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“Cada vez que recuerdo el podio lloro”: Ricardo Delgado

25/05/2012 09:56 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

-Le temblaron las piernas en la final vs Arthur Olech -Llora cada vez que recuerda el pódium olímpico -Recibió casa y automóvil del presidente Díaz Ordaz -Fracasó en el boxeo profesional Por Sergio Abarca Levetty. Enviado Cancún, QR., 25 May. (Notimex).- Su hazaña histórica aún retumba en la Arena México y en la mente de los aficionados que vieron ganar la medalla de oro en el deporte que más satisfacciones le ha dado a los aficionados de nuestro país: el boxeo. Ricardo Delgado Ulloa logró subirse al podio de los Juegos Olímpicos de México 68 y colgarse el metal aúreo en su cuello en la división de peso mosca tras vencer al experimentado polaco Arthur Olech. Fueron 19 mil aficionados los que llenaron hasta las lámparas la Arena México, sede del torneo de boxeo de la Juegos Olímpicos de 1968 y en la gran final vitorearon a nuestro héroe con el nombre de Ricardo Delgado, para escuchar el himno nacional en el legendario inmueble de la colonia Doctores en la capital de la República Mexicana. “Para mí fue algo interesantísimo, me cambió la vida en todos los sentidos darle a México la medalla de oro. Es algo inigualable cuando sentía la medalla colgada, me sentía en el aire”, recuerda el gran deportista capitalino. Ricardo Delgado, de 65 años de edad, concede entrevista exclusiva a Notimex en Cancún, Quintana Roo, donde radica desde 2003, donde recuerda su experiencia olímpica, subir al podio y conquistar la segunda presea de oro en la historia del pugilismo olímpico mexicano. Cada vez que recuerda su ascenso el podio suelta lágrimas de la emoción que le quedó grabada en la mente y corazón, cuando el entonces presidente de México, Gustavo Díaz Ordaz le llamó para felicitarlo, “no le pude contestar porque estaba llorando con mi mamá”. Ganar el torneo olímpico de boxeo le trajo beneficios a Ricardo, “recibí una casa, un reloj y un taxi por el oro y los ganadores de plata y bronce sólo alcanzaron automóviles”. Ricardo Delgado, conocido como “El Picoso” por su forma de “calentarse” ante cualquier insinuación, llegó a la cita olímpica con récord impresionante de 125 triunfos y cuatro derrotas: ante el cubano Luis Sessé, en la final de los Juegos Centrocaribeños San Juan 66, frente a Roberto Cervantes en la final nacional al año siguiente, contra el panameño Orlando Amores, y frente al polaco Olech, en un torneo con sede en Varsovia (1968). Fue tricampeón nacional entre 1964 y 1966 perdiendo el cetro un año después, y pese a su impresionante palmarés que asombraba al mundo del amateurismo, los entrenadores polacos de la selección preolímpica mexicana, Enrique Nowara y Casimiro Mazek dudaban de su capacidad, por lo que le programaron dos peleas contra Roberto Cervantes, y “el picoso” salió de los encordados con los brazos en alto. Su gran capacidad boxística lo sacó adelante y ganó “limpiamente” todos los rounds de sus peleas, cuando cinco jueces (uno de cada continente), calificaban los combates en las justas olímpicas. “Fue una eliminatoria muy complicada con cuatro equipos en el mismo peso, primero me ganó Roberto Cervantes, después yo le gané y se fue a peso gallo para que yo me clasificara en peso mosca”, recordó. En Juegos Centroamericanos en Puerto Rico perdió la final contra el venezolano Francisco “Morochito” Rodríguez, quien sería campeón olímpico en minimosca en México 68 y terminaría con la plata en los Panamericanos en Winnipeg para llegar con gran motivación a la justa olímpica. “Fue una presión muy bonita, cuando estás en el vestidor nunca tuve nervios en mis peleas, pero en los olímpicos empecé a temblar de las piernas en la Arena México, pero no le comenté a nadie”. Su camino a la gloria olímpica fue el siguiente; el tepiteño de 21 años ganó todos sus combates por decisiones unánimes: sobre el irlandés Brendan McCarthy (17 de octubre), el japones Tetseaki Nakamura (20 de octubre) y el brasileño Sebastio de Oliveira (23 de octubre). En la gran final el 26 de octubre, Delgado ganó con lujo de facilidad al polaco Arthur Olech. “Nunca perdí un round, fue una medalla limpia, gané todos los episodios incluyendo la final ante Oleg”, mencionó el capitalino mientras su mirada se pierde en el horizonte turquesa del Mar Caribe. Arthur Olech le había ganado un año antes en una gira en Varsovia y durante el certamen olímpico, “nos tocó en grupos diferentes y así llegamos a la final, el polaco ya había ganado la medalla de plata en los juegos de Helsinki y Tokio y en México también perdió la final. En las esquinas sólo había entrenadores polacos”. Después de su gesta deportiva, incursionó con poca fortuna en el boxeo profesional y acusó que fue mal dirigido por el entrenador Adolfo ”Negro” Pérez, quien se dedicaba cien por ciento al campeón mundial Vicente Saldívar. “Gané la eliminatoria a Lorenzo Halimi Gutiérrez en el Forum de Inglewood y nunca disputé el título mundial y esa situación me desmoralizó. Al final de mi carrera me fui con Arturo “Cuyo” Hernández y me dijo “tú hubieras sido campeón del mundo ahora te vamos a pueblear y sonrió ante esa anécdota del legendario entrenador. En el boxeo de paga, Delgado le tocó enfrentar a los inmortales Miguel Canto y el venezolano Betulio González, sufriendo sendas derrotas, en un parámetro de que no podía aspirar a un campeonato del mundo. “El boxeo amateur es diferente al profesional, cambia el golpeo, el amateur es de velocidad, en boxeo de paga es más golpeo en general, me faltó habilidad para pelear en profesional “, comentó el tepiteño. En el terreno de paga, su carrera boxística no fue tan fructífera obligándolo al retiro para dejar su hoja de servicios en 14 triunfos, 12 derrotas y 5 empates. Acerca del boxeo actual en el amateur, mencionó que no hay estructura de un fondo deportivo que apoye a los deportistas, “hay becas sólo para los mejores, yo no tenía ni para el camión en ese entonces eran 20 centavos y nadie nos hacía caso, era muy difícil llegar y más en el amateur que no había apoyo”. Delgado Ulloa vive en Cancún desde hace nueve años y trabaja de entrenador en un gimnasio particular, recordando su hazaña de colgarse la medalla de oro en el torneo de boxeo en peso mosca de los JO de México 68, considerados los mejores en la historia del olimpismo.


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