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El trabajo doméstico: No reconocido, no valorado, no remunerado

22/07/2011 10:21 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

A pesar de su importancia en el desarrollo de los países, se considera como un trabajo “no productivo” y, por lo tanto, no es remunerado ni cuantificado

El trabajo doméstico se define como el conjunto de actividades no remuneradas que se realizan dentro del hogar para proporcionar y proveer bienestar a los miembros de la familia. Las principales funciones de este tipo de labores se relacionan con la limpieza de la vivienda, la preparación de alimentos, el mantenimiento de la ropa y proporcionar cuidados a las y los integrantes del hogar que requieren apoyo constante, como las y los menores, las personas adultas mayores y las personas enfermas.

Es necesario redistribuir estas tareas entre las y los integrantes de los hogares para favorecer la inserción y el desarrollo en igualdad de condiciones de mujeres y hombres en todos los ámbitos de la vida pública. Asimismo, la implementación de políticas de conciliación entre la vida laboral, familiar y personal en los centros de trabajo, tales como los horarios flexibles y los permisos de maternidad, paternidad y parentales por nacimiento o adopción contribuyen a que las y los trabajadores puedan organizar sus responsabilidades domésticas, mejorando su productividad y su calidad de vida al mismo tiempo.

Históricamente, estas labores se han asignado a las mujeres y el trabajo para el mercado a los hombres, lo cual las pone a ellas en una clara desventaja, tanto para incorporarse como para desarrollarse en un empleo o para hacerse cargo de un negocio. Desde hace varias décadas, las mujeres han aumentado su participación en la vida económica del país de manera constante, sin embargo este hecho no se ha traducido en un incremento equivalente en la proporción de hombres que participan en las tareas del hogar.

Estas actividades, asumidas generalmente por las mujeres, requieren de un gran sentido de responsabilidad, de aptitudes y experiencias, además de que desempeñan un papel esencial para el buen funcionamiento de las sociedades y las economías que la sustentan. Desafortunadamente, la importancia de estas actividades no ha sido reconocida. Existe una desvalorización histórica del trabajo doméstico, ya que no se reconoce como productivo y no es remunerado; en consecuencia, no se considera significativo para la economía de los países.

Registrar y contabilizar el tiempo dedicado al trabajo del hogar tiene gran trascendencia, ya que esto permite advertir la relevancia que dicha actividad tienen tanto para las personas como para el crecimiento del país. El importe económico del trabajo doméstico no remunerado, contabilizado en millones de pesos, equivale a 21.7 por ciento del producto interno bruto, es decir aproximadamente dos millones 40 mil 144 millones de pesos, según datos de 2009.

Cuatro quintas partes de esa riqueza es generada por mujeres y la quinta parte restante es la aportación de los hombres. Al reconocer el valor de esta contribución es posible evidenciar que la producción económica cuenta en la práctica con el subsidio indirecto que aporta la productividad social del trabajo doméstico.

Según información de la Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo 2009, las mujeres dedicaban 42.3 horas en promedio a realizar actividades domésticas y los hombres 15.2.

Incluso si la mujer forma parte de una pareja en la que ambos miembros cuentan con un trabajo remunerado, ella sigue haciéndose cargo de la mayor parte de las tareas domésticas, lo cual le impone limitaciones a la hora de competir en términos de igualdad en el mercado de trabajo. Para muchas mujeres, la exigencia de tener que asumir ambas tareas de manera sincrónica y cotidiana significa tener una doble jornada laboral por la cual reciben un solo salario.

Si bien las mujeres tienen una menor participación en actividades remuneradas para el mercado, el tiempo total de trabajo (doméstico no remunerado más trabajo para el mercado) es mayor para las mujeres. El tiempo total de trabajo de ellas es de 79.5 horas y el de ellos 64 horas.

A pesar de la importancia que tiene el trabajo doméstico para el desarrollo de los países, todavía no se reconoce plenamente el valor que genera, ya que se considera como “no productivo” y, por lo tanto, no es remunerado ni cuantificado, ni figura dentro de las estadísticas económicas.

Una manera de cuantificar el trabajo doméstico es midiendo el tiempo que destinan las personas para realizarlo mediante encuestas del uso del tiempo que analizan la manera en que el tiempo de las personas se destina a actividades domésticas y extra domésticas.

La desigual distribución de las tareas domésticas al interior de los hogares familiares muestra la permanencia de roles de género: las jefas de hogar dedican 38:19 horas mientras que los jefes 13:02; si la cónyuge es mujer dedica 52:39 horas y si es hombres 22:13; si es hija dedica 22:25 horas y si es hijo 9:06; las nietas dedican 21:07 horas y los nietos 9.21; las nueras 47:59 horas y los yernos 12:50; la madre del jefe 28:31, mientras que el padre 9:04 horas a la semana.

En particular, la tasa de participación y promedio de horas dedicadas a cada actividad en el hogar tiene diferencias considerables entre hombres y mujeres: en las tareas de cocinar, calentar o preparar alimentos participa 87.1 por ciento de las mujeres y sólo 44.4 por ciento de los hombres. Más aún, ellas le dedican en promedio 9:30 horas a estas tareas cada semana, mientras que ellos sólo 3:12 horas.

Las actividades de limpieza de la vivienda son realizadas por 90.1 por ciento de las mujeres y 62.8 por ciento de los hombres; las primeras dedican 9.3 horas a la semana en promedio, mientras que los segundos 3.4 horas.

Asimismo, 89.8 por ciento de las mujeres y 56.4 por ciento de los hombres realizan actividades de limpieza y cuidado de ropa y calzado; el tiempo semanal promedio es de 5.4 horas a la semana en el caso de las mujeres y de 1.7 horas en el caso de los hombres.


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Crisalida Perenne (73 noticias)
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