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Un mundo ideal

02/06/2014 13:12 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

¿Qué importaría la ciencia y sus lecciones respecto al medio si los hombres no estuvieran movidos por una convicción más profunda que la dictada solo por la razón?

Por Fernando Ramírez López

Para Enrique Martínez y Martínez, ilustre coahuilense que hoy tiene la importante responsabilidad de dirigir el destino agropecuario del país

“Hace ochocientos mil años dominó el fuego, calentó su cuerpo, venció su miedo y abrió las puertas a la revolución prometeica que sacudió la tierra, cuando el hombre heredero de su reino, se creyó eximido de las leyes universales”

Al Pitecántropo. Jean Dorst

¿Qué importaría la ciencia y sus lecciones respecto al medio si los hombres no estuvieran movidos por una convicción más profunda que la dictada solo por la razón? Los problemas persistirían, idénticos y una y otra vez se plantearían con igual intensidad. En adelante cada una de las acciones humanas debe ser la transcripción de una los hombres de estado y los políticos jamás seguirán una línea de conducta conforme con las realidades de la biósfera y, por otra parte, jamás los ciudadanos obedecerán unos reglamentos molestos, aceptando mucho menos un cambio radical en su economía.

Unos tanto como otros han de modificar en primer lugar su concepción más profunda acerca de las relaciones entre el hombre y la naturaleza en su plano más elevado. Hay actualmente más científicos vivos que todos los que existieron desde tiempos de Aristóteles, y cada uno de ellos contribuye a acumular un asombroso caudal de conocimiento. Ya para Renán, el saber que comunica un profesor carente de una sólida formación académica hubiese conmocionado a Arquímedes. Pero nuestros filósofos apenas si han avanzado algo respecto de la edad de oro griega o los del Renacimiento de la cultura occidental.

Ha llegado el momento de pedir a nuestros pensadores la proclamación de una nueva filosofía del hombre y de la naturaleza

Ha llegado el momento de pedir a nuestros pensadores la proclamación de una nueva filosofía del hombre y de la naturaleza, haciendo abstracción de pastosas teorías en las cuales muchos se han ido hundiendo poco a poco. La historia del pensamiento humano se halla jalonada por una serie de acontecimientos. Las enseñanzas de la ecología no pueden menos que conducirnos a un sentimiento de estrecha solidaridad con los demás seres vivos, miembros como nosotros de una comunidad y salidos de la misma carne. Por eso mismo se necesita proponer una nueva moral de los hombres.

Levi-Strauss defiende ardientemente estas ideas: yo diría que Poussin, Rembrandt, Kant, Rousseau, valen tanto como una especie animal o una especie vegetal, pero no más, y por lo tanto que los derechos del hombre – los derechos de todo hombre – encuentran su límite en el preciso instante en que su ejercicio llevaría o correría el riesgo de llevar a la extinción de una especie animal o vegetal. Lo que no podemos hacer, invocando derechos que reivindicamos como hombres, es poner en peligro la existencia de una especie que vale tanto como puede valer una persona humana. Que no se proclame, que para preservar a la humanidad bastaría con luchar contra la contaminación, administrar mejor los recursos del planeta y detener  la proliferación de nuestras actividades dañinas. Un médico no cura extendiendo ungüentos placebos, en definitiva sobre las heridas de un paciente, cuya afección es cardiaca. Es en nuestra alma donde se encuentran las causas de nuestras desgracias, y aun también se hallan las razones para esperar que nos convirtamos en verdaderos hombres. No estamos al final de la evolución que nos ha llevado desde los safios pre homínidos hasta los triunfantes hombres de la era atómica.

Los biólogos nos han demostrado que todos los seres vivos, incluidos los que a primera vista parecen inútiles, juegan un papel en el concierto universal del mundo viviente.

En último caso no tenemos tanta necesidad de animalillos, insectos y pájaros como de las cualidades necesarias para asegurar su supervivencia. Si no fuéramos capaces de encontrarnos por nosotros mismos, independientemente de nuestra convicción de utilidad, negaríamos lo que hace de nosotros seres humanos y quedaríamos a la altura de nuestro lejano antepasado, agazapado en su gruta, asechando su presa y defendiendo su vida contra todo lo que desde el mundo exterior lo amenazaba.

Nosotros hemos cambiado su género de vida por el de hombres garantizados, colmados o a punto de ser colmados por el progreso técnico. Actualmente nos desembarazamos de un caparazón que data de la prehistoria. Después del neolítico de la tecnología, abonamos el del pensamiento. Y es ahora. Ha llegado el momento de que el río humano de ese nuevo paso y por fin haga de nosotros hombres.

Unos tanto como otros han de modificar en primer lugar su concepción más profunda acerca de las relaciones entre el hombre y la naturaleza en su plano más elevado

Email: Licfernandora@hotmail.com

Celular: 871 163 3813


Sobre esta noticia

Autor:
Fernando Ramírez López (53 noticias)
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Tipo:
Opinión
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