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Las viejas preguntas de nuestra realidad

12/05/2011 17:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

image Fernando Bazúa Fernando Bazúa*

Respuestas (¿ilocutorias?) a viejas preguntas producidas en el mayo francés

1. Comencemos por el agujero que nunca cicatriza (el impasse):

YO no hablo, soy hablado y existo como público-ciudadano hablante; aspiro, como el buen ciudadano-poeta, llegar a decir: 'la verdad yo hablo'; el lenguaje instaura la 'realidad' y también lo 'real', esta fractura sin solución es la llamada "ceguera ontológica del conocimiento". Afirmar que no hay "realidad fuera del discurso" es un clásico de los buenos profesores marxistas-positivistas; es el concepto insuficiente que grita la existencia de lo 'real': el saber ––antinómico al sentido discursivo–– que no se sabe, que se dificulta ponerlo en palabras o que es imposible nombrar (no porque no se quiera saber, o existan limitaciones temporaleras, técnicas y científicas, o porque no se alcance a intuir conscientemente); éste gran faltante es también el punto de partida del ––histórico y sistemático–– discurso del amo que se reproduce en el espacio universitario y en la academia de las ciencias. El que sabe hacer es el esclavo; el que articula-trasmite (teoriza) ese saber hacer, es el maestro-académico (experto), y precisamente quién lo convierte en el saber (tecnoburocrático) del Amo: el resultado es la confusión y la búsqueda del sentido.

Ésta falla inaugural tiene otras consecuencias: el padecimiento de la totalidad, de la saturación, la pretensión de pensar la sociedad como un todo que garantiza el proceso histórico social y la realidad como totalidad continúa y homogénea, que no deja nada fuera y que podría 'organizar' ––desde sí–– procesos de cambio 'revolucionarios' (¿pedir un nuevo amo?). Re-pensemos la emancipación ciudadana (una nueva política para ir más allá de la herida común: la lógica edipica).

La sociedad es una polisemia de discursos que jamás pueden clausurarse en una totalidad: siempre habrá una brecha, un vacío, una fractura que señale la discontinuidad entre la 'realidad' y lo 'real'. Además, no todo puede inscribirse en el campo del consenso y el diálogo (el porvenir de la ilusión político-politológica), porque lo constitutivo de la sociedad humana es una dislocación (Laclau dixit): ¿pulsión de muerte, existente diferencia absoluta, conflicto-cooperación en la lucha por los espacios: públicos y privados, estatales y públicos no-estatales, sociedad civil y sociedad política, familia y persona, el plus de valor y el plus de Goce?

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Ninguna 'realidad' por sólida y hegemónica que se presente ––como el relato del capitalismo actual–– tiene que considerarse definitiva.

Re-pensemos la subversión política del sujeto-sujetado (experimentando el encuentro con lo más singular: el enigma de la palabra, la in-existencia de la relación sexual y el qué hacer con el Amo absoluto: la muerte).

2. El discurso del amo: el amo está sentado en su agujero dándole mantenimiento al discurso del Amo.

La idea de que hay un poder externo (imperialismo-explotador-p atrón-dueño del dinero) que nos somete, no ayuda a la emancipación. Con todo, tiene que ver más con el propio sujeto-sujetado y con su personal relación con el Superyó. Investigar-entender el 'fantasma masoquista' ('Pegan a un niño') es más aleccionador ––para entender la permanencia de civilizaciones totalmente injustas–– que el funcionamiento de los aparatos ideológicos del Estado o el estudio de los mecanismos disciplinarios y controladores de una sociedad. Hay que averiguarlo en las llamadas 'servidumbres voluntarias', en el papel que juega el Goce, en la sujeción de estructuras específicas: el capitalismo está cambiando frecuentemente, pero está fijado o sujetado libidinalmente al reciclamiento de la falta y el exceso.

La pobreza (y la explotación del trabajo infantil) es un exceso de Goce, forma parte de los impulsos propios del Superyó que ordena Gozar: es estar a solas con la pulsión de muerte sin la posibilidad de ningún tipo de articulación simbólica (la a-dicción). ¿Hasta cuándo la experiencia política-politológica utilitarista seguirá dominada por la pulsión de muerte?

