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Sortean con sus rimas el peligro de "la Indepe"

02/09/2012 17:17 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Grupo de rap simboliza las luchas diarias en este sector: ser joven y no delinquir, salir adelante contra todo pero con tus carnales cuidándote la espalda.

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Monterrey • Con el puño arriba, hasta la tumba me iré yo! ¡Es que sólo tengo carnales bien armados listos para armar revolución! Tiembla la bocina y los bajos retumban dentro de la pequeña sala. Neto aprieta los audífonos contra sus orejas y su voz resuena en un trance que hace mover las cabezas de quienes lo acompañan. El cuarto es pequeño y huele a cerveza.

Discos de vinil con portadas de los setenta se apilan entre libros y telas con dibujos urbanos. La ventana está tapada por una bandera mexicana. La penumbra sienta bien al lugar. “Las letras son lo que vivimos, carnal. Representan nuestra vida, la realidad.

A quienes perdimos, lo que sufrimos y las historias de nuestros amigos”, explica el joven. Tiene todo el cuerpo marcado por la tinta de los tatuajes. Piensa cada palabra antes de decirla y la facilidad para cantar contrasta con sus respuestas a cuentagotas.

Somos los Soldados del Reyno. Un grupo de rap con mucha historia en esta ciudad y que fue mutando con diferentes integrantes y nombres hasta formar lo que somos hoy. El nombre demuestra que somos sobrevivientes, que peleamos por salir adelante en este reino que está formado por chingos de colonias”.

La dureza de sus palabras se proyectan hacia las casas que se amontonan afuera de la ventana. Son los terrenos donde los escalones desafían a los extraños. Nadie ajeno a la Indepe camina por allí. Calles que topan con subidas escarpadas y vecinos que se inclinan para vencer la gravedad. Con más de cuarenta y dos mil habitantes registrados, la añeja colonia proletaria es el símbolo viviente del descarnado presente que los barrios marginados representan para los primeros cuadros metropolitanos.

“Nos diferenciamos de otros géneros porque lo nuestro es simple y real. No podemos cantar la alegría del vallenato porque no es lo que vemos en la calle. Drogas, pandillas, muertos es lo que nos rodea de chavos y por eso lo volcamos a las letras. ¿Si creemos que somos muy agresivos? No lo sé, pero sí entendimos que todos evolucionamos y nuestras canciones ahora van avanzando hacia mensajes más sociales. Queremos despertar la conciencia. Cambiar la cabeza de la gente con cosas más profundas. Hacerlos pensar y no simplemente hablar de sicarios y sangre”, concluye.

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Empezando a valer madre

El cerro de la Independencia está marcado por la guerra entre cárteles y los más jóvenes lo saben. Según ellos, atrás quedaron los tiempos cuando las pandillas marcaban la colonia y demostraban con violencia u otros códigos que los dueños de la zona eran ellos. “El que diga que las pandillas saldrán beneficiadas con esto están locos. Ni de pedo, acá valió madre cuando los carteles empezaron a reclutarnos, porque necesitaban raza. Y esto no se acaba mañana, seguirá chingos de tiempo. Nadie puede parar este desmadre”, relata Broh, referente de los reyneros y habitante de una de los sectores más conflictivos.

Según los jóvenes, la situación en el cerro convive con una coyuntura de pronóstico reservado. Los Zetas, el Golfo y agrupaciones que responden a otros grupos siguen pugnando por dominar los puntos estratégicos de las colonias que se desparraman desde Morones Prieto hasta Alfonso Reyes. Promediando 2012, el mapa urbano sigue incrementando las manchas de sangre por ejecuciones y decenas de muertos que responden a la lucha por dominar el cerro. “Los que vivimos aquí sabemos quién es quién y hasta donde puedes caminar sin meterte en problemas. No hay límites marcados, pero tú ya sabes cómo está el cotorreo”, explica.

