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Ser sordomudo no le impide a salvavidas hacer su labor con éxito

20/05/2012 04:45 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Es salvavidas, y a pesar de que no habla ni escucha, sabe distinguir las situaciones de peligro desde la orilla de la playa y aplicar los conocimientos que sus 14 años de experiencia y la academia le han proporcionado. A Rolando Bernal desde niño le atrajo el mar, y pese a que le tenía miedo, le subyugaba la idea de adentrarse hasta más allá de las olas, igual que los rescatistas que a los que veía cada vez que, acompañado de su hermano, venía a la playa. Por eso trabó amistad con ellos, y por esa razón desde su corta edad comenzaba a hacer “pininos” y a perderle el miedo a esa inmensidad de agua, siempre imitando las actividades de los salvavidas, sus primeros instructores. Entrevistado en la base de la División de Rescate Acuático de Bomberos de Tijuana, a través de un intérprete que nos daba las respuestas a las preguntas que Rolando leía directamente de nuestros labios, asegura que practica el surf desde los 12 años. Fue entonces que su inquietud lo hizo acercarse con los mandos que tenía Rescate Acuático en ese tiempo, pero uno de ellos, el actual capitán Gabriel Lomelí, encargado del tercer turno en la base, es al que considera su maestro. Primero, nos dice, comenzó a participar en las actividades de rescatista como voluntario, desde donde siempre ha desarrollado su labor al igual que los demás, sin distingo de ninguna clase por su condición de sordomudo. A todas las tareas, asegura, les ha hecho frente y ha sabido sortear los peligros que implica el rescate de personas, auxiliado ya sea desde una motocicleta acuática, su tabla de salvavidas o simplemente a nado. Uno de los rescates que recuerda, es el de una persona que se metió a nadar con todo y ropa al mar, en la zona del Vigía en Playas de Tijuana, un hombre alto y fuerte, al que pese a esa condición, pudo sacar hasta la orilla. En esa ocasión, recuerda, tuvo que nadar alrededor de 300 metros de ida y otros tantos de regreso, en un esfuerzo sobrehumano, pues el rescatado, además de su constitución física, traía la ropa empapada, lo que dificultaba su rescate. Este se realizó con éxito, igual que todos en los que ha participado, la mayoría de las veces en compañía de su maestro y ahora compañero Gabriel Lomelí, con quien dice, logra entenderse, pues es quien mejor lo interpreta y lo conoce. El rescatista duró casi 13 años como salvavidas voluntario; primero, sus enseñanzas las recibió de sus ahora compañeros, luego, fue a la academia, alrededor de un año y medio; ahora, dice gustoso, tiene base y le pagan por ello. En la academia, para ser salvavidas, cursada actualmente por 24 futuros compañeros, reconoce que el trabajo es arduo y se requiere de bastante disciplina y dedicación, ejercicio físico y estudio. Sin embargo, Rolando Bernal desde muy niño tuvo que luchar como ahora lo hace con el mar; al año y tres meses de nacido, apareció la meningitis, lo que lo dejó en estado de coma por 20 días, mientras se encontraba hospitalizado. De ahí su actual situación como sordomudo, la que ha sabido sortear con éxito, y una prueba de ello es precisamente su labor como salvavidas, desarrollada al igual que sus compañeros, 33 en total, de los que 17 son de base y 16 voluntarios. Ahora, externa que su condición podría cambiar, en base a una operación que le permitiría escuchar y una vez superada la sordera estaría en condiciones de articular palabras y lograr por fin comunicarse de manera más eficaz con todas las personas. Pero un impedimento muy fuerte para lograr este objetivo es su carencia de recursos económicos, aunque hay disposición de recibir apoyo si algún médico, institución u organismo de la sociedad civil, deciden apoyarlo. A sus 26 años, cuenta con experiencia y lo mismo ha salvado cuerpo a cuerpo, en moto acuática, con boya o tabla, y su misión siempre será la misma, vigilar la playa y estar atento al mar, aunque por ahora no pueda escuchar el susurro de sus olas.


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