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Trascendió obra de Francesco Mazzola arte del Renacimiento italiano

23/08/2010 03:29 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La obra del pintor Francesco Mazzola, mejor conocido como “Parmigianino”, fallecido el 24 de agosto de 1540, trascendió el arte del Renacimiento italiano. El artista, cuyo sobrenombre deriva de su ciudad natal Parma, cristalizó obras como “La Virgen del cuello largo” y “Autorretrato ante el espejo”, de trazo elegante, con las técnicas pictóricas iniciadas por Miguel Ángel Buonarroti, Rafael (Raffaello Sanzio) y Correggio (Antonio Allegri). De Correggio asimiló el clasicismo, convirtiéndolo en manierismo, en que mantuvo el ilusionismo del primero pero traduciéndolo a modelos más decorativos y una mayor vitalidad de las formas. Sus biógrafos refieren que como ninguno de sus contemporáneos, “Parmigianino” consiguió aunar las enseñanzas del Renacimiento, el genio creativo y compositivo con el dominio del dibujo y la elegancia de formas, tanto en pinturas religiosas, retratos o cuadros mitológicos. Refieren que para el artista, la función del arte era trasmitir sensaciones exquisitas y excitantes, para lo cual tuvo que crear una necesaria artificiosidad. Asimismo, cultivó la temática religiosa y mitológica, así como el retrato, con un estilo personal, por encima de los arquetipos manieristas, de figuras alargadas, colorido frío y ambiente sensual y elegante. Francesco Mazzola nació el 11 de enero de 1503. Se formó en esa ciudad con sus tíos Pier Ilario Filippo y Michele Mazzola, modestos pintores de provincia, para continuarla con Antonio Allegri, que en este momento trabajaba en los grandes ciclos de frescos de Parma. Su primera obra data de 1519 “El bautismo de Cristo”, tiempo en el que también se dedicó a la decoración de algunas capillas de San Juan Evangelista. Hacia 1523 trabajó en el tocador de Paola de Gonzaga en la Rocca de los Sanvitale, en Fontanello, en el que hace una recreación de la estancia de San Pablo de Correggio. Instalado en Roma en 1524, conoció la obra de Miguel Ángel y Rafael, quienes fueron sus influencias decisivas. En esta ciudad tomó parte en los encuentros que tenían lugar en la casa de Paolo Valdambrini, secretario del Papa Clemente VII, a los que acudía Rosso Fiorentino, Perino de Vaga y Giulio Romano. Entre las obras de ese periodo destacan “La visión de San Jerónimo”, “Los esponsales místicos de Santa Catalina” y el “Retrato de Lorenzo Cybo”, todos de 1525. En sus obras posteriores a su estancia en Roma, el artista mantuvo el aire elegante y en ciertos momentos majestuoso, tendiendo cada vez más a una belleza abstracta y una gracia artificial. Un par de años después se marchó a Bolonia para regresar en 1531 a Parma, donde recibió el encargo de pintar unos frescos para Santa María della Steccata, que no finalizó. Su fama, no obstante, está más vinculada a las obras de caballete que a los frescos. Encarcelado a causa de sus deudas, logró huir a Casalmaggiore, donde mientras que trataba de resolver sus problemas mediante la alquimia murió, desesperado, el 24 de agosto de 1540. Sus fondos paisajísticos influyeron en Niccolo dell Abbate y, a través de él, en el arte francés. Una de sus obras maestras es “La Virgen del cuello largo” (1535).

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