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Supo Ramírez Villamizar dar unidad a toda su obra plástica

22/08/2010 05:38 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Autor de una extensa obra personal en la que reflejó su dominio del color y la forma, el escultor y pintor colombiano Eduardo Ramírez Villamizar, uno de los protagonistas del constructivismo artístico, será recordado este lunes, al cumplirse 88 años de su nacimiento. Ramírez Villamizar vio la primera luz en el municipio colombiano de Pamplona, en el departamento Norte de Santander, el 23 de agosto de 1922. Estudió arquitectura en la Universidad Nacional de Bogotá, entre 1940 y 1943, pero su interés por las artes plásticas lo hizo abandonar la carrera y comenzar a pintar en términos expresionistas, un poco a la manera de Georges Rouault. De acuerdo con datos biográficos disponibles, el paso definitivo al arte abstracto lo dio en París, poco después de su llegada a esa ciudad en 1950. Vinculado al arte geométrico, Ramírez realizó una obra personal, caracterizada por la relación estrecha de formas planas que, presididas por la línea recta o la línea curva, por diseño y color, se imbrican o se engranan entre sí. Para los conocedores de su obra, a veces la composición está dominada por las curvas y otras veces sólo hay rectas, aunque en la mayoría de los casos aparecen unas y otras en los más diversos acoplamientos. El colorido es variado, pero, hay un predominio del rojo, el azul, el verde, casi siempre puros, y de los neutros, como el negro, el blanco y los grises, y según los conocedores de su pintura abstracta ésta fue el preámbulo necesario para su obra como escultor. La crítica destaca que es tal la unidad de toda su producción, que algunos cuadros anticiparon claramente sus primeros relieves e, incluso, anunciaban las formas y los espacios de sus esculturas libres. Entre 1959 y 1964, Ramírez Villamizar realizó una gran cantidad de relieves; los primeros fueron blancos; mientras que los planos superpuestos, de escaso espesor, prolongaron tanto la morfología como las composiciones de las pinturas. Poco a poco, sus trabajos se volvieron más complejos, los elementos se multiplicaron y sus relaciones se hicieron más intrincadas. También aparecieron los colores amarillo, azul y ocre, aunque el blanco continuó predominando. Sus relieves de 1962 fueron dedicados a la orfebrería precolombina, el diseño de estas piezas muestra su admiración por los trabajos del Museo del Oro, lugar en el que aprendió del diseño, la organización de las superficies y los contrastes entre planos lisos y otros muy elaborados de los trabajos prehispánicos. Frecuentó Estados Unidos desde los años 50, de hecho, vivió en Nueva York, de 1967 a 1974. Allí comenzó a trabajar láminas de plástico, inclinó los planos que siempre se habían mantenido como paredes y estableció el espacio necesario para, de esa forma, crear esculturas. De 1967 a 1968 realizó obras como "Construcciones emergiendo", los "Círculos intersectados", las "Construcciones suspendidas", las "Cámaras en progresión" y las "Construcciones topológicas", entre otras. En 1971, Ramírez Villamizar realizó cuatro torres en concreto en una autopista de Vermont. A partir de esta obra trabajó "Columnata", en Fort Tryon Park de Nueva York, y las 16 torres en los cerros orientales de Bogotá, a la altura del Parque Nacional. Desde finales de los años 70, el artista realizó esculturas de hierro oxidado. Alguna vez, Ramírez Villamizar dijo que estos trabajos pertenecían a su "fase romántica", un calificativo que sólo tiene que ver con el acabado diferente al impecable colorido de su producción anterior. La mayoría de sus esculturas tienen grandes dimensiones y se caracterizan por su disposición horizontal. Construidas en hierro y pintadas de rojo, negro o blanco, constituyen un rico engranaje de segmentos muy inclinados, que decrecen de tamaño hacia el centro de la composición. Entre 1991 y 1992 construyó los "Aerolitos", unos voluminosos romboides que sólo se sostienen enterrados en el piso o sostenidos por cable, y los "Acoplamientos", unas construcciones complejas con varios elementos llenos y vacíos. Finalmente, entre 1989 y 1990 el artista edificó algunas construcciones en madera, entre las que se destaca la maqueta de "El templo de las leyes”, un homenaje al general Francisco de Paula Santander. En esa década decidió construir en su Pamplona natal un Museo, espacio que le permitiera a la gente de su región encontrarse con la creación, el arte y la cultura. Para su inauguración, afirman los críticos, donó una colección retrospectiva con 40 de sus obras y otras 40 de artistas colombianos diversos. Ramírez Villamizar falleció a consecuencia de problemas cardíacos, el 24 de agosto de 2004, a pocos días de inaugurar una muestra suya en la Galería Diner, en la ciudad de Bogotá, Colombia.


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