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Uñas encarnadas, doloroso descuido

08/11/2012 11:13 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Uñas encarnadas, doloroso descuido Sofía Montoya

De mal aspecto, pero sobre todo dolorosas y propensas a ocasionar infección, las uñas encarnadas son un problema que surge por técnica inapropiada al cortarlas o por el uso de calzado apretado. Si quiere saber cómo tratarlas, continúe leyendo.

Debemos ser francos y admitir que, a pesar de que son muchas las causas por las que una uña se puede encarnar o "enterrar", la principal razón para que esto ocurra sigue siendo, en el fondo, el descuido a nuestros pies.

Y es que, en efecto, hay ocasiones en que este problema se debe a ciertas enfermedades, malformaciones hereditarias y uso de algunos medicamentos que desencadenan el crecimiento anormal de estas estructuras que protegen a los dedos de los pies u ortejos, pero lo cierto es que casi todas las consultas al podólogo se deben tanto a uñas mal recortadas (en curva y con bordes cortos, en vez de rectas) como a calzado inadecuado (estrecho, rígido, en punta y/o más pequeño de lo requerido).

Por ello, deberíamos reflexionar un poco sobre el tiempo y dedicación que damos a la higiene de nuestros pies, o bien, respecto a la importancia de aprender a elegir zapatos de acuerdo a su funcionalidad y confort, y no sólo por su apariencia o moda.

A cada paso que doy

Este padecimiento empieza cuando un fragmento de uña penetra en la carne y provoca inflamación y dolor, si bien hay ocasiones en que la piel que circunda a alguna de las laminillas protectoras crece anormalmente rápido y la cubre.

Existen dos variedades: encarnación lateral, que es la más habitual y se presenta cuando una de las orillas de la uña se introduce en la piel del borde del ortejo, y anterior, la cual se produce cuando alguna de estas estructuras se "entierra" hacia adelante.

Es probable que al principio este problema no genere síntomas, pero finalmente desencadenará una o más de estas manifestaciones:

  • Dolor al tocar la zona o al caminar.
  • La región afectada se encuentra caliente.
  • La encarnación lateral se caracteriza por ocasionar molestia, enrojecimiento e inflamación del lado afectado, mientras que la de tipo anterior hace imposible recortar la uña.
  • Muchas veces este problema da lugar a la aparición de pequeño absceso (acumulación de pus) provocado por infección de bacterias.
  • Cuando no se recibe tratamiento la infección avanza, de modo que genera hinchazón y dolor intensos (paroniquia).

Desafortunadamente, mucha gente acude al especialista hasta que padece estados evolucionados del problema, es decir, cuando las molestias son intensas y no hay otra alternativa que emprender tratamiento más bien agresivo.

Tan dentro de mí

Para atender una uña levemente enterrada suele ser suficiente la atención que el mismo paciente o uno de sus familiares pueda brindar. Así, sólo se necesita remojar el pie en agua tibia durante 15 ó 20 minutos, a fin de que los tejidos se ablanden y se tornen flexibles; luego se procede a levantar la laminilla con suavidad. Por último se coloca un algodón limpio y seco por debajo, hasta que la inflamación desaparezca.

Empero, cuando el dolor es intenso y se acompaña de inflamación notable y pus abundante, lo mejor es buscar ayuda del podólogo. Por lo general, el especialista adormece la zona con anestesia local y, a continuación, corta y extrae la sección encarnada de la uña.

En algunas ocasiones el experto determina la necesidad de aplicar pequeña descarga eléctrica, rayo láser o una solución con fenol en la parte expuesta del lecho de la uña, a fin de evitar que la estructura protectora crezca nuevamente dentro de la piel. No todos los pacientes requieren este procedimiento, llamado ablación, pues todo depende de las características del caso.

Es importante señalar que el podólogo suele indicarle al paciente que lleve a cabo algunas de estas medidas para mejorar su recuperación:

  • Remojar diariamente el pie intervenido en agua tibia.
  • Aplicar antibiótico en ungüento en la zona afectada, cuando menos dos veces al día, para evitar infecciones. A veces también se prescribe este tipo de medicamentos por vía oral.
  • Vendar el pie hasta que sane.
  • Tomar algún analgésico de venta libre para aminorar el dolor.
  • Mantener la herida limpia y seca; incluso está permitido bañarse al día siguiente de la cirugía.
  • Usar zapatos amplios o tenis durante las primeras dos semanas después de la intervención.
  • Evitar ejercicio vigoroso o correr durante los primeros 15 días.
  • Consultar al podólogo en caso de que en el área intervenida haya aumento del dolor, inflamación, enrojecimiento o secreción de líquido.

Por supuesto, será indispensable que a partir de una experiencia así se eviten los tacones altos o zapatos ajustados, y que las uñas no se corten con bordes circulares.

Finalmente, debemos mencionar que en ocasiones las uñas enterradas ocasionan complicaciones graves y, por ello, requieren atención especial. Hablamos del caso de pacientes que sufren diabetes (aumento en la concentración de azúcar en sangre) o problemas de circulación en las extremidades inferiores, ya que sus lesiones pueden infectarse sin que lo perciban, debido a que su sensibilidad se encuentra disminuida.

Así, es importante que revisen sus pies todos los días para detectar oportunamente la aparición de este tipo de problemas y, en caso de hacerlo, den aviso de inmediato a su médico sobre tal situación.

SyM

Última actualización: 11-2012


Sobre esta noticia

Autor:
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Fuente:
saludymedicinas.com.mx
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