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Los vascos y los vikingos asesoraron a Colon sobre"las tierras más allá" y sobre la navegacion sin luna y a obscuras

10/08/2014 05:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La historia de los cristales poralizadores, es en parte el misterio de la piedra solar que ayudaba a los antiguos marinos a encontrar su rumbo.Eso y los viejos mapas de Terranova y los nombres geográficos que hoy existen, todavía son los secretos del descubrimiento

La orientación de los vikingos ha sido un prolongado misterio hasta hoy. Los historiadores quieren poner fin científico a ese misterio. Aquí (casi) la clave

 

Dice una vieja leyenda vikinga que los marinos, para encontrar su camino en el océano, utilizaban una «piedra solar» brillante que, elevada hacia el cielo, revelaba la posición del Sol incluso en un día nublado.

Naturalmente descartada "La Piedra del Sol" que es un disco monolítico de basalto con inscripciones alusivas a la cosmogonía mexicana y los cultos solares, había que buscar otra piedra solar. Por cierto que la piedra mexicana se llama incorrectamente Calendario Azteca, porque no lo es. Pero aparte de la imposibilidad histórica y física de que los vikingos utilizaran esa piedra está el hecho de que la piedra del Sol mexicana está el inconveniente de que esa piedra mide 3, 60 m. de diámetro, 122 cm. de grosor y pesa más de 24 toneladas.

Suena a magia, pero los científicos lo estudiaron y creyeron haber resuelto el misterio. La mítica piedra solar podría consistir en unos cristales polarizadores. Este instrumento podría haber ayudado a los antiguos marinos a cruzar el Atlántico Norte. El informe se publica en la revista Philosophical Transactions of the Royal Society que recoge "Nature" online. Did Vikings navigate by polarized light? (Navegaron los Vikingos con luz polarizada?)

 

Los vikingos, lobos de mar de Escandinavia que viajaron a lo largo y ancho del Norte de Europa, las Islas Británicas y el Atlántico Norte de los años 750 a 1050, al mismo tiempo que los vascos, eran excelentes navegantes, capaces de cruzar miles de kilómetros de mar abierto entre Noruega, Islandia y Groenlandia y hacer sus correrías por el Cantábrico.

Posiblemente, la luz diurna perpetua durante la estación de verano en el extremo norte habría evitado que usaran las estrellas como guía para posicionarse, y la brújula magnética aún no se había introducido en Europa, y si lo hubiera sido habría tenido un uso limitado tan cerca del Polo Norte.

Pero las leyendas vikingas, que incluyen la saga islandesa centrada en el héroe Sigurd, apuntan a que estos marinos tenían otra ayuda de navegación a su disposición: una «sólarsteinn» (islandés) o "eguzki-aitz"(vasco)- Una piedra solar.

La saga describe cómo, durante los días nublados o cuando azotaba la nieve, el Rey Olaf consultaba a Sigurd sobre la posición del Sol. Para comprobar la respuesta, Olaf «sostenía una piedra solar, miraba al cielo y observaba de dónde procedía la luz, a partir de lo cual adivinaba la posición del invisible Sol».

En 1967, Thorkild Ramskou, un arqueólogo danés, sugirió que esta piedra podría haber sido un cristal polarizador como el espato de Islandia, una forma transparente de calcita, que es común en Escandinavia y también en la costa vasca.

La polarización en la atmósfera después de 1950. Cómo funciona

La luz contiene ondas electromagnéticas que oscilan de forma perpendicular a la dirección en la que viaja. Cuando las oscilaciones apuntan todas en la misma dirección, la luz está polarizada

 

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Un cristal polarizador permite que pase a través de ella sólo la luz polarizada procedente de ciertas direcciones. Por esto, Ramskou defendía que, sosteniendo un cristal de calcita ante el cielo y rotándolo para comprobar la dirección de la polarización de la luz que pasa a través de él, los vikingos podrían haber deducido la posición del Sol, incluso cuando estaba oculto tras las nubes o la niebla, o estaba justo bajo el horizonte.

La polarización en la atmósfera fue estudiada en los años 50 navegando cerca de los polos campo magnético terrestre cuando ni el sol ni las estrellas eran visibles (por ejemplo en un día nublado).

