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Usan instrumentos de la Conquista en Semana Santa de Tzintzuntzán

22/04/2011 03:01 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Entre las tradiciones de Semana Santa que tienen lugar en México, destaca el caso de Tzintzuntzán, donde se mantiene una práctica de expiación y manifestación de la fe a través del sacrificio corporal. Para este fin son utilizados instrumentos, que se dicen originales de la época de la Conquista, traídos por los europeos para esclavizar, que están en la actualidad rigurosamente custodiados y que en estos días son mostrados. En Tzintzuntzán, la mañana del Viernes Santo, se dejan ver los personajes de Barrabás y Judas, que hacen travesuras a los visitantes, así como los soldados romanos que salen a caballo en busca de Jesús. Al mismo tiempo, los penitentes pagan sus promesas al venerado Señor del Santo Entierro, le solicitan favores o expían sus culpas en el atrio de los Olivos. Los fieles varones de Tzintzuntzán realizan inusuales prácticas que varían a lo largo del día. Por la mañana hay quienes cargan cruces o recorren el atrio de los Olivos pidiendo limosna, mientras castigan sus tobillos con el peso de grilletes y la cara interna de sus piernas con un lazo que llevan entre las manos con el otro extremo atado a los grilletes. Otro castigo, el más severo, tiene lugar por la noche, cuando los penitentes recorren el pueblo mientras se infligen diversos castigos físicos. Los penitentes, como se les conoce, acuden al templo cubriendo su desnudez tan solo con cendal -tela de seda muy delgada- y ocultando el rostro con una capucha, para preservar su identidad y dar garantía de humildad en sus actos de arrepentimiento, devoción y sacrificio. Cubrir el rostro significa en este rito una prueba de modestia, pues un devoto no presume sus sacrificios. Como parte de la tradición, cuando dos penitentes se encuentran de frente en el camino, deben detenerse y saludarse mediante la inclinación de sus cabezas. En esta ancestral muestra de fe sobresale el uso de grilletes en los tobillos, instrumentos tan estrechos que en la mayoría de los casos no permiten apoyar toda la planta del pie en el piso, obligando a quien los usa a andar de puntas. Además, algunos penitentes amarran lazos desde sus muñecas hasta la barra de hierro que une los grilletes, pasándolo por sus partes nobles. Se dice que los nueve grilletes que tiene en poder la comunidad bajo el resguardo del Consejo de Ancianos pertenecieron a los antiguos conquistadores ibéricos, quienes los utilizaron para traer y controlar españoles en la Nueva España. Como las mandas sólo se valen si se practican con los instrumentos originales, los últimos participantes deben esperar a que alguno de los primeros concluya su ruta de penitencia para tomar de él las herramientas de tortura. Por la mañana y tarde, además de usar grilletes, la mayor parte de los penitentes piden limosna de rodillas en el atrio del templo, habiendo prometido llegar a un determinado monto para entregar a la iglesia. Por la noche el ritual es andar una ruta más larga, que va del templo a la salida del pueblo. Algunos de los grilletes pesan hasta 11 kilogramos y los penitentes no podrían cumplir su práctica sin el apoyo de los “cirineos”, quienes por su parte realizan la promesa de ayudar a los encapuchados. Otros encapuchados optan por otro castigo corporal: correr cargando pesadas cruces, pero a esta manda se añade el uso de “disciplinas” (especie de fuete con varias colas y clavos entrelazados en las puntas) para castigar sus espaldas, al detenerse en varios sitios predeterminados en el trayecto. Mientras que durante el día realizan penitencia un promedio de 20 o 30 varones, por la noche el número ha llegado alguna vez hasta 300 y es común que el sonido de las cruces golpeteando el suelo o el sonajeo metálico de los grilletes se hagan oír hasta la mañana del Sábado de Gloria. Durante el día del Viernes Santo también se realizan en Tzintzuntzán las representaciones de “La Judea”, con el Prendimiento de Cristo y los tribunales de Herodes y Pilato, mismos que concluyen con la condena de Cristo, para dar inicio al vía crucis que recorre las 14 estaciones alrededor del gran atrio parroquial. El acto concluye con la Crucifixión y Muerte de Cristo, así como el Sermón de las Siete Palabras, en el Templo de la Soledad. Cabe destacar que en la crucifixión se utiliza un Cristo de pasta de caña con goznes del siglo XVI (es la imagen más venerada del pueblo, llamada El Señor del Santo Entierro, así como imágenes de Dimas y Gestas, los dos ladrones, siendo el único lugar que conserva las figuras del Calvario de pasta de caña. En la ceremonia de crucifixión sobresale la emotividad de los cantos que realizan los feligreses y la profunda veneración hacia las imágenes, de tal forma que se tienen preparados diversos lienzos para no tocar ni la cruz, ni el Cristo ni la corona con las manos desnudas. Al atardecer se realiza la Procesión del Santo Entierro, al que acompañan numerosas imágenes de personajes bíblicos y de Cristo, haciendo un recorrido por las principales calles de la población. Ya en la noche inicia la velación del Santo Entierro, con rezos y cantos, mientras que todos los fieles acuden con velas encendidas. En Pátzcuaro, además de “La Judea”, por la noche se realiza la Procesión de Imágenes de Cristo, antiquísima tradición en la que participan numerosas comunidades de la ribera e islas del lago. Hombres y mujeres llevan los Cristos de diferentes tamaños mientras entonan saetas, antiguos cantos que forman parte de esta tradición. Los Cristos son de pasta de caña, técnica realizada por manos indígenas desde antes de la conquista española para la elaboración de sus dioses. En Morelia destaca la Procesión del Silencio, que inicia a las 19:00 horas, con un recorrido que dura alrededor de tres horas, comenzando en el Templo de Mater Dolorosa para arribar después al Santuario de Guadalupe y de ahí hacia Capuchinas. Los feligreses participantes, junto con los miembros de las diversas cofradías devotas, acuden encapuchados para acompañar a la Virgen de la Soledad portando velas encendidas, mientras un grupo de personas lleva tambores que hacen sonar acompasadamente durante todo el trayecto. Por otra parte, se interpretan saetas frente a diversos balcones elegidos como los más bellos de la avenida Madero y otras calles. En el Viernes Santo destacan también las representaciones de Charo, La Piedad, Aquila, Ucareo, Villa Morelos, Tangamandapio, Pichátaro y Panindícuaro, entre otras. En esta última localidad, durante la Procesión del Santo Entierro, se llevan imágenes del siglo XVI y la Virgen de la Soledad, que se dice, es una talla española.


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