Artistas de cuerpo tatuado

Sobre los escalones suena la rola de la riverside. La tarde avanza y las estrofas hablan de sobredosis y muerte. Ni pensar ni soñar, advierte el cantante. “Ahora tengo un hijo y eso me cambió la cabeza. Me debo a él y no quiero hacer estupideces. Eso sí, vivo la música y por eso ahora siento que tenemos una responsabilidad importante”, se anima a decir Neto. La sinceridad le gana y su tono cordial contrasta con la dureza de las letras que contagian a todos.

Sentados lo escuchan Scrapy y el Panter, también representantes de la cultura del barrio y símbolos del esquema social que representa la marginación, las pandillas, las cárceles y un modo de vida que no conoce un más allá. “Sí, pues, estuvimos en el bote. Nos pasamos un rato allá. A mí me deportaron, estuve en clinicas en el otro lado y aquí. No conozco otro modo de vida y quiero seguir así. Supongo que así me voy a morir”, dice Scrapy.

Usa lentes oscuros de marcos rectos.

Su perfil es similar al de muchos que eligieron la vida loca en Estados Unidos y sus gestos también son adustos.

Pero como ocurre con sus compañeros, las apariencias chocan con la tranquilidad que sus palabras exponen. Fáciles en la conversaciones y amables, el prejuicio que despierta su sola presencia se trasforma en el modo de vida que más detestan.

‘Donde caminas las señoras esconden su bolsa. Ayer me pasé esperando el taxi chingos de tiempo porque nadie me quería llevar y siempre la pinche Policía se detiene porque cree que eres malandro’, explica.

A su lado, Ivancillo se ríe y muerde una respuesta. Es el más joven y chaparro. En el cuello tiene tatuada la palabra reyno. ‘Lo hice porque es mi vida. ¿Y qué? No pasa nada ni define que soy un delincuente ¿Qué dice mi familia? Me dejan hacer lo que quiero, aunque confieso que están preocupados porque la situación está complicada y tienen miedo de que me confundan con alguien’, confiesa y recuerda una anécdota ocurrida en un restaurante.

‘Llegó una raza, vienen hacia mí y me dicen que yo era de la contra…y pues estaba a gusto con la familia. No hago nada’, les contestó, ‘Simplemente soy artista y tengo mi cuerpo tatuado’.

‘El barrio significa lealtad; otra familia donde refugiarse. Apoyo, hermandad y amigos. Puedes darle la espalda sabiendo que te están cuidando, sin importar lo que vaya a pasar’, comenta Panter, y agrega ‘Yo en la calle sufría abusos y así fueron saliendo los tatuajes y la onda sobre cómo aprender a vivir de esta manera’.

Rimas para cerrar el día

La charla continúa sobre el techo de una casa. Cubetas improvisadas como asiento y cervezas acompañan el marco de la Indepe más peligrosa y olvidada. Los vecinos achacan a las autoridades que sólo la Policía llega hasta el lugar cuando los tiroteos arrecian y los políticos juegan a las escondidas.

‘La verdad es diferente a la que todos creen. Aquí la gente es humilde y buena. La mayoría es honrada y se cuidan entre las familias. Y no nada más por estar aquí será como sale en la tele, que siempre hay balazos y todo eso. Aunque claro, sucede porque tiene que suceder. En todos lados hay gente peligrosa’.

Cae la noche y el reloj marca las nueve. Bajar por los escalones entrega muchas imágenes que pintan la Indepe.

Albañiles que vuelven cansados de la chamba, jóvenes con rostros universitarios y madres que cargan bolsas mientras respiran a ritmo deportivo.

Las alturas del cerro se definen por muchos matices y la cultura del rap del reino quizás se exponga como ninguna otra.

‘No juzgues a un libro sin haberlo leído. Se dejan llevar y juzgan las apariencias, de gente que nos critica y da malas referencias’, rima Broh y se despide.


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redciudadanamty.tumblr.com
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