Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Elbuenfutbol escriba una noticia?

Una legión de equipos

07/09/2011 02:39 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

image

Espartaco, por Denis Foyatier. Museo de Louvre

Sirvió como soldado en el cuerpo de los Auxilia, los no romanos con armamento ligero que luchaban junto a las legiones. Pero un día desertó, así lo dice el historiador Floro, para poder ejercer de bandido.

Lo detuvieron y fue enviado a realizar trabajos forzados a una cantera de yeso, donde al demostrar una fuerza inusual, de inmediato fue comprado por un mercader. Luego fue enviado por éste a la escuela de gladiadores de Capua de Léntulo Batiato. Y aceptó hacerse gladiador.

No, no es Russell Crowe. Hablamos de Espartaco, el hombre que en el 73 a.C., con 40 años recién cumplidos, planeó un motín con otros gladiadores. La historia cuenta que lo acompañaron 200 en total. Los documentos no lo tienen claro, pero la conspiración se descubrió y sólo algunos lograron escapar. Se dice que no fueron más de sesenta, todos dirigidos por Criso, Enomao y el propio Espartaco.

Pero en su huída encontraron suerte al toparse con un convoy transportador de armas. Se apoderaron de ellas. Se establecieron en el Vesubio y desde ahí comandaron pillajes contra las localidades vecinas. Luego de un breve tiempo, Espartaco y sus hombres eran una temida leyenda.

Como Espartaco tenia fama de justo repartidor de lo robado, muchos, muchísimos esclavos de fincas aledañas se integraron a sus seguidores. Muchos de ellos, la mayoría, eran soldados capturados en guerras romanas y convertidos en esclavos.

El Imperio no tardó en tomar acción. De inmediato envió al aristócrata Apio Claudio Pulcer para combatir a los rijosos. Como Pulcer los menospreció, la gente de Espartaco propinó humillante derrota a los romanos. Todo el mundo se enteró.

A las pocas semanas, la rebelión se expandió por todo el sur de Italia y saqueó cuanto pueblo encontró. Eran ya más de 70 mil hombres.

Espartaco sabía que no podía ganar un guerra prolongada contra Roma, así que pasó el invierno organizando su ejército rebelde con la única misión de poder cruzar y escapar por los Alpes, donde había territorios no conquistados por los romanos.

Las divisiones internas no tardaron. Tal vez por diferencias étnicas, grupos galos y germanos, bajo el mando de Criso, decidieron separarse de Espartaco y actuar por su cuenta. Todos fueron interceptados y aniquilados. Eran casi 20 mil.

Y Espartaco siguió con su misión. Avanzó hacia el norte y derrotó, en orden, a los ejércitos de Léntulo, Gelio y Arrio. Más esclavos se le sumaban con cada victoria, y llegó a los 120 mil, como lo refiere Apiano.

El Precónsul Casio Longino, gobernador de la provincia de la Galia Cisalpina, reunió todas sus fuerzas y esperó a Espartaco en Módena, última parada antes de encontrar los Alpes. Y el ejército rebelde volvió a llevarse la victoria. Había camino libre.

Pero el ejército de esclavos decidió, aun en contra de Espartaco, regresar al sur con la idea de tomar Roma. En la capital del Impero, la población dudaba que alguien pudiera detener a los rebeldes. Entonces Marco Licinio Craso, uno de los más ricos de Roma, se postuló para llevar a cabo tal proeza. Armó un ejército con dos legiones enteras, y reclutó otras seis vía amenazas. La primera batalla definió todo, Espartaco y sus hombres salieron victoriosos una vez más.

El ejército de esclavos, ya conocido en todo el Imperio, se dirigió otra vez al sur, a la zona de Reggio, en la punta de la bota italiana. Ahí entablaron un acuerdo con los piratas de Cilicia para que les proporcionaran una flota que los transportada a la isla de Sicilia, donde encontraría a más seguidores y convertirían el lugar en un sitio impenetrable. Los romanos, a esa altura, ya habían sobornado a los piratas. Craso aprovechó la situación para encerrar a los rebeldes, y les preparó una fosa y una valla de 60 kilómetros. De mar a mar. Espartaco intentó escapar varias veces peor falló. Perdió 12 mil hombres. Sin embargo, una noche invadida por la tormenta, construyendo escaleras con las pocas estacas que tenían, treparon encima de las murallas y lograron escapar hacia Lucania.

Las divisiones seguían entre los esclavos. 30 mil se separaron, otra vez galos y germanos, bajo el mando de Casto y Gáunico. Y fueron fácilmente derrotados. Los 60 mil que Espartaco tenía bajo sus órdenes, en tanto, derrotaban a la legión de Quinto Tremelio Scrofa, uno de los grupos más nutridos enviados desde Roma.

Ahora la intención de Espartaco era dirigirse a Brindisi para cruzar el mar Adriático y llegar a Grecia o Liria, pero el ejército de Lúculo ya lo esperaba. La decisión entonces fue retroceder y enfrentar a Craso y Pompeyo. Craso logró arrastrarlo a una batalla abierta en Apulia, lo que a mayor cantidad de hombres les otorgaba plena ventaja. Espartaco, quien no deseaba esa batalla tanto como su ejército, envió mensajes para buscar una salida negociada. Roma respondió tajante: ‘ no negociamos con esclavos’ . Cuando la batalla era inminente, Espartaco mandó traer su caballo y, delante de su ejército, le dio muerte dramáticamente. Con ese gesto demostró a sus hombres que no huiría, es decir, que triunfaría o moriría en compañía de sus soldados.

Las legiones en turno, traídas directamente desde Hispania, las más experimentadas y mucho mayores en número, rápidamente aniquilaron a los rebeldes. 50 mil esclavos fueron aniquilados, mientras los romanos sólo sufrirían mil bajas. Espartaco, en un último esfuerzo por cambiar la historia, se lanzó en persona sobre Craso. Así lo describió Plutarco: ‘ Dirigiéndose directamente hacia el propio Craso por entre las armas y los heridos, acabó por perderlo de vista, matando no obstante a dos centuriones que le atacaron a la vez. Al final, cuando todos los hombres que había a su alrededor ya habían caído, también él encontró su final’ .

Tras su muerte, Espartaco se convirtió en un símbolo eterno de la lucha por la libertad. El esclavo convertido en guerrero, el guerrero que se transformó en líder del carismático ejército rebelde, y el rebelde que legó una historia para el resto de la humanidad.

¿A qué viene esto? Que de este guerrero toman su nombre todos los clubes llamados Spartak. Y no son pocos… Toda una legión.

En Rusia: FC Spartak Moscow, PFC Spartak Nalchik, FC Spartak Vladikavkaz.

En Bulgaria: PFC Spartak Varna, PFC Spartak Pleven, FC Spartak Plovdiv, Spartak Sofia.

En Serbia: FK Spartak Ljig, FK Spartak Subotica.

En Eslovaquia: FC Spartak Trnava. En Ucrania: Spartak Ivano-Frankvisk.

En Hungría: Budapesti Spartacus.

En Inglaterra: Barnt Green Spartak FC


Sobre esta noticia

Autor:
Elbuenfutbol (276 noticias)
Fuente:
elbuenfutbol.com
Visitas:
1015
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.