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El teatro, magnífico vehículo de educación y aprendizaje: Dreinhüffer

18/12/2011 03:09 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El teatro es un magnífico vehículo de educación y aprendizaje que debemos aprovechar muchísimo más. A mi edad, yo sigo aprendiendo cada día algo nuevo”, aseguró el actor, director, productor y escritor Tito Dreinhüffer, al estrenar la temporada 2011 de su “Pastorela Barroca”. Entrevistado al término de la función del montaje, que este año celebra su 16 aniversario, el artista multidisciplinario dijo que la experiencia acumulada ha sido maravillosa, al darse cuenta “que el público mantiene vivas las tradiciones y recuerda las pastorelas desde hace siglos”. “Sigo recuperando costumbres y aprendiendo de este país fabuloso. Siento el calor de su gente y comprendo que debo mantener viva esta tradición, hasta el último día de mi existencia, y dejar la estafeta a algún otro escritor o actor, para que nuestros hijos y nietos sigan viendo esto que es teatro mexicano”, señaló. En ese sentido, el entrevistado destacó que la “Pastorela Barroca”, cuya idea original, libreto, dirección y producción es de él, “ya es de exportación, pues nos han invitado a otras naciones del mundo y las presentaciones han sido muy afortunadas, al ser bien aceptadas por el público; estoy muy satisfecho”. Son ya 16 años de la “Pastorela Barroca”, obra sucesora de “¿Van a la Pastorela…? ¡Pues súbanse a mi trajinera!”, que durante cinco años montó en Xochimilco. “Voy a seguir buscando cosas nuevas dentro de esta tradición, hermosa forma de acercarme al público”, añadió Dreinhüffer, para quien la obra también es bálsamo para las cosas que ahora pasan en México, complicadas difíciles y dolorosas en muchos casos. Según él, la unión que genera la pastorela en el mes de diciembre proporciona, por un lado, estar con la familia, y por otro, reflexionar y pensar en positivo para el siguiente año. ¿Por qué ver esta pastorela? “Porque mantenemos viva una tradición mexicana y porque la hacemos con mucho cariño hacia el público. Porque buscamos que sea familiar y no majadera. Porque recuperamos música del periodo Barroco, y porque hemos recuperado la imagen de Sor Juana Inés de la Cruz”, sustentó. También, añadió, porque ha recuperado los ocres y dorados del Barroco mexicano. Colores ocres que manejaban los hombres del México antiguo, de la época prehispánica y la combinación con los dorados que trajeron los españoles y la Conquista, empleados en atrios y retablos de iglesias y catedrales. Todo esto hace un juego completo, perfecto y sumamente estético con el ex Convento de Churubusco, hoy Museo Nacional de las Intervenciones, sede de la “Pastorela Barroca”, por eso, bien vale la pena el frío natural, las bajas temperaturas que acompañan a la representación, con sólo el cielo por cobija. Comentó que en México existen numerosas versiones de la pastorela tradicional mexicana, y que a manera didáctica, él invita al público a que las visite todas para que, después de tener un panorama completo de esas producciones, “se quede con la mejor, la que más y mejor lo satisfaga”. La pastorela “es algo que llevamos en la sangre”, abonó Dreinhüffer a sus declaraciones y, por ello, dijo, “he comentado con otros productores, directores, escritores y actores, parte en broma parte en serio, sobre la posibilidad de recrear la Visita de las Siete Pastorelas, así como hacemos de las Siete Casas”. El productor se dijo afortunado porque siempre, cada función de su “Pastorela Barroca”, la ofrece ante foros llenos. El reto, sin embargo, es enorme, porque económicamente representa un gran gasto. Como ejemplo citó que los trajes de los pastores son pintados a mano y la producción se renueva cada año. “Ese gasto lo hago con mucho cariño, porque el público no nos abandona y nos permite seguir recreando esta historia. Eso me hace anhelar un montaje más grande, aunque ya son 23 actores en escena. En total 45 personas trabajan todos los días para que el público se vaya satisfecho de nuestro espectáculo”, detalló. Nacido el 25 de enero de 1958 en la Ciudad de México, en el seno de una familia de artistas e intelectuales inmersos en el ámbito cultural, literario y científico, Tito Dreinhüffer agradeció a su cuadro de actores, a su equipo técnico y de producción, y de manera especial a Santa Garnica, su brazo derecho. La “Pastorela Barroca” cuenta con las actuaciones de Lucía Guilmáin, Salvador Hurtado y Carlos Pichardo, además de numerosos pastores artesanos capacitados en el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart), quienes sobre el escenario realizan diversos objetos de uso cotidiano y ornato. La puesta en escena versa sobre la sempiterna lucha entre el bien y el mal, representados respectivamente por los arcángeles Miguel y Luzbella. Este último personaje trata de impedir la llegada de los pastores-artesanos hasta el Portal de Belén para adorar al Niño Dios, en escenas salpicadas de gracia. La presentación es acompañada con música en vivo interpretada por el grupo Ensamble Barroco y por los maestros Miguel Amín, al violín, y Norma Villarreal en la flauta, cuyas valiosas melodías forman parte de un rescate de la música barroca mexicana, estilo que aún conserva sus letras en náhuatl. “La Pastorela Barroca” se presenta en el huerto del Museo Nacional de las Intervenciones, ex Convento de Churubusco, ubicado en General Anaya y 20 de Agosto, delegación Coyoacán, a dos cuadras de la estación General Anaya del metro. Las funciones son diarias y se realizarán hasta el 23 diciembre, a las 20:00 horas.


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