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Tuvo Gonzalo Rojas estrecho vínculo con Octavio Paz y México

25/04/2011 08:53 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El fallecido poeta chileno Gonzalo Rojas tuvo un estrecho vínculo con México y en particular con el escritor Octavio Paz, Nobel de Literatura, en cuyo funeral pronunció un discurso donde se declaró “estremecido” por la muerte del mexicano. Rojas, que recibió el Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo en 1998, dijo en las exequias del también poeta “qué jueves 11 de octubre tan único para los poetas hermanos de Octavio Paz, a quien tanto debemos desde hace décadas. Personalmente la noticia me ha estremecido”. Recordó que comenzó a leer a Paz “muy temprano, cuando él también era un muchacho y venía saliendo de esa primera formación que Goethe llamó los años de aprendizaje. Un aprendizaje casi paralelo a mi promoción literaria en Chile: la de 1938”. “Por esos días ásperos y germinantes, transidos de surrealismo y Guerra Civil Española (1936-39), no alcanzamos a ver que ya estaba ahí el otro grande, entre los fundadores de veras, el sigiloso y prodigioso Octavio Paz, que pensaba y soñaba como ninguno”, acotó Rojas. Añadió que “mi primer ensayo sobre él vine a publicarlo en 1956, en Concepción de Chile. Era un largo ejercicio sobre El Arco y la Lira y Libertad bajo palabra, esto es sobre el oficio mayor y la invención deslumbrante”. “Tengo su carta de esas fechas, y desde entonces data lo inquebrantable de nuestro diálogo fraterno, con el registro de la natural disidencia, ese temple tan suyo y, por qué no decirlo, igualmente tan mío: ese oxígeno único de la libertad”, dijo. Agregó que el mexicano fue “un precursor de lo distinto, al cierre de este siglo que se va con nosotros; un fundador estricto. Un pensador en esta lengua que tanto amamos. Eso es, y más. Un poeta necesario, lo mismo en nuestra España que en nuestra América”. Rojas falleció esta madrugada en Santiago luego que en febrero pasado sufrió un accidente cerebro-vascular que lo dejó en un delicado estado de salud. Hablando de Paz, el escritor chileno lo definió como “el otro grande entre los fundadores de veras”, además de ser “el sigiloso y prodigioso Octavio Paz, que soñaba y pensaba como ninguno de los jóvenes en aquella hora del Continente”. El fallecido poeta chileno caracterizó a Paz como “precursor de lo distinto al cierre de este siglo que se va con nosotros; un fundador estricto. Un pensador en esta lengua que tanto amamos. Eso es él, y más. Un poeta necesario”. El fallecido poeta también tuvo palabras especiales para su amigo mexicano en 1998, cuando recibió el Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo. “Ninguno nunca me fue más próximo en el plazo de mi respiro que este Octavio Paz, quien dijo el fundamento entre nosotros como nadie: parco y lúcido y adivino hasta el fin, desde la transparencia del rigor y el vaticinio”, dijo Rojas. Apuntó que “no hablamos mucho, pero dialogamos mucho, línea a línea, sobre la apuesta de ser, pues como dice Hölderlin: Was bleibt aber, stiften die Dichter. Pero lo permanente, eso, lo fundan los poetas”. “Difícil recibir el premio más honroso del idioma. Me estremeció la voz de Octavio cuando él mismo me lo dijo el otro día por el teléfono”, recordó Rojas. “Con ochenta en las costillas y veinte años en el corazón, hago mío el Gaudeamus igitur juvenes dum sumus, porque de veras hay mocedades y mocedades: las veinteañeras y las octogenarias”, agregó. Indicó que “ando en el oxígeno fresco de las mocedades octogenarias desde el último diciembre. Total, Octavio Paz se me habrá adelantado unos tres minutos”. Al recibir el Premio, Rojas ensayó también un autorretrato: “aprendiz interminable desde el Bío-Bío sigiloso cantado por Alonso de Ercilla, hasta las nieves de Provo, nada hice por alcanzar renombre alguno más allá del nombre parco que me puso mi padre”. “Poeta a la intemperie y desinstalado en el mejor sentido siempre fui un movedizo y hasta un errante y sólo amé la libertad con todos sus riesgos. Más que geómetra equidistante, fui un anarca conforme al término esclarecedor del viejo Ernst Jünger”, indicó. Subrayó que “alguna vez, allá por el 73 sombrío de los chilenos, pude haber desaparecido como tantos otros por orden de no se quién, pero los dioses no lo permitieron”, apuntó respecto al golpe militar en Chile de septiembre de 1973.


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