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La verificación Vehicular en la Ciudad de México

05/06/2012 11:47 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Desde hace más de 20 años nos exigen la verificación vehicular, pero lo que realmente ha mejorado la calidad del aire es l evolución tecnológica

Hola amigos si les gusta este artículo y todos los que he escrito, por favor revisen los anuncios de esta página y de las pasadas notas que he publicado. Pretendo hacer de esto una actividad económica diaria y solo con su ayuda esto puede funcionar. Gracias de antemano.

Empezamos:

El programa de verificación vehicular en la Ciudad de México, inició de manera opcional a finales de la década de 1980 y posteriormente de manera obligatoria, llegándose en el invierno de 1989 a implementarse el programa Hoy No Circula. Recuerdo muy bien cuando en la temporada no obligatoria llevaba los vehículos de mi padre, entre ellos un Renault 18, un Caribe GL (Rabbit en otros países) y un Ford LTD a esta revisión voluntaria. No había filas, ni necesidad de dar propinas. Estos vehículos siempre pasaban bien la revisión no obligatoria, que realizábamos quienes queríamos tener la certeza de que nuestro vehículo funcionaba bien. Recuerdo que la medición incluía la calidad de los gases del escape, la medición del ángulo de encendido en los platinos y el tiempo (ángulo de encendido de la bujía). Esto daba un diagnóstico general del vehículo, mejor que el que se podría haber hecho en esa época con cualquier mecánico profesional, pues nadie contaba con ese equipo –al día de hoy rústico- para apoyar a los mecánicos aficionados. Lo mejor de todo es que esa revisión, era casi gratis, costaba como 70 de los –entonces- devaluados pesos, algo así como 50 pesos. Lo que sí, es que siempre se requerían ajustar los platinos y dar una “carburada” pues en México, eran poquísimos autos los que contaban en ese entonces con sensores electrónicos que realizaran esto de manera automatizada.

Así las cosas, el negocio surgió. Como siempre los políticos atrás de las decisiones técnicas y de los beneficios económicos para la ciudad. La obligatoriedad de la verificación llegó, así como la obligación de no circular un día a la semana, sin importar el tipo o año de vehículo que tuvieras. Fue hasta 1991 cuando las fábricas introdujeron el Convertidor Catalítico de manera obligatoria y se utilizó la gasolina “Magna” (unleaded) (misma que se sigue importando desde entonces de los Estados Unidos, pues aquí no se fabrica) y entonces, quienes pudieron comprar auto nuevo, empezaron a circular todos los días.

En ese entonces, la Ciudad de México ya era una Mega Urbe; quien nos hubiera dicho que sería el caos que es ahora, lo hubiéramos tirado de loco, pues nos considerábamos capaces de defender nuestra ciudad y los recursos naturales que todavía existían, como los Dínamos en Tlalpan, El Ajusco, en Contreras y controlar la explosión demográfica, en el país ya se había conseguido. Pero con orgullo decían, que eramos la ciudad de TODOS LOS MEXICANOS y seguíamos siendo gobernados por gente de la provincia, sin arraigo, solo con intereses políticos.

Al inicio, este programa obligatorio se aplicaba una vez al año, pasando luego, cuando vieron la cantidad de recursos económicos que se obtenían y el gran negocio para los concesionarios, a verificar semestralmente. Luego regresó y a una vez al año y regresó para quedarse, la verificación semestral.

El tema es que este programa de verificación y de Hoy No Circula, no es un programa como el que existe en muchas ciudades de Europa, conocido como Inspección Técnica Vehicular, en la cual revisan desde el limpiaparabrisas hasta el escape, pasando por la suspensión, frenos, embrague y luces, con lo cual se permite o no la circulación de los vehículos. En México, solamente la verificación vehicular se refiere a “cuanto” contaminante emite un vehículo.

Algunas historias como la del automóvil Tucker me suenan similares, apreciable lector. ¿A ustedes no?

Esto trajo como consecuencia que los propietarios de vehículos, que tenían un vehículo adquirieran un segundo, aunque fuera en mal estado “una carcachita” como decimos a fin de podernos asegurar el tener vehículo todos los días de la semana. Cabe aclarar que el programa que beneficia a los administradores públicos también llamados políticos, ha llegado a ser violatorio de las garantías individuales, pero no hay un ministro lo suficientemente íntegro, para proponer en la Suprema Corte de Justicia una resolución en ese sentido, pues todavía son comparsas del poder ejecutivo. Como ejemplo a esta violación, no solo está el impedirnos el uso de nuestros vehículos en la ciudad de México, sino a los conciudadanos cuando llegan den otros estados de la república, deben de esperar a circular hasta después de las 11 de la mañana.

Es decir, más vale en esta ciudad tener dos vehículos medianamente cuidados, que uno bien conservado, lo cual genera mayores costos, pero eso ¿a quién le preocupa?, si también es negocio. ¡Ah, por cierto!, también la chatarra importada de los Estados Unidos puede circular, ya sea por venir amparada o por llevarla a que pase “legalmente” la verificación. En esos amparos, el Poder Judicial de la Federación, si cumple su función, con todas las dudas que su actuar genera. (Revisar http://bvs.insp.mx/rsp/articulos/articulo.php?id=000602 )

La solución no llega: En 1990 ya se ofrecieron vehículos eléctricos en México, los cuales eran unos Fiat modelo Panda modificados con motores eléctricos y que por motivos de pago de impuestos, no pudieron ser competitivos en un mercado que todavía al día de hoy, los requiere. Algunas historias como la del automóvil Tucker me suenan similares, apreciable lector. ¿A ustedes no? Las condiciones de la Ciudad de México son muy diferentes a las de los países de primer mundo, pues en primer lugar, la tecnología es muy cara en nuestro país y no se acostumbra promover a través de concursos con universidades ese desarrollo tecnológico.

Imagínese usted que pasaría si el gobierno de la ciudad pensara en homologar el servicio de Taxi, como en Londres, a que un solo modelo fuera el autorizado, por cumplir con las características mínimas requeridas en una convocatoria. Así funciona allá y aunque parece ser un modelo de la década de 1950 son autos que funcionan con la más nueva tecnología Diesel, de baja contaminación. Ya hay prototipos circulando completamente eléctricos potenciados por celdas de Hidrógeno (http://www.youtube.com/watch?v=LUWWnw_-C-g&feature=related).

Necesitamos iniciativa e inteligencia. Seguramente en este país como en muchos más de los llamados “emergentes” nuestros políticos deben de aprender un poco más de ciencia, un poco más de tecnología. Y los ciudadanos, en vez de apoyar campañas estériles, necesitamos decírselo. Que se actualicen, que estudien y vean como avanza el mundo y que lo pongan a nuestro alcance.

No olviden revisar los anuncios de esta página.

Gracias y hasta la próxima


Sobre esta noticia

Autor:
Leon Lancaster (4 noticias)
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Opinión
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