En una sociedad 'postcapitalista' ––inexistente y que no sabemos si será 'socialista'–– seguirá habiendo diferencia absoluta y sufrimientos subjetivos y físicos: suicidios, neurosis, psicosis, angustia, enfermos; la diferencia se encontraría en la construcción de un ámbito no colonizado por las diferencias jurídico-jerárquicas del orden burgués de explotación capitalista. Distinguir entre la diferencia absoluta y el orden jurídico-jerárquico del sistema capitalista no supone un proletariado que como clase, por si mismo, tenga la potencialidad y capacidad para acabar con el capitalismo. La explotación de la fuerza de trabajo es un insulto a la existencial diferencia absoluta.

La idea de que la opresión viene del poder exterior y que no permite acceder al verdadero ser, y que sí lo suprime, el ser se realiza como tal; es una lógica prefreudiana. Ahora sabemos que el sujeto se tiene que emancipar de su propia servidumbre, en relación con el Superyó, que no es exterior, sino una instancia interior: reservorio de identificaciones y mandatos. No hay sujeto que se libere del Superyó por el ejercicio critico, porque la crítica del pensamiento es un arma muy poderosa del Superyó. El autoanálisis no existe.

El significante amo no es una demanda exterior que oprima al sujeto, sino que es el modo en el que el sujeto encuentra su lugar en el campo del Otro.

La idea 'revolucionaria', después del aporte Freud-Lacan, ya no puede entenderse como una transformación total y de raíz.

3. ¿Cuáles son las consecuencias en los públicos-ciudadanos?

Volver a pensar lo histórico-político-politol ógico, evaluando que las estructuras son incompletas e inconsistentes, agregando, además, que el actor-contribuyente-consum idor-sujeto sujetado social-ciudadano, se constituye mediante decisiones contingentes en un campo abonado fantasmáticamente, y esto cambia radicalmente, me parece, la perspectiva y prospectiva (estrategia) de la praxis sociopolítica.

Si consideramos que no hay nada consolidado a priori (el mal estar cultural, el estar-mal y el mal-ser, es una segunda 'naturaleza' o 'naturaleza sustituta' producida por el hombre), ¿qué tipo de procesos subjetivos son imperativos en la actualidad?: un proletario, sí no se reconoce únicamente proletario, sí no tiene una identidad cerrada que lo congele o entorile, ¿acaso no está en condiciones para ampliar-desarrollar su identidad y potenciar su capacidad emancipadora (recordemos: el inconsciente, es la política y está estructurado como lenguaje)? Otro caso típico: ¿no son las instituciones partidarias, organizaciones de interés privado que confunden el interés público? ¿No es la partidocracia ––pivote de nuestro sistema político–– un destino funesto para los intereses diversos del público-ciudadano? ¿Cómo alivianar la carga teleológica y fantasmática del mesianismo y redencionismo del hombre nuevo del sempiterno proyecto revolucionario?

Como observamos en la última crisis del capitalismo conforme la ciencia y técnica se apropie de la política (implica el rechazo al inconsciente) desaparece la experiencia misma de la política ciudadana y la política-politología se transforma en un procedimiento de gestión administrativista.

Re-pensar la política ciudadana, considerando la experiencia inconsciente la crítica heideggeriana a la técnica y ciencia, el plus de valor de Marx y el plus de Goce de Lacan.

4. ¿Organizar la emancipación: un contexto constitucional de Estado Liberal Democrático?

¿Cultura del estar-mal y del mal-ser?, ¿qué sucede con el Otro?

En los actuales espacios democráticos, se nos plantea la pregunta sobre la organización psíquica y política actual.

La democracia es un espacio definido por la anulación de la distancia entre el sujeto-sujetado y el gran sujeto-sujetador. El sujeto ya no se define por su dependencia y sumisión al gran sujeto ––ahora, comienza por su autonomía jurídica, por su mayor libertad económica y se inicia donde el sujeto hablante se considera auto-referencial: ya no es sujeto de dios, del rey, de la república, del partido, sino que es sujeto de sí mismo ('yo soy el que soy'). Un sujeto-sujetado por el Superyó (Doña Perpetua también está enjaulada y pide cambiar de amo).

Una experiencia bioética requiere siempre, en su entraña, responder a una instancia que demanda algo excesivo, algo que nos supera... ("Antígona", de Sófocles).

¿Cuál es el costo simbólico de nuestro bono democrático y de nuestra emancipación ciudadana?

*Todo abordaje del duelo (marxista) de la izquierda implica honorarios. 06 de mayo

Enlace original: 

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Sobre esta noticia

Autor:
El Menosprecio Del Siglo (99 noticias)
Fuente:
guadalupelizarraga.blogspot.com
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Tipo:
Reportaje
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