas mismas zonas 'arregladas' son aquellas por las que uno puede codearse con gente de la 'alta sociedad' (me molesta hablar así) de repente al Mánager de no sé quién aquí, la actriz de no sé qué por acá, tal director tomando café allá (y no faltan las grandes camionetas)... ¿El festival es en realidad para quién?

Es obvio que siempre existe el trasfondo mercantilista dentro de eventos formulados de esta manera: uno debe pagar el estatus glamuroso que ofrece un cine de la iniciativa privada (... o mejor aún, tener un conocido que te dé boletos gratuitos) claro, sé que es un servicio y un negocio, pero la excesiva difusión le brinda un carácter todavía perverso y provechista.

En conclusión, el FICM es un evento de magnitudes enormes, con una aplastante influencia y un excelente programa, con oportunidades únicas de encontrarse con cineastas mexicanos y extranjeros, sin embargo, es triste saber que es una replica o un intento de replica de todo el glamour Hollywoodense en una ciudad con condiciones sociales deplorables; ¿Una capa de humo?, ¿Un 'break' para los ciudadanos?, ¿Un placebo para ver que en Michoacán hay tranquilidad?

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Arriba: Abbas Kiarostami en conferencia.

Como anotación extra, en mis charlas con algunos morelianos (tres, para ser precisos), es notable el miedo a las fuerzas armadas, aún recuerdan cruentamente los atentados del 'grito de independencia', a un taxista qué le va a importar asistir al cine, o si X o Y director presenta no se qué película, el festival simplemente se refleja en un poco mas de 'chamba' para él.


Sobre esta noticia

Autor:
Tótua Nia (652 noticias)
Fuente:
impunemex.com
Visitas:
240
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Creative Commons License
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