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Tuvo William Blake la vida de un visionario

11/08/2010 03:36 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La vida del poeta y grabador William Blake, fallecido el 12 de agosto de 1827, está acorde a la de un visionario: llena de milagros, de alguien que a los cuatro años de edad dijo haber visto a Dios asomarse a su ventana. De acuerdo con un artículo publicado en la página electrónica del diario “El litoral”, de Argentina, Blake causó alarma en su niñez por confesiones como haber visto un coro de ángeles en su jardín o que asistió al funeral de un hada que yacía en el pétalo de una rosa. Su esposa confesó un día: “El señor Blake no me brinda mucha compañía; pasa casi todo su tiempo en el Paraíso”. Sin embargo, Jorge Luis Borges dijo que “murió cantando”, pues durante su agonía el poeta se despidió con cánticos que, afirmó, le dictaban potencias divinas. El poeta, grabador, pintor y escultor británico William Blake, cuya obra estuvo inspirada por visiones místico-proféticas, fue dueño de un estilo literario e intelectual único, que iba en contra a lo establecido durante el neoclasicismo. Nacido el 28 de noviembre de 1757, en Londres, Inglaterra, ciudad en la que vivió la mayor parte de su vida, desde muy temprana edad se apasionó por la lectura. Influenciado por el alemán Jakob Boehme y Emanuel Swedenborg, Blake comenzó a escribir poesía a los 12 años. Su primera obra impresa, “Esbozos poéticos” (1873), es una colección de poemas de juventud, dentro de los que destacan una serie de pasajes que presagiaban su futuro estilo de vida. Cuentan que en su adolescencia comenzó a trabajar como aprendiz del grabador James Basire, posteriormente estudió durante un breve periodo en la Royal Academy, pero se rebeló contra las normas de estética impuestas por su director, sir Joshua Reynolds, defensor del neoclasicismo. Sin embargo, esto no fue un obstáculo para que entablara amistad con académicos como John Flaxman y Henry Fuseli, cuyas obras pudieron influirle. En 1784 abrió una imprenta y aunque fracasó al cabo de unos años, continuó ganándose la vida como grabador e ilustrador. De su vida sentimental poco se sabe, pero se conoce que su esposa le ayudó a imprimir los poemas ilustrados por los que es conocido hoy en día. Sus poemas más populares fueron los que se incluían en “Canción de inocencia” (1789), posteriormente el poeta publicó “Canciones de experiencia”, una obra en cuyos textos utilizaba el mismo estilo y retornaba a muchos de los temas de su libro anterior. La poesía que daría a conocer a su público tiempo después, tenía como idea central que “la verdadera inocencia resulta imposible sin la experiencia, transformada por la fuerza creativa de la imaginación humana”. Como era su costumbre, adornó los cantos con dibujos que brindan al lector una visión extremadamente imaginativa de las complejas relaciones entre dibujo y texto. Blake siempre defendió la imaginación frente a la razón, pues consideraba que las formas ideales debían construirse no a partir de la observación de la naturaleza, sino de las visiones interiores. En cuanto a sus esculturas, la influencia de Miguel Ángel era notoria, sobre todo en la potencia del escorzo y la exagerada musculatura de algunas de sus figuras, como en “El anciano de los días”, que conforma el frontispicio de su poema “Europa, una profecía” (1794). Gran parte de su pintura estuvo dedicada a temas religiosos: como los que presenta en “El viaje del peregrino”, de John Bunyan, y para “La Biblia”, además de las 21 ilustraciones que realizó para el Libro de Job. En “Libros proféticos”, una serie de extensos poemas escritos a partir de 1789, Blake creó una mitología personal e inventó sus propios personajes simbólicos, que reflejaban sus preocupaciones sociales. Ejemplo de ello fue “Una profecía” (1794), que expresó su condena hacia la tiranía política y social del siglo XVIII; en “El libro de Urizén” (1794) denuncia la barbarie religiosa, y en “El viajero mental” (1803) pone en evidencia la explotación de los sexos. En 1800, el poeta se trasladó a la ciudad costera de Felpham, donde vivió y trabajó durante tres años, bajo el patrocinio de William Hayley. Allí llevó a cabo profundas exploraciones espirituales que le prepararon para sus obras de madurez, las grandes épicas visionarias escritas y decoradas entre 1804 y 1820. Sus últimos años los pasó en la pobreza, sin embargo, fueron reconfortados por la amistad de un grupo de jóvenes artistas admiradores de sus trabajos. William Blake falleció en Londres el 12 de agosto de 1827. Dejó inconclusos varios dibujos inspirados en “La divina comedia”, del italiano Dante Alighieri.


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