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Terapia biológica, nuevo recurso contra artritis

15/11/2012 15:42 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Terapia biológica, nuevo recurso contra artritis SyM - Juan Fernando González G.

Existe un nuevo recurso para hacer frente a este padecimiento que es causa de discapacidad y dolor articular severo en millones de personas en el mundo. Consiste en un sistema a base de soluciones inyectables que permite la pronta rehabilitación del paciente.

La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad crónica inflamatoria que ataca principalmente a las articulaciones y que causa daño a cartílagos, huesos, tendones y ligamentos. Su rasgo más distintivo es la deformación que causa en muñecas, tobillos y rodillas, lo cual, evidentemente, ocasiona discapacidad, notable disminución en la calidad de vida del paciente y abatimiento emocional que muchas veces se traduce en depresión.

Contrario a lo que pudiera pensarse, la AR no tiene predilección racial ni se relaciona con áreas geográficas o climáticas específicas. Se estima que el 1% de la población mundial la padece (México tendría más de un millón de enfermos) y se sabe que las mujeres son más susceptibles de contraerla en una relación de 3 a 1 con respecto a los varones.

"Es importante establecer que aunque no se conoce con exactitud el origen de la enfermedad existen varias hipótesis que la relacionan con aspectos genéticos, hormonales e incluso con procesos infecciosos, tal vez de tipo viral, que en determinado momento interactúan con un gen, lo 'despiertan', por decirlo de alguna manera, y desencadenan las manifestaciones clínicas", explica en exclusiva para saludymedicinas.com.mx el Dr. Gabriel Medrano Ramírez, especialista en reumatología por el Hospital General de México y quien también esta adscrito al área de Tratamiento y Diagnóstico de Enfermedades Reumáticas del Hospital Ángeles Clínica Londres, en la capital del país.

Enfermedad autoinmune

Una de las funciones del sistema inmunitario es proteger al cuerpo respondiendo ante los microorganismos invasores, como virus o bacterias, mediante la producción de anticuerpos o linfocitos (glóbulos blancos) sensibilizados.

En condiciones normales no se puede producir una inmunorespuesta contra tejidos del propio cuerpo pero, en ciertos casos, el sistema inmunitario ataca a las mismas células que deberían proteger. Esto genera gran variedad de enfermedades llamadas autoinmunes, mismas que variarán de acuerdo con el órgano o sistema atacado.

La AR es una de estas enfermedades, por lo que el sistema inmune es determinante para que se desarrolle el proceso inflamatorio en las articulaciones. Así las cosas, el tratamiento de la AR debe considerar el control efectivo del dolor y la inflamación y, además, tratar de detener la progresión del padecimiento al tiempo que mejorar la funcionalidad y calidad de vida del paciente.

Evolución de los tratamientos

Atender una enfermedad como la AR es sumamente costoso, ya que el tratamiento integral debe incluir fisioterapia, ejercicio, educación y, a veces, intervención quirúrgica. Por supuesto, el uso de fármacos también es importante, ya que puede contemplarse el uso de antiinflamatorios no esteroideos (AINES), inmunosupresores (reducen la reacción del sistema de defensas) y aquellos que se conocen como inductores de remisión (buscan frenar el progreso del mal).

Desde hace 25 años, dice el Dr. Medrano Ramírez, "se han modificado por completo los tratamientos para este problema. Antaño había un esquema de tratamiento que se conocía como pirámide para el tratamiento de la artritis reumatoide, que hoy día está en desuso".

Para ser más gráficos imaginemos que "en el primer escalón de esta estructura se encontraban los AINES; si el paciente seguía con actividad de la enfermedad, persistencia de la inflamación y rigidez, se planteaba agregar un inductor de remisión, que sirve para frenar la actividad de la enfermedad. Si tampoco había mejora, se pasaban al siguiente escalón y se valoraba el uso de esteroides, como cortisona, una sustancia muy criticada pero que ofrece excelentes resultados cuando su uso es el indicado por un médico experto".

Más adelante, en la parte superior de la pirámide, "se indicaban lo que en ese momento se consideraban terapias experimentales. Hoy, ante el gran impacto de la enfermedad y la certeza de que durante los seis primeros meses de la artritis reumatoide puede haber alguna alteración articular, lo que se propone en primera instancia es la combinación de AINES con inductores de remisión"; dice el especialista.

