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Sociedades en angustia

03/01/2015 21:58 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Algunas sociedades están alteradas por la exigencia de cambios que enfrentan. Sin embargo, sus reacciones están atrapadas en la ignorancia o indiferencia. Las estadísticas del aumento de padecimientos psicológicos pueden llegar a convertirse en un problema de salud pública en varios países

Devenires del tiempo son angustia para muchos

Desde hace mucho, mucho tiempo, los temas centrales de la vida cotidiana son casi los mismos; giran en torno a la supervivencia, con todo lo que ello significa. Y desde los mismos tiempos significan casi lo mismo para el cerebro humano: angustia ante el cambio.

El flujo de cambios de cada tiempo vivido, la transformación de espacios del entorno, sujeta a decisiones de comercio, y las apariencias que nos dan imagen de envejecimiento, son lo mismo para la mente humana, es decir la demanda de una nueva adaptación. Angustia que se experimenta como la obligación de cambiar.

No se trata de teorías: Adaptación es igual a respuestas obligadas ante una necesidad impuesta e imperiosa, para cualquiera. Nueva tecnología, nos guste o no, otros horarios y otras calles. Es decir, nuevas formas de hacer casi lo mismo, a otras horas y por otras vías. Y con ello, nuevas formas de una convivencia que se vuelve cada vez más aparente, porque la presencia personal se diluye. Y ¿cuál es el resultado? Adaptación que, a nivel cerebral, es lo mismo que angustia, con las conductas consecuentes.

Repetición de viejas fórmulas: El hombre rebelde

¿Habrá un poder, encima de nosotros, que nos hace sentir oprimidos? ¿O reflejamos nuestra propia ambición en ese poder?

Desde el mínimo sentido común, disponible para las mayorías, lesas decisiones de cambio son percibidas como tomadas desde una especie de  esfera mayor de decisión, ante unas colectividades que esperan. Y ello es fuente que desencadena rebeldías, unas u otras bajo distintas formas. Lo que acaba por formar una especie de eje inquebrantable, con dos polos inseparables: autoridad y rebeldía. Y cualquier discernimiento o razón, se ausenta de ambos polos; ya no cuenta. Es la fuerza de una u otra esfera lo que va a prevalecer, aunque por un tiempo solamente.

Eje indisoluble que expresa un mismo flujo de poder, bajo dos formas: una autoridad, y rebeldía la otra. Noche oscura que cae sobre las decisiones de los hombres. La noche más oscura de todas: la sola reacción humana ante los flijos del poder, sin ninguna inteligencia. El que dice no, niega, opone, y el que pronuncia su autoridad anuncia otra guillotina. Todo está preparado para el señorío de la muerte, la única que obtiene un botín de las almas que se entregan sin conciencia alguna de sí: la ley de la tierra.   

El hombre rebelde ha envejecido mucho

Desde la Rebeldía Original, pasando por el mítico Caín, el nihilismo de Bakunin, Turguenev, los bolcheviques y «El Hombre Rebelde» de Camus, hasta los dizque anarquistas de nuestros días, estamos atrapados en la ignorancia de una libertad genuina qué buscar.

Sería urgente replantearnos las nociones de esclavitud, opresión, rebeldía y libertad. Al día de hoy son sólo un estereotipo o cliché, carentes de una idea clara de qué son y cómo se convierten en una realidad viva. Particularmente ante problemas nuevos: sobrepoblación, bonos generacionales depauperados, nuevas fuentes de energía urgentes, economías vulnerables, y esclavitud renovada, los viejos clichés de rebeldía y libertad componen la mera gestualidad emocional de las sociedades, pero no ofrecen vía alguna a ningún puerto definido.

El hombre rebelde requiere de nuevas respuestas ante problemas más nuevos aún

Llegamos a estos años, y aún decimos carecer de un hombre nuevo. Atrapados en la viejísima e instintiva fórmula de la antipatía o simpatía, sólo recurrimos al rugido o a dar signos de aceptación.

A los estertores de los ya muertos, el hombre rebelde aún responde con sus viejas frases: "la 'nada' es la realidad", entre otras. Y ¿por qué no llega a suicidarse ese rebelde? Tal vez porque está apegado a sus enemigos y padece el haber hecho de sus odios la plataforma de sus hábitos de relación afectiva con el mundo.

Lo cual no significa que el autoritario no lo sea, ni que sea innecesaria una voz que responda a su prepotencia. Pero los caminos, o son nuevos o no hay caminos. Y ello demanda una nueva categoría de rebeldía: la de la razón humana que llega a comprender el entorno de la naturaleza y al humano como sujeto a ella. ¿Y cómo enfrentar los autoritarismos que llegan a solicitar que se alteren leyes naturales?

Conocimiento y comprensión

Aparentemente sería la ciencia la que tendría una respuesta. Sin embargo, hay una respuesta individual, si se le toma como base: Observación y conocimientos fundamentados a nivel de experiencia individual. Una actitud personal. Y si no se la ve, nadie la escucha u observa, entre esas llamadas autoridades, no hay nada qué hacer, y esto es un hecho real. Sólo el tiempo dará la respuesta, como siempre.

El nuevo hombre, ya no rebelde, si lo vislumbramos, no sólo sabe sino comprende. Cuenta con una visión que abarca su experiencia, los detalles de su conocimiento y visión. Poseedor de una mente que no es fría, sino serena, se basaría en los conocimientos de varios milenios. Expondría razones, cuidaría la limpieza de sus palabras basadas en congruencia, y sabría escuchar, como perteneciente a más de dos mil años de civilización Cristiana.

Elección estrictamente personal

Hay cada vez más poco qué hacer, y, a la vez mucho más. Por sentencioso que esto pueda parecer, las decisiones irracionales no cesan, hasta parecen aumentar. El desafío para el Nuevo Hombre es mayor.

Sin embargo, la elección libre está hoy, más que en tiempos anteriores, en la esfera del individuo humano. No de su grupo social, no de su pueblo, no de las costumbres de su país. Sólo en su individualidad.

La libertad humana, después de todo, es la decisión de hacer un mayor bien para los muchos, y no reaccionar a los propios instintos como respuesta.


Sobre esta noticia

Autor:
A. Suarez (5 noticias)
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