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El uso de la Historia en la cotidianidad mexicana/José Manuel Tovar Herrera

08/10/2013 12:52 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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José Manuel Tovar Herrera

Cómo menciona Arnaldo Córdoba en el apartado "La Historia, maestra de la Política" que se encuentra en un libro de cabecera para los historiadores, Historia ¿Para qué? , menciona que "la esencia de la historia, como análisis y enjuiciamiento de hechos pasados consiente de hacer del pasado mismo un problema del presente." De ahí que la ciencia histórica ha sido recurrente en los últimos momentos de nuestra cotidianidad, concretamente en la primera fase del gobierno de Enrique Peña Nieto, en donde ambos bandos han acudido al auxilio de la Historia. Esto no quiere decir que se le haga un buen uso a esta, al contrario, se le va manoseando, por ambas partes, datos y enfoques sobre hechos para adecuarlos según sus objetivos políticos y sociales.

Lo común del asunto es que no se le ha dejado de ver a la Historia como un medio apológico de intereses políticos, empresariales y sectoriales de élite. Todos ellos acuden a la trillada frase de que "de historiador todos tenemos un poco", pues el saber fechas, nombres y cuestiones que se han enseñado desde la educación básica no hace intelectuales a los políticos y empresarios. Tanto la autodenominada izquierda , como los viejos interés corporativos y los financieros de la era ultra-liberal, han echado mano de una descarada manipulación del conocimiento histórico para adecuarlo a las necesidades actuales. No se niega en ningún momento de que la historia sea un medio de identidad nacional y de raíz socio-cultural y hasta existencial para el pueblo mexicano. Empero, esta ha sido cínicamente "mangoneada" a causa de diversas pugnas.

La malograda comparación que autorealizó el excandidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador con el insigne personaje histórico como lo es Benito Juárez ha sido un referente a las aberraciones en el uso de la historia para fines políticos. Ahora el Ejecutivo federal ha hecho uso de un discurso similar con el cual trata de justificar una serie de medidas en cuanto a la materia de recursos naturales, concretamente en el ramo petrolero. El mismo Cuauhtémoc Cárdenas ha acudido a la sombra de su padre, Lázaro Cárdenas del Río, que si bien es un referente histórico para el mismo Cuauhtémoc, no ha logrado, en ocasiones, dejar bien parado el apellido familiar.

En cuanto al uso del pésimo discurso histórico que utilizó el Ejecutivo federal para la reforma energética fue totalmente vacío. En una síntesis era dejar, según ellos, un modelo caduco en cuanto a la administración de la paraestatal. Lo que no nos dijo es que es un modelo que se ha impulsado abiertamente desde inicios de los ochenta y que ha llevado a la quiebra a muchos países que no son acordes a dicho modelo. México ha sido un experto 'multicopista' de modelos políticos y económicos. Sabemos que todo responde a un contexto en el que fuerzas extra y supranacionales tienen una influencia fuerte sobre las decisiones del país, aun así no se ha hecho el esfuerzo de realizar un aporte novedoso en esos terrenos.

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Uno de los impedimentos en cuanto a poder establecer un modelo propio acorde a nuestras necesidades y realidades nacionales ha sido esa fobia a los cambios. No culpo el origen de la fobia, en México la palabra cambio ha sido sinónimo de que nos irá peor, pero, no deja nada bueno esa fobia al cambio. Algunas cuestiones podrán ser recibidas como retrógradas como la creación de un instituto nacional de elecciones, lo cual conlleva el cierre de los institutos estatales y concentrar la labor electoral en un solo ente que, en teoría, genere una mayor confianza, eficiencia y eficacia en la realización de las elecciones, tanto federales como locales. En el mismo sentido nos encontramos con el asunto de recentralizar el pago de nóminas a los docentes. Ambas propuestas evidentemente tienen sus pros y contras, y sabemos que ninguna dejará satisfecho a los grupos que pugnan en esos niveles. No obstante, es importante realizar un breve análisis en torno a ello.

El asunto del órgano electoral nacional espanta a muchos, y más a los que piensan que el sistema republicano centralista puede regresar paulatinamente. Un pro en ello es que se les quitaría una zona de influencia poderosa a los gobernadores, que desde el sexenio de Ernesto Zedillo han sido una especie de virreyes con grandes poderes en sus entidades; el contra es que todo se resolvería en niveles más altos a los que la ciudadanía no podría acceder en determinados momentos. A parte de que la condición humana de hacerse de mucho poder, ya sea individual o grupal es un factor a priori que debe de ser tomado en cuenta en ello.

En cuanto al asunto de la recentralización de los pagos de nóminas, parece ser una solución emanada de los gobernadores y abanderada por el Gobierno federal, concretamente la SEP al mando de Emilio Chuayffet. Realizar eso sería enviarle los conflictos estatales a la federación para que sea ella quien le dé solución. Aquí es donde entramos al terreno de la política; históricamente el Gobierno federal ha sido la última instancia en la solución de conflictos, que si bien les puede dar una salida buena o mala, ya dependerá del cristal con que se mire, pero, recentralizar traería pros y contras, tanto prácticos como de raíz. Los prácticos serían que en el Gobierno estatal se libraría de problemáticas que no puede ni sabe afrontar, ya sea por la falta de experiencia de sus funcionarios, la inoperancia de sus políticas y la falta de recurso; los de raíz sería que los profesores tendrán una posibilidad importante de dialogar con instancias más altas y de mayor influencia para solucionar varios de sus problemas (léase problemas como lo salarial, administrativo y algunas cuestiones político-laborales). Los contras serían que el Gobierno federal tendrá un as que no dudará en jugar en momentos cruciales que se vayan presentando. Asimismo, los afectados ahora serían de nueva cuenta los capitalinos, ya que regresarían las manifestaciones a la Ciudad de México y con ello existiría una enorme tensión social y política en cuanto a la educación y la manera de manifestarse, lo cual aprovecharían aquellos sectores que no les gustan las protestas.

En base a lo anterior, podemos visualizar otra forma de usar a la historia, pero ahora en la práctica política y gubernamental. Recobrar y reestructurar nuevas formas bajo la raíz de viejas enseñanzas surgidas en el siglo veinte. No solo se usa a la historia en palabra, también en acciones, y es en donde los grupos políticos llevan la delantera.


Sobre esta noticia

Autor:
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Fuente:
grupocronicasrevista.org
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Tipo:
Reportaje
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