Se insiste, polémicamente, que los vikingos ya se orientaban durante sus largas expediciones a través del Atlántico Norte entre los siglos IX y X, antes de la llegada de la brújula magnética a Europa en el siglo XII. Y por cierto que también lo hacían sus colegas vascos.

Los vikingos, los vascos y otros llegaron seguro a las Américas antes que Colón y Vespuci pero ellos estaban a lo suyo: las ballenas y el botín. No se enteraron

Uno de los dispositivos más ingeniosos de Charles Wheatstone fue el reloj polar expuesto en la reunión de la British Association for the Advancement of Science en 1848. (Asociación Británica para el Avance de la Ciencia).

Los historiadores han debatido esta y otras hipótesis desde entonces. Algunos han defendido que esta técnica habría sido inútil, ya que sólo podía funcionar si el cristal apuntara a ciertas zonas de cielo claro, y en tales condiciones sería posible estimar la posición del Sol a simple vista.

El espato de Islandia es una variedad de calcita transparente y romboédrica, fácilmente exfoliable. Presenta la propiedad óptica de la birrefringencia, es decir, que tiene una doble refracción. Este fenómeno fue descubierto en 1669 por Erasmus Bartholinus (1625-1698), mientras que Christian Huygens (1629-1695) se aproximó a él de una forma sistemática.

Después lo explicó con la suposición de la transmisión de una onda secundaria elipsoidal, además de la principal de forma esférica. Durante esta investigación Huygens descubrió la polarización. Cada uno de los dos rayos emergentes de la refracción del espato de Islandia puede extinguirse haciéndolo pasar por un segundo cristal del mismo material rotado alrededor de un eje con la misma dirección que el rayo luminoso.

No todos les descubrimientos suelen ser en origen como nos cuentan los libros oficiales de historia

Gábor Horváth, investigador óptico de la Universidad de Eötvös en Budapest, y Susanne Åkesson, ecóloga de migraciones de la Universidad de Lund en Suecia, han puesto a prueba estas suposiciones desde 2005.

En un estudio, los investigadores tomaron fotografías de cielos parcialmente nubosos o en ocaso en el norte de Finlandia a través de una lente de ojo de pez de 180º, y pidieron a testigos de prueba que estimasen la posición de Sol. Los errores de hasta 99º llevaron a los investigadores a concluir que los vikingos no podían haber dependido de la simple vista para evaluar la posición del Sol.

Con cielos cubiertos "las piedras" también servían!!!

Después, los científicos comprobaron si las «piedras solares» funcionaban mejor. Para ello, midieron los patrones de polarización de todo el cielo bajo un rango de condiciones atmosféricas durante una travesía del Océano Ártico a bordo del rompehielos sueco Oden 5, 6.

Quedaron sorprendidos al descubrir que, en días nublados o condiciones totalmente cubiertas, el patrón de luz polarizada era similar al de cielos despejados. Ahora, los investigadores planifican más experimentos para determinar si los voluntarios pueden medir con precisión la posición del Sol usando cristales en distintas condiciones atmosféricas.

La polarización también se utiliza en las películas de cine 3D, en las cuales las imágenes son proyectadas, o bien por dos proyectores diferentes con filtros de polarización ortogonalmente orientados, o bien por un único proyector que proyecta ambas imágenes alternativamente con planos de polarización perpendiculares entre sí mediante un multiplexor. Las gafas con filtros polarizadores orientados de modo similar a los planos de polarización de las imágenes proyectadas aseguran que cada ojo recibe sólo la imagen correcta.

Sean McGrail, que estudia la navegación antigua en la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, dice que el estudio es interesante, pero que no es una prueba real para indicar si realmente los vikingos utilizaron dichos cristales. “La gente ya navegaba mucho antes sin estos instrumentos”, señala.

Los registros escritos supervivientes indican que los vikingos y los primeros navegantes medievales cruzaban el Atlántico Norte usando la posición del Sol en días claros como guía, en combinación con la posición de las líneas de costa, patrones de vuelo de las aves, rutas de migración de las ballenas y nubes lejanas sobre islas, dice Christian Keller, especialista en arqueología del Atlántico Norte en la Universidad de Oslo.

