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Trampa en los Concursos Literarios (Ficción)

13/07/2009 16:52 1 Comentarios Lectura: ( palabras)

"Si les ayudo a ganar, me dan la mitad del premio." Reza su frase de todos los años del cuasi-profesor de literatura

Me da gusto de que esto sea un cuento, una farsa, una mera mascarada salida de mi pobre mente, que sólo gente como esta se aparésca aquí (en la ficción) y no en la realidad [?].

Pero cabe señalar y advertir (como es costumbre) que: los personajes de esta historia son ficticios, cualquier semejanza con la realidad es mera mentira.

En millares de iinstituciones educativas en el mundo, los jóvenes estudiantes se entregan a la sana competencia, millones de ellos se en listan en los ámbitos culturales que en sus escuelas les es posible dar como cultura general, que si bien no serán su vocación final por lo menos los enriquecerá en la vida futura; pero al ver más estímulos en sus propias obras (literarias, como cita este caso) se encuentran atareados en prepararse en la construcción sintáxica, manejo del lenguaje, ritmo y (sobre todo) creatividad. ¡Si señoras y señores! Creatividad en elos que empiezan a gatear, ya que no podemos juzgarlos por ser estudiantes que muchos se incorporan tímidamente en aquel arte. Siguen y siguen tratando de crear algo que valga la pena para sus colegios quienes tratan de estimular su creación, por medio de darles ese apoyo, por medio de profesores especialistas en la materia.

Por lo que veo prudente enfatizar la nota del inicio: es sólo ficción, sin realidad creíble.

Muchos de éstos profesores, más que despertar el instinto de escribir, lo adormecen haciendo que el estudiante pase de ser un creador a un traidor, es decir, se convierten en codependientes de sus maestros, haciendo de ese estímulo a su independencia, una vida que gire en torno a ellos, cual élite de futuros seguidores sin sentido.

Pero la ficción no termina ahí.

Al llegar el anhelado concurso literario, unos minutos antes de la entrega de la obra, de entre las sombras de la hipocrecía salta aquel profesor licenciado en mañas, con la frase inquisitiva de: "Si les ayudo a ganar, me dan la mitad del premio."

Yo soy quien influyo en los jueces

Al principio, parece una simple broma que puede tomarse como tal; pero, inmediatamente la insistencia de parte del bromista vuelve a rebentar sobre la cara del escolaspio, antespuesto un "¡Es verdad...!" Por lo que la broma pasa a ser algo serio (demaciado), por lo que el alumno se encuentra en una trifulcación de su sendero de vida: "Sí le digo que no, es posible que no me haga ganar; entonces, si le digo que no sé, es posibles que ni siquiera me tomen encuenta; pero sólo me queda, y si le digo que sí, seré el ganador."

Sus ojos brillan, se ve la en la cara la victoria segura; el maestro a enseñado su lección más cara de todas: "ha corrompido a la juventud"; igual que lo hicieron (injustamente) los disícupos de Sócrates a su propio maestro.

Por ello digo que sólo este tipo de profesores sólo puede existir en la fantacía y no en la realidad creíble de este mundo.

El final será el que tu quieras para esta historia, total (volviendo a repetir) esto sólo pasa en la imaginación


Sobre esta noticia

Autor:
Julian Castruita Moman (1 noticias)
Visitas:
974
Tipo:
Nota de prensa
Licencia:
Distribución gratuita
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Américo Valadez (23/07/2009)

yo conosco a un profesor en el Politécnico que hace eso en difusión cultural.