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No son violentos, pero les gusta el chisme

20/02/2012 14:38 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Dr. Miguel Ángel Núñez

Alguien me dijo hace unos días:

—No son violentos, son tranquilos, pero les gusta el chisme.No quisiera ser blanco de sus ataques verbales, son de temer.

Me quedé pensando en la frase: "No son violentos, pero lesgusta el chisme".

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Después de reflexionar creo que en realidad es una fraseequivocada y falaz. La violencia tiene muchas caras y el chisme es una de lasformas más sutiles de la violencia. En muchos sentidos, porque la persona quees atacada es ignorante de los ataques y porque además, no tiene ningunaposibilidad de defenderse de personas que acometen a mansalva.

Los chismes destruyen la honra de las personas. Hacen pastode sus cualidades personales, porque en el ataque lo único que se destaca sonlas características "negativas" que nadie se da el trabajo de confirmar orebatir, porque, en realidad el chisme entretiene en cambio, la verdad sueleaburrir a los chismosos, y eso lo saben bien los mal intencionados, los que concobardía siembran sospechas sobre la honorabilidad de otros, y lo hacen aunsabiendo que mienten o que no han confirmado lo que dicen.

Tengo la peor de las opiniones de los chismosos. Creo queson una raza que hace mucho daño. Que se congracia con la información sesgada yque esconde en la proliferación de chismes sus miedos y conflictos internos.

Las frases más utilizadas por el chisme son:

· Escuché... · Me dijeron... · Supe... · De buena fuente me informaron... · El otro día escuché... · Tengo entendido que...

Podríamos seguir y la lista sería interminable deeufemismos, expresiones al paso, palabras sin intención pero que culminan en lomismo: En hablar mal de otros o de expresarse en términos peyorativos, despectivos o simplemente, gozándose en dar información que no saben si es o nocierta.

Quienes más me impactan con el chisme son las personas quese dicen religiosas. Los que no entienden que la maledicencia es un pecado, tangrave como el asesinato. Un religioso chismoso se descalifica a sí mismo como modelode Cristo.

A menudo los principios señalados en Mateo 18 son olvidadosen medio de la mezquindad que supone hablar de otro de una manera egoísta y maldiciente.

No hay que equivocarse, una persona que propaga un rumor ose congracia con los chismes es peligrosa. Hoy habla de una persona, probablemente ajena a nosotros, mañana hablará sin desparpajo de nosotros. Sonpersonas a las que no se les puede confiar ni la sombra, también hablarían malde ella, si pudieran.

El chisme suele ser deporte nacional en algunos lugares, laparada obligada de todas las conversaciones, la sutil diferencia entre unapersona con principios y alguien que hace del chisme el comienzo de susdiálogos.

Lo más dramático del chisme es la cadena dañina que ocasiona y cómose van acumulando informaciones sesgadas al paso. Con el correr de los días se leagregan elementos que hacen más complejo el rumor, porque es difícil establecerqué es verdad y qué es mentira. Por una extraña razón, por lo demás, la gentetiende a recordar más lo negativo que lo positivo. Alguien puede haber vividodécadas de acciones positivas, pero basta un chisme para sembrar de dudas todala vida de una persona.

El chisme puede consistir en una simple crítica hasta elinvento de una historia compleja en relación a una determinada persona a la quese quiere dañar. En muchos sentidos el chisme cambia la realidad y ladistorsiona, lamentablemente, una vez que se propaga el chisme es difícil medirsus efectos y escapar a sus consecuencias que en muchos casos sonimpredecibles. Lo único que se tiene certeza es que daña no sólo a la personade quien se habla sino a quienes los propagan y a quienes lo reciben. En todoslos casos se convierte en una forma falaz de comunicación que termina porcontaminar las relaciones interpersonales.

Todo chisme siempre colinda con la difamación y la injuria, primas hermanas de una situación que no tiene más mérito que dar un poco deentretenimiento a personas que de otro modo se quedarían en la inopia delaburrimiento.

No se van acabar los chismosos, pero al menos podríamosparar sus efectos no dejando que el chismecontinúe. Antes de hablar habría que recordar las palabras del apóstolPablo que dice:No os engañéis: Las malas conversaciones corrompen lasbuenas costumbres (1 Cor. 15:33 RV95).

Copyrigh: Dr. Miguel Ángel Núñez


Sobre esta noticia

Autor:
Miguel Ángel Núñez (56 noticias)
Fuente:
alpasarlashoras.blogspot.com
Visitas:
425
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Copyright autor
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