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Está más vigente que nunca la obra del escritor Henry Miller

06/06/2009 06:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Hoy más que nunca esta vigente la obra del escritor estadounidense Henry Miller, fallecido el 7 de junio de 1980, por su vitalidad, sarcasmo y erotismo, cualidades que desencadenaron grandes polémicas y censuras en su tiempo, debido a la forma tan natural con la que trató el tema del sexo en la literatura. Miller nació en Nueva York el 26 de diciembre de 1891, donde desempeñó distintos trabajos y asistió al City College durante un breve lapso, antes de marcharse a París, en 1930, huyendo de la crisis económica en Estados Unidos, conocida como la Gran Depresión. En la capital francesa, donde residió durante 10 años, llevó una vida bohemia que describió en tres novelas eróticas de carácter autobiográfico: "Trópico de Cáncer" (1934), "Primavera negra" (1936) y "Trópico de Capricornio" (1939). Pasó un año en Grecia como invitado de Lawrence Durrell y a su regreso a Estados Unidos, en 1940, se instaló en Big Sur, California, donde rememoró su estancia helénica en "El coloso de Marussi" (1941), obra presentada como guía de Grecia, lugar donde es posible recuperar la divinidad del ser humano. También publicó "La pesadilla del aire acondicionado" (1945-1947); la trilogía "La crucifixión rosada", conformada por las obras "Sexus" (1949), "Plexus" (1953) y "Nexus" (1960); además de "Big Sur" y "Las naranjas del Bosco" (1957), así como el estudio literario "El mundo de D.H. Lawrence" (1980). Por su vida y obra se convirtió en uno de los máximos defensores de la libertad, tanto individual como literaria; su búsqueda de la "salvación" por medio de experiencias intensas influyó enormemente en las ideas de la llamada "Generación Beat". Los "trópicos" están consideradas sus mejores novelas, por su prosa fluida, en la que funde obscenidad y espiritualismo, y salta con gran naturalidad del expresionismo más realista al divismo más simbólico. Su obra ha sufrido los ataques de la crítica feminista debido a su retrato de "la potencia masculina", frente a lo que él consideró un masoquismo femenino. Miller, quien alcanzó la plenitud pasados sus 40 años de edad, a menudo comentaba: "Hay un tema relacionado con la lectura de libros que creo que vale la pena desarrollar, pues implica un hábito que es muy generalizado y sobre el cual, que yo sepa, muy poco se ha escrito: la literatura en el retrete. Sigue Está más vigente. dos. retrete "Siendo joven, en busca de un lugar seguro donde devorar los clásicos prohibidos, a veces acudía a refugiarme en el cuarto de retrete. Desde esa época juvenil nunca volví a leer en el retrete. Cuando busco paz y quietud tomo un libro y me marcho al bosque. "No conozco mejor lugar para leer un libro que las profunidades de la floresta. Con preferencia, junto a un arroyo. Yo mismo fui trabajador hasta los 33 años. Fue en este periodo temprano de mi vida cuando realicé la mayor parte de mis lecturas. "Invariablemente leí en condiciones difíciles. leí los libros más pesados", revelaba al tiempo de recordar: "leía de pie, apretujado por los cuatro costados". "No solamente leía durante estos viajes en el ómnibus, sino que memorizaba extensos pasajes de esos tomos. Aunque no hubiera servido para otra cosa, fue un valioso ejercicio en el arte de la concentración", subrayaba. Miller recordaba sus largas horas de trabajo hasta muy avanzada la noche, por lo general sin almorzar, no porque quisiera leer durante la hora del almuerzo, sino porque no tenía dinero para comer. Por muchos años, acotó, difícilmente durmió más de cuatro o cinco horas diarias, pero leía enormemente, "nunca para matar el tiempo". De cuando en cuando pasaba la noche en la biblioteca pública, donde, en sus propias palabras, ocupaba un palco en el paraíso. "A menudo, cuando abandonaba la biblioteca, decía para mis adentros, `¨por qué no vienes más a menudo?` El motivo por el que no lo hacía, por supuesto, era porque la vida se interponía en el camino", afirmaba. Ahora, decía, gracias a conversaciones con amigos íntimos había concluido que la mayor parte de la lectura que se hace en el retrete, es lectura inútil. Henry Miller falleció el 7 de junio de 1980, en Pacific Palisades, California.

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