Keller dice que está “totalmente abierto” a la idea de que los vikingos también usaran «piedras solares», pero está esperando pruebas arqueológicas. «Si encontramos un naufragio con un cristal a bordo, entones sería feliz», señala

Pero al margen de a polarzación tanto vikingos como vascos habían informado a Colón sobre "las otras tierras" que no pensaban conquistar

La presencia vikinga en América sigue siendo materia de estudio e investigación, pero los historiadores tienen pocas dudas de que Colón contaba con información privilegiada y que sabía perfectamente a dónde se dirigía. Es ilustrador conocer que, al hacer escala en La Gomera antes de lanzarse a la aventura, únicamente cargó agua para 30 o 40 días, mostraba su empecinamiento en llamar Indias al sitio done se dirigía, lo que sólo se puede explicar por motivos geopolíticos secreto en guardar las fuentes que poseía, vikikingas y vascas y de otros pueblos costros de América: pero la evidencia de un Nuevo Mundo obligaría a Roma -como ocurrió mas adelante- a repartirlo entre las potencias europeas.

Está probada la presencia de balleneros vascos en Terranova y Labrador en los siglos XV, XVI y, muy probablemente, antes. Muchas universidades, historiadores y arqueólogos principalmente en Canadá, EE.UU. y el País Vasco, investigan al respecto en la actualidad. Sus andanzas están también repletas de curiosidades.

Numerosos historiadores (Camino y Orella, A. Irigaray, el escritor Robert Loture, Etienne Clerirac, A. Oihenart...) sitúan la llegada de los balleneros vascos al “Nuevo Mundo” en el año 1375, pero no hay pruebas arqueológicas de ello. Incluso se habla de un barco de Orio que llegó a la conocida como “Isla de los Vascos” (Island aux Basques) en 1392.

Es difícil encontrar pruebas fehacientes de ello. La propia naturaleza de la actividad, que era temporal, en una geografía hostil y desconocida, y una tierra muy poco poblada, lo impide. ¿Quién o cómo podría constatarlo? La primera noticia verificada es de 1517, pero desde mucho antes, en los registros de los puertos vascos encontramos noticias de como naos balleneras subían entre las Islas Británicas, o bordeándolas, hacia el Norte, dejando atrás las Feroes, llegando hasta Islandia, caboteando Groenlandia, y aprovechando la Corriente de Labrador se dejaban llevar hacia la que llamaron primero Isla de Bacallao y, posteriormente, Ternua. Justamente, la ruta vikinga.

En 1504 los mercantes vizcainos ya presumían de su superioridad marítima y de una matrícula de 500 navíos que iba con mercaderías al Levante mediterráneo, Bretaña y Flandes y también a las pesquerías de bacalao y ballena en Terranova. Cabe suponer que las noticias de actividad en Ternua no eran recientes, ni extrañas para los vascos.

Los balleneros vascos tienen una epoca de gran actividad y dilatados periplos precisamente allá por la segunda mitad del s. XV y todo el XVI. Pero fueron pocas, muy pocas, las expediciones oficiales que llegaron a Norteamérica: Cabot había llegado a Terranova en 1497, siguiendo a Colón hasta las Azores y buscando después el paso del Noroeste hacia Asia; Cabot desaparecería en otro viaje al año siguiente e Inglaterra no volvió hasta 1585; Castilla nunca puso proa al norte; Portugal llegó en 1500 pero renunció para poner sus miras en Brasil...

Antes, durante y después, los balleneros vascos esperaban el paso migratorio de las ballenas por el corredor entre Labrador y Terranova, pescaban el bacalao y comerciaban con los nativos.

Es obvio que no había allí una cultura avanzada para verificarlo y que, al dedicarse a la pura actividad extractiva, su impacto en tierra fuera mínimo, pero no deja de ser sorprendente que, en un tiempo en que los grandes estados europeos organizaban costosas expediciones con el apoyo de sus monarcas, aparecieran pequeñas cocas balleneras vascas trabajando, despreocupadas de la Carrera de Indias, del oro o de la conquista de nuevas tierras. Recordemos también que Francia no llegó a América hasta 1534 dónde, curiosamente, muchos vascos "franceses" faenaban hacía tiempo. Fueron los franceses quienes dieron noticia de que los nativos, en Terranova y en el continente, les saludaban en euskera (como comprendieron más tarde) y algunas tribus utilizaban barcas de madera, las txalupas vascas

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