Terapia biológica: inhibir al depredador

Lo más novedoso en el campo de la farmacología dirigida a contrarrestar los efectos de la AR es la terapia biológica, que ejerce su acción en diferentes sitios y modifica varios de los mecanismos que participan en el desarrollo de enfermedades reumáticas.

En este contexto, se puede decir que los agentes biológicos de mayor importancia son los que están relacionados con el llamado factor de necrosis tumoral, sustancia del grupo de las citoquinas (agentes responsables de la comunicación intercelular) que es liberada por células del sistema inmune. Dicho compuesto interviene en la inflamación y la destrucción articular secundarias a la artritis reumatoide, así como en otras patologías.

Ahora bien, un familiar cercano del grupo celular ya citado es el factor de necrosis tumoral alfa (TNF?), el cual pertenece a otro grupo de citocinas que estimulan la fase aguda de la reacción inflamatoria. Su nombre se debe a que es una sustancia que produce necrosis (muerte celular) de tumores en ratones.

A través de diversos estudios se comprobó que este factor produce un proceso inflamatorio rápido e intenso en la membrana sinovial (la parte que recubre y lubrica a las articulaciones) y se le encuentra en grandes concentraciones en la cavidad articular de los pacientes con artritis reumatoide.

Las investigaciones concluyeron que este factor es una especie de asesino que vulnera las articulaciones, por lo que se dieron a la tarea de buscar el antídoto. Después de múltiples ensayos, los científicos crearon un anticuerpo derivado de un ADN recombinante (unión de dos moléculas de diferente origen) formado por genes de humano y murino (roedores), el cual se mostró eficaz para contrarrestar al TNF?.

El Dr. Medrano Ramírez, médico internista por el Centro Médico Nacional Siglo XXI y ex secretario del Colegio Mexicano de Reumatología, explica que esta nueva terapia ha pasado las pruebas de seguridad y eficacia a nivel molecular, in vitro, en animales y, posteriormente, en humanos.

"Los pacientes que no respondieron con terapias habituales, es decir, con inductores de remisión, empezaron a recibir la terapia biológica y observaron beneficios tanto en su calidad de vida como en los estándares de mejoría de acuerdo con los parámetros con que contamos los reumatólogos. Hoy en día no hay fármaco que logre 100% de mejoría, pero tener 70 o 50% es algo muy bueno", comenta.

Sin embargo, aclara el entrevistado, este nuevo fármaco debe tener ciertos cuidados. "No es una terapia para todos porque se debe evaluar que el paciente no tenga algún proceso infeccioso oculto, pues se ha visto que inhibir al TNF? confiere riesgo para que nuestros pacientes puedan sufrir otra enfermedad, como tuberculosis".

Esto no significa que "todos los pacientes que la reciben vayan a desarrollar infecciones, pero es muy importante que se realice lo que llamamos tamizaje (detección de posibles enfermedades), pues de lo que se trata es de que nuestro paciente tenga un buen curso clínico y pocas complicaciones durante el tratamiento".

Cuando se creo este tipo de fármaco y se utilizó en Europa hubo un repunte de tuberculosis, sobre todo en España, porque no se realizaban pruebas de detección de padecimientos ocultos (radiografías y exámenes de laboratorio). "A partir de ello se ha reorientado del tratamiento, los reumatólogos conocemos estas normas y, en consecuencia, este tipo de complicaciones ya no se ven", explica.

Costos, una barrera

Como ya se mencionó, la atención integral de una enfermedad como la artritis reumatoide es sumamente costosa, sobre todo si no se cuenta con la protección de la seguridad social o la de un seguro de gastos médicos mayores.

Cada frasco con la solución que se aplica a través de una inyección intravenosa cuesta, aproximadamente, entre 6 y 7 mil pesos (600 dólares), pero la cantidad que requiere cada paciente depende de su peso. Así, cuenta el Dr. Medrano Ramírez, "si una persona pesa entre 60 y 70 kilos, le corresponden tres frascos, los cuales deberá aplicarse cada dos meses. Esto es un promedio, porque la cantidad se puede ajustar de acuerdo a la respuesta que tenga".

A primera vista parece muy caro, concluye el especialista, "pero hay estudios de farmaeconomía que demuestran que es mejor y más barato utilizar este tipo de terapias desde el principio de la enfermedad que llegar a sufrir las consecuencias de complicaciones tardías, como la necesidad de requerir prótesis de cadera o rodillas, que son muy costosas, sin olvidar las estancias hospitalarias para rehabilitación o complicaciones por ingesta crónica de medicamentos", sentencia.

SyM

Última actualización: 11-2012


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