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Trabajan en difusión de la obra de Pedro Coronel

22/05/2011 06:01 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Con la convocatoria de la III Bienal de pintura que lleva su nombre y un convenio en marcha que permite difundir y rescatar la obra de su museo, el artista plástico zacatecano Pedro Coronel se mantiene vigente al cumplirse 26 años de su deceso, ocurrido el 23 de mayo de 1985. El convenio fue firmado por la Fundación Miguel Alemán y el gobierno del estado de Zacatecas, para rescatar la obra del Museo Pedro Coronel y respaldar la realización de la citada bienal, a la que el año pasado se enviaron unos mil 500 trabajos. Raúl Toledo Farías, director del museo zacatecano en honor a Coronel, destacó que se trata de un esfuerzo conjunto para buscar y aportar los recursos económicos para dicho proyecto de difusión. La obra de Coronel destaca por la dramatización de los colores de las antiguas culturas y la recuperación de sus formas y motivos. Según la crítica, en sus obras es posible observar la fuerza de su pensamiento abstracto y su original colorido, que disfrazaban en cierto modo, el contenido dramático de sus pinturas y esculturas. De acuerdo con sus biógrafos, otro aspecto que destaca en el trabajo de Coronel es su monumentalidad, tal parece que el artista se siente más libre pintando telas de grandes dimensiones, que son como pinturas murales buscando un sitio donde descansar. Coronel nació el 25 de marzo de 1923, en Zacatecas; cursó estudios en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado "La Esmeralda", bajo la tutoría de Juan Cruz, Francisco Zúñiga y Santos Balmori, entre otros. Fue un entusiasta coleccionista de arte precolombino, primitivo, oriental, grecorromano y medieval, así como de arte gráfico, y perteneció a la generación de artistas que vivieron la consumación del renacimiento con la pintura mural. En 1947 viajó a París, Francia, donde frecuentó los talleres del pintor Marcel Breuer y del escultor Constantin Brancusi, con los que entabló amistad y se convirtieron en su principal influencia pictórica. La obra de Coronel está inspirada en los grandes bloques del arte prehispánico y primitivo que lo ubican, no obstante, en el expresionismo, tratado con formas simplificadas con un tratamiento único de las coloraciones combinadas, entre los tonos brillantes y opacos, lo que da una imagen de vejez o desgaste a la pintura en sí. Realizó su primera exposición individual en 1954, y años después exhibió su obra en Francia, Italia, Japón, Estados Unidos y Brasil. Su obra lo ha llevado a ser considerado un innovador del arte mexicano porque en su trabajo manifiesta, entre otros aspectos, una violencia semejante al portento mítico del arte antiguo mexicano y muestra un mundo lleno de hostilidad y lucha, pero al mismo tiempo lleno de sensualidad y erotismo. "Toro mugiendo a la luna", "Los hombres huecos", "El sol es una flor", "Habitante de amaneceres", "Bodas solares", "Camino de soles" y "Poética lunar", son algunas de sus obras en las que deja entrever la grandeza del universo comparado con la levedad y pequeñez del ser humano y su destino. En 1959 fue galardonado en el Salón Nacional de Pintura, con su obra "La lucha", y un año después recibió el Premio de Pintura y Grabado de la Bienal Interamericana. Durante la década de 1960 fijó su residencia en México, aunque en esa época realizó una serie de viajes por Europa, Asia y Estados Unidos, logrando la plenitud en su actividad artística. Participó junto con Mathías Goeritz, Rufino Tamayo y Pedro Friedeberg, en la decoración del Hotel Camino Real de la Ciudad de México. Su producción artística se puede dividir en dos etapas, en la primera predomina el arte figurativo y se caracteriza por crear, mediante planos lisos yuxtapuestos, imágenes ideales, donde convergen la realidad y la fantasía. Mientras que en la segunda etapa, el pintor alcanza su madurez pictórica, pues encuentra su propio estilo, en el que se libera de la figura para pasar a la forma, construida por el color, la luminosidad y el brillo. Su plástica tiene influencia prehispánica apoyada en imágenes semi abstractas en las que deja entrever elementos del pasado mexicano, tal es el caso de la obra "El regreso de Quetzalcoátl". Sin embargo, en el ámbito de la escultura mantuvo su estilo formalista. La obra de Coronel se caracteriza por mantener como constantes los colores rojo y amarillo, los cuales reflejan melancolía, pasión y soledad; con frecuencia aborda temas que desnudan la intimidad del ser humano, mostrando sus miedos más profundos, como la angustia, el dolor y la muerte. No obstante, su trabajo artístico también hace referencia a cuestiones sublimes como el amor, la sensualidad, el erotismo y el sentido de la vida, tal es el caso de "Venus mexica" (1949), "La niña de la morena" (1940) y "La dama de las frutas" (1949). Entre los reconocimientos que alcanzó en su prolífica trayectoria destacan el Premio Nacional de Pintura en 1984 y el José Clemente Orozco de la I Bienal Interamericana de México en 1959. En 1971 apareció el libro "Pedro Coronel, Pintor y Escultor", escrito por Justino Fernández y publicado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).


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